domingo, 2 de agosto de 2026

Microcuentos

 Probablemente, no habría pedido que le incineraran si hubiera oído hablar de la catalepsia.
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Aquiles hizo un curso de manejo de la ira. Homero no escribió la Ilíada.
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Se conocieron bíblicamente en un retiro espiritual.
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Fue condescendiente con ella, pero no necesitaba el hilo. ¿Para qué? Ícaro le había vendido los planos del laberinto.
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Buscamos a alguien como usted, que tenga un estilo barroco y rebuscado. Tratamos de darle mayor nivel intelectual a nuestro periódico. En definitiva, queremos que escriba para nosotros columnas salomónicas.
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Apestaba a alcohol, no sabía bailar y sólo hablaba de sus caballos. Cuando Cenicienta se fue del baile, procuró no perder ningún zapato.
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Cuando finalmente despertó, allí no había un dinosaurio, sino una gallina.
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Su novela experimental se ha convertido en un superventas. Se pregunta qué ha hecho mal.
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EL COLMO
Una boca de riego le daba problemas al dentista.
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–¿Me puede decir por qué no puedo afiliarme al partido nacionalsocialista?

–A ver cómo se lo explico, señor Rabinowitz.
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Se oyen las sirenas. Odiseo Theodoridis tiembla. La guardia costera turca.
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El suicida trató de buscar otro método. No había conseguido morirse de aburrimiento.
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Pregunté en la droguería si tenían algo para lavar la conciencia.
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–¿Tú crees que Pío Baroja escribía mal? 
–Indudablemente. Después de todo, era médico.