martes, 9 de septiembre de 2025

El mechero rojo

En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza ni Bukowski. Éramos tres, a veces cuatro, apostando al derrumbe de la madrugada. La mesa coja temblaba de botellas vacías, y el humo, lento, parecía rezar por nosotros. Una noche llegó ella. Nadie supo de quién era amiga, ni por qué aceptó trepar cinco pisos sin ascensor para escucharnos recitar obscenidades. Reía mucho, bebía poco, y al marcharse dejó un mechero rojo en el alféizar. Nunca volvió. El mechero rojo se convirtió en testigo mudo de nuestras borracheras y confesiones. Hasta que se quedó sin gas. Entonces comprendimos que era hora de que nosotros también nos fuéramos. 

Microrrelato finalista de la XIX Edición de Relatos en Cadena