3 de enero. Siete y media. Demasiado temprano. El móvil en la mesilla. La tentación de las noticias. Pero no: el 3 de enero no pasa nada. Nunca pasa nada. Y Ábalos, Cerdán y Koldo ya me tienen harto.
Entro en Ivoox. Busco algo corto. Casus Belli Podcast. Bin Laden. Operación Anaconda. Un fracaso memorable. Los americanos perdidos en las montañas afganas, disparando a bulto, matándose entre ellos. Me duermo con esa imagen: soldados corriendo en círculos mientras el enemigo los mira desde arriba.
Una hora después, el ordenador. Las noticias. Estados Unidos ha atacado Venezuela. Un amigo por WhatsApp: «Han capturado a Maduro». No me lo creo. Acabo de escuchar cómo fracasaron con Bin Laden y ahora resulta que han cogido a Maduro como quien coge el autobús. Pero es verdad.
Trump se ha atrevido.
Mente dividida. Esquizofrenia moral del ciudadano contemporáneo. Por un lado: bien, un dictador menos, uno que convirtió las elecciones en simulacro electoral. Por otro: mal, muy mal, que un país invada otro porque sí. Que Estados Unidos, una vez más, se pase el derecho internacional por el forro.
Ya me incomodaban esas noticias de supuestas narcolanchas hundidas en el Caribe. Ataques aéreos. Tripulantes muertos sin juicio, sin abogado, sin nada. ¿Admitiríamos que la Policía pegara un tiro en la Cañada Real a cualquier camello? Todavía creo en la justicia. O eso me digo.
¿Y por qué Maduro sí y Putin no? Putin también falsea elecciones. Mata opositores con polonio, con bombas, con lo que haga falta. Ha invadido países, ha bombardeado civiles, ha convertido Mariúpol en escombros. ¿Por qué Trump no invade Rusia? Porque Rusia tiene misiles nucleares y Venezuela no. Porque la moral internacional es cuestión de megatones.
Fue un día extraño. Alegre y triste a la vez. Maduro había caído, sí. Pero el derecho internacional también. Y en Caracas, otro chavista ya estaba ocupando el sillón.
Al final, todo es siempre lo mismo: poder contra poder, y nosotros aquí, mirando el ordenador o el móvil, intentando decidir si alegrarnos o indignarnos.