miércoles, 5 de agosto de 2026

El heredero

Tras matar al dragón, el caballero tomó posesión del tesoro. No había rubíes ni vajillas de oro. El botín consistía en una libreta de contabilidad con las deudas de la comarca. La princesa, sentada sobre un montón de ceniza, revisaba los recibos.

—El norte está lleno de frío —suspiró ella sin mirarlo—, y el monstruo nos cobraba unos impuestos del cuatro por ciento. Usted nos aplicará el diez, supongo.

El héroe guardó la espada en la funda, sacó el ábaco de su alforja y ajustó la cifra al doce.