lunes, 28 de octubre de 2019

Papelera

Saurio: “Tengo tanta mala suerte que si me suicido seguro que me mato”.

Pipino el Breve, cansado de que le echaran la culpa, decidió dejar de ser mayordomo.
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FATALISMO
Unos, aunque eran millones, pensaban que les esperaba las derrota. Otros, aunque eran sólo cientos, confiaban ciegamente en la victoria. El resultado fue que los castellanos derrotaron con facilidad a los aztecas.
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–Usted, Fouché, votó a favor de que ejecutaran a mi hermano.
–Os equivocáis, sire. Yo voté a favor de que ejecutaran al ciudadano Luis Capeto, que conspiraba con los enemigos de Francia.
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Hartó de oír que los occidentales eran unos guarros que no se lavaban se metió en un río. Federico I Barbarroja murió ahogado.
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La muerte tiene un humor macabro.
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Tienen un trabajo malo. Lo pierde. Consigue otro peor. Se casa. Es infeliz. Al menos imagina que se sentirá realizado cuando tenga hijos. Es viejo, infeliz. Le consuela la idea de que la rueda del destino girará, de que en la próxima reencarnación lo tendrá todo, será dichoso. El dios sabe que es lo que quería en la anterior reencarnación y, ante esa felicidad con la infelicidad, decide que vuelva a llevar en la próxima vida una existencia miserable.
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VÁNDALOS
A ver. Votos a favor de saquear una librería: 1. Votos a favor de saquear una tienda de móviles: 64.
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El guepardo recorrería cien pies; Aquiles, diez. El guepardo recorrería diez pies; Aquiles, uno. El guepardo nunca alcanzaría a Aquiles.
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“Do you build castles in the air?”
“Do you take me for a fool? I just design them.”
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Quería ser jugador profesional, pero aquella maldita nave falofiana en el nivel 3 se interpuso en su camino.
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Crié cuervos. Por culpa de un refrán nunca los dejé salir de la jaula.
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Cuando fray Álvaro de Zafra le habló de la cruz, los evangelistas, los santos y el pueblo judío, el sacerdote Tezozómoc no entendió nada, pero cuando le mencionó la santísima trinidad entendió que se refería, indudablemente, a Quetzalcóatl, Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.
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–Ave, César.
–¿Otra vez? Yo preferiría buey.
–El galeno se lo ha prohibido.
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Tengo la piel llena de cicatrices y quemaduras. He perdido diez caballos. ¡Cuántos grandes momentos viví con Veloz, Sagaz, Gloria! Me acuerdo de ellos. ¿Y tenéis la desfachatez de acusarme de haber ayudado a extinguir a esas bestias salvajes, a los dragones?
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EXTRAÑA SENTENCIA
El tribunal le condena a trece años de cárcel por dirigir una ensoñación.
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–Elige un tema –me dijo Heraclio.
–Paflagonia.
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Freddy, Leatherface, Michael Myers, mom frighten.
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Si no existieran las rotondas, todo serían esquinas.
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–Me he comprado un coche hermafrodito.
–¿Hermafrodito? ¿Querrás decir híbrido?
–No, no. Hermafrodito. Lo podemos conducir yo o mi marido.
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Siempre quiso trabajar en un manicomio y lo acabó consiguiendo: el resto de internos le nombraron director.
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El Tribunal Supremo le condenó a trece de años de cárcel por dirigir una ensoñación. ¿Es un preso de conciencia?
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¡Puaj, qué asco! Estos humanos están llenos de huesos. ¿Es que no podían tener un exoesqueleto como el resto de criaturas del universo?
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–Membrillo.
–Granada.
–Melón.
–Sandía.
–Lechuguino.
–Col.
–Pepino.
–Aguacate.
–¿Qué demonios haces?
–Te estoy diciendo lo que me gusta a mí.
–Pero, cebollino, ¿es que no te das cuenta de que te estoy insultando?
–Ah, ahora lo entiendo: eres un verdulero.
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Como era de esperar, el robot made in Catalonia se saltó las tres leyes.
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Le daba igual ser inspector de educación, notario, juez, diputado autonómico. Su única vocación era ganar al menos 60.000 euros al año.
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–¿Y para qué necesitas ese telescopio?
–Para ver mejor a mi novia.
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Me compré un telescopio para ver mejor a mi novia.
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Me dio tanta lástima que le puse leche en un platito. Fue, como quien dice, anteayer. Luego llegó otro y otro. Se convirtieron en mis hijitos. Todo pasó rápidamente. Pronto había más de cincuenta y la gente, tan cruel, comenzó a llamarme la loca de los gatitos.
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Viajó al año 12567. Pero ¿dónde demonios se encontraba la Tierra?
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Com era d'esperar, el robot fet a Calalunya es va saltar les tres lleis.
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–Sospeché cuando Luis empezó a regalarme flores todos los días.
–¿Sospechar? ¿Por qué? Me parece tan romántico.
–¿Romántico? Sí, romántico. Descubrí que el muy desgraciado se había enamorado de una florista.
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5, 6, 4, 5, 3, 4, 2, 3, 1.
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Hizo las cuentas una y otra vez. No salían. Faltaba dinero. Estaba desesperado. Por eso, cuando Jesús le dijo: “Sígueme”, Mateo le siguió.
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El Chapo Guzmán pidió cumplir su condena en Cataluña.
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–Mami, hay un monstruo debajo de mi cama.
–¿No será una bola de pelusa? Te dije que limpiaras tu habitación por lo menos cada dos semanas.
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–¡Salvajes! –dijeron los castellanos–. Hacen sacrificios humanos.
–¡Salvajes! –dijeron los mexicas–. Se comen a su dios.
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Comenzó a cortar a los dieciocho años. Presentó su primera colección a los veinticinco. Actrices, celebridades, miembros de la realeza se pusieron sus vestidos. Siguió trabajando hasta los setenta y seis años, cuando tuvo el derrame. Aunque se recuperó, tuvo que dejar su firma de costura. Un año después se abrió el museo que llevaba su nombre. El mundo entero le daba la enhorabuena, pero él quedó decepcionado: todos los vestidos eran iguales, eran el mismo vestido. A los setenta y ocho años cogió unas tijeras y empezó de nuevo.
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Divisaron al extranjero un martes por la tarde. Echaron a correr. Había matado a tiros a Selim y no le había pasado nada.
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El antropólogo descubrió dos cosas de los mormor. Una divertida: le creían un dios. Otra preocupante: eran teófagos.
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Divisaron al extranjero un martes por la tarde. Esa noche, después de mucho tiempo, volvieron a comer carne.
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Su padre tenía una vocación: de mayor no quería tener un nini en casa.
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Me parece que entraré en la eternidad hecho cenizas. Mi mujer me dice que los nichos están muy caros.
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–Iré a la boda en AVE.
–Y yo, en un Alpha Romeo Spider.
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–Iré a la boda en AVE.
–Y yo, en un Panda.
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Desde que Jane llegó a la selva, Chita se siente la última mona.
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Ya en preescolar, con su sonrisa, engatusaba a su maestra. Ahora espera que le sirva para embaucar a veinticinco millones de electores.
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OÍDO EN LA CALLE
“Esa es su vida. Dormir y dormir”.
Oído en la avenida de Madrid de Jaén, el día 26 de octubre de 2019, a las 12:43, a una mujer muy arreglada que llevaba un carro con un bebé que señalaba, bastante cabreada, a unos amigos.
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–Lesbia, dime: ¿por qué amas a ese pajarillo?
–Porque él no me atosiga con poemas.
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Philippe les demostraría que no tenía miedo. Y ganaría la apuesta. Se acercó al sarcófago y, venciendo cualquier aprensión, le dio un beso a la momia de la condesa de Horta. El terror se apoderó de él cuando ella abrió los ojos y le arrastró al interior. Trató de gritar, pero no pudo.
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Mató varias mariposas. Cuando regresó, las trece colonias seguían siendo británicas.
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–¿Qué es eso, Noé?
–Un arca.
–¿Un arca? Te dije que construyeras un aljibe. ¡Un aljibe! Voy a iniciar una gran sequía.
–¿Un aljibe? Lo entendí mal.
–En fin. Tendré que enviar un diluvio.
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El viaje en el tiempo era entretenido, pero debía regresar. Cerró el libro.
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Se presentaron a pecho descubierto y le pidieron al conductor que las llevara. Pudibundo, les dijo que sólo las llevaría si se tapaban.
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Ella regresó. Cerró el libro. El viaje en el tiempo acabó.
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El ennui las venció. Las amigas decidieron jugar a peligroso juego. ¿Quién de ellas aguantaría más casada con Henri Désiré Landru?
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Jugué 20.000 euros. Me gané una piña.
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Quería ser futbolista, sí, pero ¿por qué tenía que entrenar tres tardes a la semana? No le quedaba tiempo para jugar a los videojuegos.
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OÍDO EN LA CALLE
“Todos los días, todos los días friega los balcones. Eso es una obsesión.”
Una mujer a otra, en la plaza de la Audiencia de Jaén, el día 26 de octubre de 2019, a las 10:40
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–Vanidad de las vanidades y todo vanidad.
–¿También amar y servir a Dios?
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PROPÓSITOS
Tuvo una idea, escribió un tuit para exponerla, plantó una tienda de campaña en medio de la ciudad.
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No había otra solución. Metió a su madre en una residencia y pudo, por fin, ir a Lesbos a ayudar a los pobres migrantes.
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Muerto de miedo, tuvo que esperar a que su madre muriera para salir del armario.
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Le dije a mi mujer que sus zapatos nuevos eran horribles. Me gané una piña.
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PARADOJA
Bebo para olvidar que tengo inflamado el hígado.
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Vio los ojos compuestos de uno, las antenas de otro y los colmillos que sobresalían de las bocas del tercero. La Santísima Trinidad era aterradora.
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El falo del fin del mundo.
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Después de treinta años trabajando, consiguió sus sueños. Una casa en la montaña, un apartamento en la playa, un deportivo, un joven marido con el que nunca tiene ganas de acostarse.
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Abril de 2020. Se cierran miles de cuentas de tuiteros. ¿Cómo se titula el libro? Primera silenciosa.
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Por fin, después de enriquecerse con el negocio de las armas, pudo dedicarse a su gran vocación: la defensa de la paz mundial.
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–¿Qué llevas ahí?
–Ha sido una lucha magnífica, titánica. Me he superado a mí mismo.
–Sí, sí, pero ¿qué es lo que llevas ahí?
–He creído que me merecía las dos orejas y el rabo, Ariadna.
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Tanto fue el cántaro a la fuente
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“What tiny ears…”
“I’m a dog!”
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Su vocación era salvar a su país. Lo consiguió, aunque para ello tuvo que matar a la mitad de la población.
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Cuando Franz le dijo a su padre que deseaba ser piel roja, éste le dio un tortazo y le gritó que dejara de hacer el indio.
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Estaba harto hasta de mi sombra. Apagué la luz.
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Le maté después de leer a Max Aub.
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¡Milagro! Pinocho miente pero ya no lo crece la nariz. Eso sí, cada vez tiene las piernas más cortas.
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A Aquiles le pasó con el orgasmo lo mismo que con la tortuga: no lo alcanzó.
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Llega la noche. Por la ventana entra el aroma del jazmín. Antes de dejarse vencer por el sueño, Lucía contempla su estrella favorita. Tiene que entornar los ojos para conseguir verla. Su juventud es una luciérnaga que no brillará mucho más. Y sigue sola.
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XX frente a XY. Y luego dicen que la mujer es más compleja que el hombre.
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–¿No sonríe por contrato?
–No sonrío por el bótox.
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Scheherezade comenzó a contarle microcuentos. El sultán ordenó que le cortaran la cabeza.
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Hoy lo ve todo mal: la puerta medio cerrada, el vaso medio vacío, a su marido medio calvo.
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–No es bueno que el hombre esté solo, Adán.
–No estoy solo, sino contigo, Yavé.
–Ya veo que no pillas las indirectas. Te lo diré de otro modo para que lo entiendas: estoy harto de cuidarte. Voy a crear a otra criatura para que se ocupe de ti.
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–El subinspector Gámez es un genio: no se le escapa nada.
–No exageres. Viéndole devorar donuts sospecho que no sabe lo que son las obstrucciones en la circulación, la tensión en las arterias, los accidentes cardíacos.
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El cronoviajero era antivacunas. Lo pasó mal en la Italia de 1348.
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Estoy sola, sí, pero en casa no hay preocupaciones, ni discusiones, ni problemas desde que se fue. Hay ausencias que representan un auténtico triunfo.
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Guillaume de la Roche y Philippe de Vesoul, como buenos templarios, lo compartieron siempre todo: el caballo, al criado Selim, la celda en Pontoise, la sentencia por herejía e idolatría y la hoguera.
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Tanto fue el cántaro a la fuente que se dio cuenta de que no necesitaba tener agua corriente en casa.
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El programa de protección de testigos lo llevó a la Italia de 1500. Murió de un cuchillazo.
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Elohim S. A. ha vendido un nuevo universo. Lo tiene todo: un planeta operativo, un completo ecosistema, criaturas inteligentes, garantía por tres millones de años. Lo ha comprado un tan Belcebú.
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Fueron felices pero, por consejo de su dietista, sólo comieron perdices una vez al mes.
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Entraron a robar en el castillo de Drácula. Le arrancaron un mechón de pelo al hombre lobo. Pasaron una semana de vacaciones en el motel Bates. Dejaron que les emparedaran en la mansión de Montresor. Les gustaban los juegos peligrosos.
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Le expulsaron del jardín de Epicuro cuando descubrieron que sufría de anhedonia.
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Para curarle la anhedonia le encerraron en el jardín de Epicuro.
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El filósofo académico derrotó al epicúreo, pero no sacó ningún placer en ello. Después de todo había convencido a todo el mundo de las virtudes de la anhedonia.
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PARADOJA
Sintió placer cuando consiguió convencer a todo el mundo de que tenía anhedonia.
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Falconetti. Doctor Fraude. Plagio Sánchez. Doctor Cum Fraude. Pedro Undertaker Sánchez.
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Pedro Sánchez exhumo.
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¿Pedro Sánchez vende exhumo?
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–¿Usted que es, dionisíaco o apolíneo?
–Satírico.
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–¿Truco o trato? –pregunté.
A la luz de la Luna vi que el hombre estaba vestido de payaso.
–Bonito disfraz de fantasma. Pasa, pasa –me dijo–. He preparado dulce de calabaza y pastel de zanahoria.
Me condujo al interior de la casa iluminado por una vela. De pronto la apagó.
–A que no consigues salir.
Y acertó. Todavía no lo he logrado.
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Liudmila era muy empática, tanto que, al advertir que la barandilla estaba helada, se quitó su bufanda y se la puso.
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Liudmila era muy empática, tanto que se quitó su bufanda y la ató al pasamanos al advertir que estaba helado.
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Y fueron felices hasta que él puso perdices para comer y resultó que ella era vegetariana.
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Sólo sé que no sé por qué tengo que beber este brebaje.
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–¿Por qué te separaste de tu mujer?
–Siempre se ponía arriba. Era insoportable.
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Las cadenas no eran fáciles de quitar. Ellos no le creían así. Pensaban que había algún truco. No, no había trampa. Para demostrarles que no era tan sencillo, el ilusionista decidió ahogarse dentro de la caja que habían arrojado al río.
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Las cadenas no eran de hierro, sino de oro. Por eso no trató de escapar.
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Las cadenas no eran de verdad, sino metafóricas, me dijo la voz que me atendió en el 222. Cansada, acabé colgando y llamando a un cerrajero. Él sí que habría conseguido liberarme si Luis no hubiera regresado antes de lo previsto.
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Quería crear una obra literaria sólida, vanguardista, eterna. Mientras empieza a escribirla, Stephen se entretiene borroneando novelas y relatos de terror.
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El cuervo donde ponía el pico ponía el tuerto.
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Quería ser futbolista, sí, pero no le encontraba mucho sentido tener que entrenar tres tardes a la semana. No le quedaba tiempo para jugar a los videojuegos.
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Luis XVI, que era muy tímido, sólo esperaba que no le obligaran a decir unas últimas palabras.
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Me hice una foto. Ahora vivo en este álbum.
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Después de pasar una noche con él, Malinalli comprendió dos cosas: no era un teúl, pero le serviría para vengarse de los mexicas.