viernes, 16 de agosto de 2019

La oveja descarriada

El pastor advierte que sólo tiene noventa y nueve ovejas; le falta una. Va a buscarla. Sube al monte donde el ganado estuvo pastando hace una semana. Recorre las riberas de los arroyos. Por fin la encuentra mordisqueando hierba junto a un camino. Siente una alegría inmensa. Cuando regresa, no encuentra el rebaño donde lo dejó. ¡Ha desaparecido! Los ladrones se han llevado algunos corderos; otros han sido devorados por los lobos o simplemente han huido. El pastor se lo toma con filosofía; al menos le queda una oveja. Por cierto, ¿dónde está? ¡Maldición! Se le ha vuelto a perder.

Microrrelato publicado en Microcuento.es

jueves, 15 de agosto de 2019

Heteropatriarcal

Abraham, en su agonía, delira.
–Sara, ¿estás ahí? –pregunta.
–Sara murió hace muchos años, querido esposo. Yo soy Cetura, tu segunda mujer. Aquí estoy –dice Cetura, que no puede contener las lágrimas.
–Y tú, Isaac, ¿estás ahí?
Isaac se acerca y sostiene las manos de su padre.
–Aquí estoy.
–¿Y tú esposa, Isaac? He olvidado su nombre.
–Rebeca también está aquí.
–Yo tenía otros hijos…
–Sí, padre. Todos están aquí: Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.
–¿Y había otro?
–Sí, padre. Ismael. Pero recordad que lo expulsasteis…
–¿Estáis todos?
–Todos estamos aquí, padre.
–¿Y quién está cuidando el ganado?

Microrrelato publicado en Microcuento.es

miércoles, 14 de agosto de 2019

BWV 1007

Suena el despertador. El anciano lo apaga. Va al baño arrastrando los pies. Se ducha. Regresa al dormitorio y se viste; ponerse los calcetines le cuesta un mundo. Una hora después de levantarse está listo.
Camina encorvado por el pasillo. Entra en su estudio. Se sienta. Cuando coge el arco, advierte que sus dedos están engarrotados. Cierra los ojos. Acaricia el diapasón. Consigue sacar unas notas. Poco a poco se siente ligero, preciso. La suite fluye.
Pasada una hora, se levanta. Camina decididamente hacia el comedor donde le esperan para desayunar. Pau Casals, sin parar de charlar, come con hambre.

Microrrelato publicado en Microcuento.es

martes, 13 de agosto de 2019

Ya da igual

Otra vez se encuentra ante un dilema. Debe decidir. Ha llegado a una nueva encrucijada. Es necesario que elija entre dos caminos. No es la primera vez. Recuerda que dudó si estudiar Filosofía o Derecho. No supo si sería mejor comprar un Renault o un Volvo. Estuvo a punto de invitar a Nuria, pero acabó llamando a Teresa. Vaciló entre adquirir un piso en el centro o un adosado en las afueras. Después de semanas dándole vueltas, acabó contratando una hipoteca en yenes. Todas sus decisiones fueron equivocadas. Supone que ya da igual que utilice una cuerda o una pistola.

Microrrelato publicado en Microcuento.es

lunes, 12 de agosto de 2019

Don Escarpe de la Alcarria

Lope de Vega está desesperado: sus comedias son un completo fracaso. Neciamente, el público prefiere las aburridas tragedias de Miguel de Cervantes. Lope renuncia al teatro, pero no a la pluma: quiere que le reconozcan su talento. Escribe una novela pastoril, novelas al modo italiano, una novela bizantina. Acumula fracaso tras fracaso. Sólo merece tímidos aplausos su novela satírica Don Escarpe de la Alcarria, cuyo protagonista se ha vuelto loco leyendo novelas de caballería.

domingo, 11 de agosto de 2019

Quiromancia

–¿Dígame?
–A ver…
–¿Qué?
–Esto…
–Por favor, no trate de ocultarme nada.
–Es que…
–¿Tan grave es?
–No, no. Pero…
–Sea sincera. ¿Voy a morir?
–Pues…
–¿Tiene que ver con el taller? ¿Van a cerrármelo?
–Sí, tiene que ver con el taller… Lo que quería decirle es que… no se ha lavado las manos.

sábado, 10 de agosto de 2019

Papelera

Charles Bukowski: “No hay defensa/ excepto todos los errores/ cometidos”.

Tengo una buena idea. Y para no serlo. Me ha costado trescientos euros.
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Llueven hombres y mujeres que, distraídos mirando el móvil, no han visto la grieta que se ha abierto en medio de la calzada.
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Está saciado después de tragarse dos entremeses de Cervantes.
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La marquesa salió a las cinco de la mañana, completamente agotada. La reina estaba profundamente dormida.
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Abanicarse le daba mucho calor.
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–No tienes sentido del humor.
–Ahora mismo entro en Amazon y compro uno.
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Esta mañana, al despertarme, esperaba un día ajetreado, pero, la verdad, ha sido bastante tranquilo: sólo he liquidado a un vampiro, he descabezado a un puñado de zombis y he evitado la invasión de unos ridículos alienígenas.
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Hoy he ido a la oficina. La directora me ha gritado durante media hora. Más tarde me ha gritado el gerente. Un poco antes de salir me ha gritado el chico de las fotocopias. Vamos, un día normal.
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Hoy he ido a la oficina. La directora me ha gritado porque no encontraba unos documentos. Más tarde me ha gritado un operador porque no había papel higiénico. Un poco antes de salir me ha gritado el chico de las fotocopias porque había una mancha en el suelo. Vamos, un día normal.
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–¿Cómo combates la ola de calor?
–Leyendo los Diarios de Scott.
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Vivía en una torre de marfil. El Seprona le denunció.
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Kinshasa, 2345. Parto con gemelos. El primer bebé pesó dos kilos y medio y nació sin piernas; los doctores determinaron que era completamente normal. El segundo bebé nació con dos piernas; los doctores tuvieron que amputárselas.
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–¿Cuánto cuestan esos cumulonimbos?
–Ahora, con la sequía, han subido el precio. Doscientos tenges.
–¡Uf, qué caro! ¿Y esos cúmulos?
–Cien.
–¿Qué es lo más barato que tiene?
–Los cirros valen veinticinco.
–Me los quedo.
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MIGRANTE
–¿De dónde viene?
–De un país de cuyo nombre no quiero acordarme.
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–Y soplaré y soplaré, y tu casa derribaré.
–¿Qué dices?
–Nada, nada. Decía que tengo estas orejas tan grandes para oírte mejor.
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No le gustan los centros comerciales: en ellos siempre encuentra gente como él.
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Pues claro que María tiene cabeza, Adolfito. ¿Cómo podés dudarlo? Cada vez que le digo que hagamos el amor, ella me responde: “Ay, Borges, me duele la cabeza”.
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Le tocó el bote de la lotería. Se hizo marinero.
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–¿Cómo conseguiste dar con él?
–Fácil. Seguí su huella de carbono.
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El sexo comenzaba a ser monótono. Comenzó a masturbarse con la mano izquierda.
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–Doctor, el sexo empieza a ser monótono.
–¿Ha probado a masturbarse con la mano izquierda?
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Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía pensaría que él era como el Perú, que se había jodido en algún momento. ¿En cuál?
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El talón de Aquiles no tenía fondo.
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–¿Está nervioso?
–No, no estoy numeroso.
–Ya veo. Tranquilo. Háblenos brevemente del nacimiento y expansión del Islam.
–Mahoma tuvo una rebelión. Fue obligado a huir de La Ceca, pero consiguió regresar a la ciudad como velador. Sus sucesores, llamados azufaifas, conquistaron el Imperio perversa y parte del Imperio argentino.
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MATEO 8, 8
Un microrrelato tuyo bastará para solazarme.
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La temperatura media ha subido un grado centígrado. El Gigante de Hielo está aterrorizado.
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PARADOJA
El talón de Aquiles de Aquiles era Patroclo.
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El escándalo fue universal cuando se publicó que, mientras los lamitas ocupaban otros dos planetas, la presidenta Tamim se hallaba en el ballet. La dignataria dimitió. ¡Ir a un concierto de retromúsica y no a un recital de canciones consecutivas!
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Vendo cara mi piel. Cien euros el centímetro cuadrado.
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Cuando Cristina Cifuentes robó el bote de cremas, ¿quería demostrarse a sí misma que podía ser una buena política del PP?
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Yo no me caso con nadie... más.
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–Mi cuñado tiene sinestesia.
–¿Cómo lo sabes?
–Pone cara de desagrado cada vez que le hago un comentario ácido.
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Platero era pequeño, peludo y suave, señoría.
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Donald Trump se reencarna. Esta vez nace en una aldea perdida de El Salvador. Es una mujer. Sufre una violación a los doce años y se casa con un hombre que le dobla la edad a los dieciséis. Su marido le pega. Un día, después de una de sus palizas, le coge la pistola, le dispara y luego se pega un tiro. Vuelve a reencarnarse. Nace en el suburbio de Kibera.
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–Hay algo extraño, majestad.
–¿Qué encuentras extraño, Timetes?
–Pues…
–¿Me permitís, majestad?
–Adelante, Capis.
–Está claro. Han fabricado una ofrenda para la diosa. Entrémosla en la ciudad.
–Me parece buena idea.
–Majestad, ¿puedo añadir algo?
–Sí, Timetes.
–Antes de introducir ese caballo en Troya, ¿no sería mejor averiguar para qué sirve ese escotillón que hay en el vientre?
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Llegaron a la recóndita isla. Dieron con la clave y encontraron la cueva. Sortearon mil trampas. Abrieron el cofre del pirata. Sólo encontraron dentro una telaraña. ¿Una decepción? Ni mucho menos. ¡Qué bien se lo habían pasado!
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ÁNIMO Y SUERTE
Me despedí del abogado, que seguía empeñado en apelar. Antes de salir, lancé una mirada a la hamburguesa, que apenas había tocado. De repente, tuve ganas de devorarla.
–Vamos.
Avance por el pasillo arrastrando los pies. Mis compañeros me dedicaron un sonoro aplauso.
–Me ha llegado la expulsión –dije, tratando de hacer una broma.
Llegué en un instante.
–Tiéndete ahí.
Antes de hacerlo, miré a los que estaban al otro lado del cristal. Me había propuesto no sonreír, pero no pude evitarlo. La viuda había experimentado un cambio radical. Estaba hermosísima.
Me amarraron las muñecas y los pies. El doctor se acercó a mí. Le temblaba un poco la mano. Sin embargo, me hundió la aguja a la primera.
–Listo.
Todos abandonaron la habitación. Sólo quedó Larry.
–Aquí acaba tu carrera.
No le respondí. Todavía me dijo unas últimas palabras:
–Ánimo y suerte.
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¡Qué rabia! Es tan pequeño que no me ve.
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El astronauta puso El Danubio azul. Los planetas comenzaron a bailar un extraño ballet.
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Una mañana, después de un sueño intranquilo, me encontré sobre la cama convertido en el monstruo que mi madre veía en mí.
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Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía cayó en la cuenta de que todas las familias desgraciadas lo son a su manera.
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Cortó miles de árboles que no le dejaban ver la pradera.
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ESPEJITO, ESPEJITO
–Maestresala.
–Sí, majestad.
–Quiero que tiren a la basura el espejo que hay en el salón privado.
–¿Está roto, majestad?
–Peor. Está muy procaz.
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Hay dos clases de hombres: los calvos y los que se han hecho un implante de pelo.
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Está harto de las compras que su mujer hace por internet. Hoy ha arrojado a un repartidor de Amazon con cajas destempladas.
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CARMEN CALVO OULIPEADA
Estamos manejando diodo público y el diodo público no es de nadie.
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España y Aragón tienen por delante retorceduras comunes: sotaministros y cambotes climáticos, procariotas de despolarización, acabar con la violinista asesina contra las muladíes y, finalmente, la ilación rotunda de todas y cada una de las desinhibiciones que hay que seguir deconstruyendo.
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Deseo que la Unesco legisle para todos los planisferios.
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Recordando las palabrotas de Leonardo da Vinci: Lo que mueve el municipalismo no son los maquis, sino la idempotencia.
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Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la videocámara.
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La licenciatura es muy útil: no se le agotan las píldoras, no hay que enchufarla, no se queda sin cobra.
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PARADOJA
El capitán Blood no soportaba la sangre.
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DEFCON 2
–Señor presidente, el reloj de sol atrasa.
–Mientras no se pare.
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–¿Traes una muda?
–No.
–¿Repelente de mosquitos?
–No.
–¿Una navaja?
–Claro que no.
–¿Una linterna?
–¿Una linterna? ¿Para qué?
–¿Qué demonios llevas entonces en la mochila?
–El ordenador, el ratón y el teclado. Me dijiste que trajera lo más preciso.
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VISLUMBRE
Hace apenas unos días su madre ignoró el primer síntoma: no le regañó cuando le pillaron llevándose el teclado de un ordenador del aula de informática; dijo que había sido una chiquillada y no entendió por qué le expulsaban del instituto cinco días. Todavía veía a su hijo, que formaba parte del equipo de fútbol, como el niño que siempre ganaba el premio anual al juego limpio en el colegio. Le dijo al jefe de estudios que, cuando su hijo fuera famoso y rico, haría donación de decenas de equipos informáticos al centro. Debatir ahora lo que hubiera sucedido si su madre le hubiera castigado resulta fuera de lugar, extemporáneo. En menos de una semana el juez dictará sentencia; su abogado le ha dicho que esté tranquila: con un poco de suerte, a su hijo no le caerán más de quince años.
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–¿Qué prefieres, Ulises, carne de hombre o carne de cerdo?
–¡Qué preguntas haces! Prefiero la carne de cerdo, Circe.
–Vale. Comeremos cerdo.
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Ahora el sol sale por el oeste. La isla anda a la deriva.
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Felicidades, ha pasado con nota la prueba de Anatomía. Se diría que ha estado practicando, Jack.
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ATW INTERVIEWS
How did you become a writer?
Siempre pensé que me convertiría en escritor. Me apunté a un taller literario, pero tuve que dejarlo después de un tiempo: aquello parecía una secta que adoraba a Faulkner y a Hemingway, a Cheever y a Carver, a Medardo Fraile y a Cortázar, a Carmen Martín Gaite y Doris Lessing. Después del proceso de desintoxicación de, compré el libro sobre escritura de Stephen King. Leí y releí On Writing, y decidí seguir sus consejos: dejé de ver Dos hombres y medio y me puse a escribir.
Name your writing influences (writers, books, teachers, etc.).
Hay escritores que me gustan (Bukowski, Grisham, Crichton…), pero no creo que me hayan influido mucho. Supongo que no puedo vivir sin Monterroso, ni Borges, ni algunos cuentos de Stephen King. Me gustan Javier López, José Luis Zárate y, por supuesto, Ana María Shua.
When and where do you write?
Escribo cuando tengo tiempo, generalmente por la mañana muy temprano o por la tarde; trabajo por la mañana. A veces me digo que voy a dejar de escribir, pero no puedo; siento que soy como un embalse que se llena y que tiene que desaguar.
What are you working on now?
Estoy escribiendo un microcuento para publicar en Twitter. Lo mismo lo acabó en dos o tres minutos que en dos o tres días.
Have you ever suffered from writer’s block?
Sí, en múltiples ocasiones. Después de cinco o seis horas delante del ordenador, siento que no puedo escribir ni una palabra más. Imposible. Me quedo mirando el parpadeo del cursor y me digo qué diablos estoy haciendo. Vencido, apago el ordenador, me voy derrotado y, de repente, la cabeza se me llena de ideas. ¡Maldita sea!
What’s your advice to new writers?
Búscate un trabajo que no te dé muchos dolores de cabeza y olvídate de escribir.
About PR: En 2007 ganó el Certamen de Escritores Noveles de la Diputación de Jaén con el libro de cuentos Fantasías bélicas; nadie más se había presentado. Desde entonces ha participado en un centenar de certámenes y concursos literarios: ha estado a punto de quedar finalista en uno o dos. Pública regularmente sus sancochos en Placidario.blogspot.com.
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UN HOMBRE EN MONTECARLO…
Está casado, tiene dos hijos que han estudiado y han conseguido buenos empleos, lleva un negocio que va bien, coge una escopeta y se descerraja un tiro en la cabeza.
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Le pidió matrimonio a su joven novio. Él le pidió patrimonio.
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El miedo a una futura y dolorosa tormenta emocional le hizo ignorar ese fascinante instante que ocurre al enamorarse.
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Vivió seis o siete años y malvivió ochenta.
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El creador de crucigramas adoraba a Ra, dios egipcio de dos letras.
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Por favor, Mónica, vuelve. Echo de menos nuestras discusiones.
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Me dijeron que era imposible meter cuatro personajes en un microcuento. No dijeron nada de que debieran tener nombre.
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El torero le perdió la cara al toro. Y perdió la cara.
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Fue acusada de brujería por hechizar al juez.
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Cuando llegó al infierno, se arrepintió de los pecados que no había cometido.
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–Soy una rueda de bicicleta, doctor.
–¿Una rueda de bicicleta? Pues yo debo de estar loco, porque las ruedas de bicicleta no pueden hablar.
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El periodista radiofónico odia hoy a Pedro Sánchez más que ayer, pero menos que mañana.
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El juez la acusó de brujería por hechizarle.
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–¿Por qué te dedicas a escalar montañas?
–No se me daba bien manejar el ábaco.
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James Earl Ray tenía una pesadilla.
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–¿Por qué lo has hecho?
–¿Qué esperabas, Adán? Soy el Dios del Antiguo Testamento. Tengo que conservar mi fama.
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LA RAPAZ
El plan había sido que Alberto mintiera, es decir, que no contara la verdad y nada más que la verdad. Sin embargo, cuando su primo comenzó a hablar, Isabel se mordió los labios enfadada: aquel testimonio les perjudicaría. Bueno, después de todo Alberto siempre había sido demasiado débil. Ella se ajustaría a su versión de los hechos: alegaría que nada sabía del decomiso. ¿Piruletas? ¿Qué piruletas? Isabel estaba tranquila. Era toda una experta en el disimulo, la mentira y la rapacería. Su padre siempre le decía que tenía futuro como actriz. Sin embargo, el sueño de Isabel seguía siendo convertirse en abogada.
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–Yo te condeno a ser expulsado del Jardín del Edén.
–Quiero apelar.
–¿Apelar? ¿Apelar a quién?
–Al Dios del Nuevo Testamento, que es más compasivo.
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PARADOJA
El ciego tuvo un déjà-vu.
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Alvarito no consiguió aprender a utilizar el ábaco. Se liaba moviendo las bolas de la izquierda y la derecha. No entendía cuáles valían diez y cuáles mil. Temiendo la reprimenda de doña Adela, huyó a las montañas.
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La cosa se lió. Trump y Xi comenzaron lanzándose los trastos y terminaron arrojándose bombas nucleares.
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–Me quitó algo y ahora tengo que pagarle.
–¿Quién?
–El cirujano que me extrajo el apéndice.
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A Apollinaire el poema le quedó redondo.
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–Doctor, ¿hay que operarle?
–No queda otro remedio.
–¿Y qué probabilidades hay de que la operación salga mal?
–Menos del cinco por ciento. Es más probable que le mate una infección hospitalaria que la operación.
–¿Qué probabilidades hay de que muera a causa de una infección hospitalaria?
–No se preocupe. Estamos mejorando últimamente. Menos del cincuenta por ciento.
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–¿Por qué has metido el teclado del ordenador en la mochila?
–Sufro de insomnio y mecanografiar me da sueño.
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–Miente.
–No miento.
–Miente.
–No miento.
–Miente, señor presidente.
–No miento. Mire. No ve que no me crece la nariz.
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–Necesita más y más. Continuamente. No puede parar de devorar. Si se detuviera, sería el fin. Tiene que seguir alimentándose. De todo tipo de gente desesperada. Éste es su principal fuente de sustento.
–¿De qué monstruo me estás hablando?
–¿No lo sabes? Hablo del capitalismo.
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PRINCIPIO DE INDETERMINACIÓN DE HEISENBERG
Él la observa. Ella le muestra el dedo corazón.
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¡Gensanta! Las garrapatas de este planeta son enor…
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Gracias al boxeo, salió de las alcantarillas. Cada victoria por KO le hizo elevarse más. Compró una mansión en Beverly Hills, un apartamento en Las Vegas, un ático en Miami. Entonces llegó la cocaína, que le noqueó. Acabó debajo de un puente.
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Después de hacer todas las tareas de la casa, me sobraban cinco minutos. Escribí este microcuento.
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Estudió brujería. Encontró pronto trabajo. Tuvo una carrera exitosa que, sin embargo, acabó en humo.

viernes, 9 de agosto de 2019

Para la eternidad

Empuja. Empuja. Empuja. Cada paso le cuesta un esfuerzo supremo. Empuja. Sabe que la cima está cerca. Empuja. Empuja. Ya llega. Ya ha llegado. Espera. Algo insólito ocurre: la piedra se ha quedado inmóvil. Espera. No, no se mueve. Está sorprendido. ¿Qué está pasando? ¡Se suponía que el castigo era para toda la eternidad! Durante un instante, se queda mirando la piedra. Luego, hace lo que tiene que hacer: la empuja para que caiga colina abajo. La ve rodar. Aliviado, Sísifo baja para continuar.

jueves, 8 de agosto de 2019

Historia de terror

Los jóvenes exploradores se reúnen alrededor de una fogata para escuchar historias de terror: la de la curva maldita, la del payaso, la de la mano huesuda. Cuanto más aterradoras son las historias, más leña echan al fuego, pues los muchachos tiemblan de miedo. Cuanto terminan de contar la pavorosa historia del novio decapitado, alguien arroja un tronco a la lumbre. Saltan varias pavesas. Se incendian unos matorrales secos. Las llamas rodean rápidamente a los adolescentes.
Al año siguiente, el único superviviente, cuyo rostro ha quedado cruelmente desfigurado, contará a la luz de una fogata la historia de los exploradores cercados por las llamas, engullidos por el fuego, carbonizados.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Microcuentos

Finalmente, K. consiguió entrar en el castillo. Lleva veinticinco años tratando de salir.
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Era tan cabezón que los jíbaros le dejaron por imposible.
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Cuando la mariposa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró convertida en un filósofo de la antigua China.
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Hay que ver con qué mala cara me miró Caronte cuando le dije:
–Que Dios te lo pague.
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Al infeliz le consolaba pensar que nada podría destruir su felicidad.
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En Beijing, los invasores extraterrestres sufrieron un ataque de tos.
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Fue una mala idea embarcar a las termitas en el arca.

domingo, 4 de agosto de 2019

Papelera

Charles Bukowski: “Y lo peor de/ todo:/ la falta/ absoluta/ de esperanza”.

–¿Me amas?
–¿Quieres que te responda con el corazón o con la cabeza?
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La mañana ha sido realmente agotadora: Flaubert ha puesto tres comas.
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A la puerta de casa encontró una margarita deshojada. Adivinó la respuesta.
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–¿Y a ti qué música te gusta?
–Pimpinela.
–Pues empezamos bien.
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–Papi, me dijiste que matarías a Juan el Bautista.
–Pero ¿no le has visto? Ese tipo es un cerdo. Como le toque, los saduceos se me van a echar encima.
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La justicia fue mecánica con el millonario: atropelló a un viandante y le pusieron una multa de cincuenta yuanes.
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Grigori Yevséievich Zinóviev (Elisavetgrado, 1883 – Moscú, 1957). Dirigente soviético. Después de la muerte de Lenin, se convirtió en líder de la URSS. En 1939 declaró la guerra a la Alemania nazi cuando este país invadió Polonia.
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El juez decano le explicaba al magistrado novato la mecánica de la justicia.
–Mejor atunes que tiburones. Mejor sardinas que atunes. Mejor boquerones que sardinas. A los peces grandes, amigo mío, mejor dejarlos en paz.
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–Polifemo, hijo mío, te prometo que aplastaré a quien te hizo eso, que le haré sufrir, que borraré su estirpe de la faz de la tierra. Dime: ¿quién fue?
–Nadie, papá.
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Poco después de casarnos, leía minificciones mientras se arreglaba. Luego pasé a leer cuentos. Ahora devoró una novela corta mientras espero.
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–Si te arreglarás un poco…
–Pero es que voy arreglada. Tenías que verme recién levantada.
–Si te arreglarás un poco…
–Pero es que voy arreglada. Tenías que verme recién levantada.
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–Mejor atunes que tiburones. Mejor sardinas que atunes. Mejor boquerones que sardinas.
El juez decano le explicaba al magistrado novato la mecánica de la justicia: a los peces grandes, mejor dejarles en paz.
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–Esta noche cenaréis en el Averno.
–Yo es que estoy a dieta, Leónidas. ¿Allí tendrán yogur?
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Orígenes arregló su problema con un cuchillo. Ya no volvería a aparecer aquella protuberancia debajo de la toga cada vez que viera a Servilia.
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A mí no me tuitee. Llámeme de usted.
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¿A alguien le apetece surfear en la ola de calor?
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Cuando lo lavaron con agua limpia, dejó de ser el monstruo del pantano.
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El paisajista estaba tan gordo que su médico le recomendó que dejara la pintura al pastel.
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–¿Qué cree que le pasa a este pato confitado, Holmes?
–Elemental, Watson. El cocinero debería estar de baja: sufre síndrome de túnel carpiano.
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El paisajista estaba tan gordo que tuvo que dejar la pintura al pastel.
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El paisajista estaba tan gordo que su médico le recomendó que dejara la pintura al pastel.
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Cuando su mujer le propuso hacer un trío, aceptó encantado. Los dos pensaron en Markus, su amigo violonchelista.
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Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida. No ha podido conseguir el amor de Carlota Casiraghi.
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Le gustaba tan poco salir de casa que, cuando ocurrió lo del golpe de Estado, se exilió interiormente.
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Al principio no le amaba; era feo, tímido, desmañado. Sin embargo, María Antonieta acabó perdiendo la cabeza por su marido.
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–Señoría, Margit Halász soñó que pasaba la noche con mi defendido, Péter Tóth.
–Muy bien, letrado. Esta noche soñaré que condeno a la acusada a una semana de insomnio.
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Este pastel de setas, Claudio, te hará sentirte un dios.
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Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida. Ha comprendido que la Providencia no quiere que Laura y él estén juntos.
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–Te odio. Te odio tanto que prefiero morir a vivir un minuto más contigo.
–¿Hasta ese punto?
–Hasta ese punto.
–Tú eras alérgico a los frutos secos, ¿no?
–Sí, lo sabes bien.
–Toma, avellana tostada. Y no me des las gracias.
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Hacer el amor con él era monótono: siempre iba al mismo ritmo. Tuve que guardar el metrónomo bajo llave.
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–¿Tú no sonríes nunca?
–Claro que sí. Ahora mismo. Sonrío interiormente. Me hace gracia que pienses que soy alguien muy serio.
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Multaron al náufrago porque arrojó la botella al mar, no al contenedor verde.
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Aquella colonización estaba abocada al fracaso: el sol de aquel planeta era una enana roja.
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–El tito se ha pasado con el vino.
–¿Cómo lo sabes?
–Le está tratando de poner herraduras a las vacas.
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Romper el candado fue fácil. Entré en la casa. Fue fácil moverme en la oscuridad; después de todo, había vivido allí tres años. Deseché la televisión HD, el frigorífico, el estéreo. Me llevé el microondas: no hay nada que Lola odie más que tomarse la leche fría por las mañanas.
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Dejó para mañana el poema que se iba a titular Procrastinación.
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Hoy tampoco le apetece empezar a escribir el artículo sobre la procrastinación.
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El náufrago lanzó la botella al contenedor de vidrio.
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Lo que no te mata, hace más ricas a las farmacéuticas.
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Romper el candado fue fácil. Fue fácil moverme en la oscuridad; había vivido allí tres años. Deseché la televisión HD, el frigorífico, el estéreo. Me llevé el microondas: no hay nada que Lola odie más que tomarse la leche fría por las mañanas.
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Aquí, en Suecia, paso mucho frío, luego muy pronto dejaré de existir.
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Era martes cuando decidió comenzar sus vacaciones. Era martes cuando los maquinistas de Renfe decidieron comenzar su huelga indefinida.
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Era martes cuando decidió comenzar sus vacaciones. Era jueves cuando se le acabó el dinero.
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Para dejar de ser invisible, se hizo exhibicionista.
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A Mirko Mirković siempre le había gustado representar a cualquier desfavorecido que llegara a su despacho; consideraba que era un deber consuetudinario al que todo abogado estaba obligado. Por eso, cuando Hanifa Ahmetović se presentó en su despacho llorando porque su hija Sanela estaba en la cárcel, Mirko decidió defenderla. Ese día desapareció un cactus que le había regalado su tía Zora. Cada visita suponía una nueva desaparición: un bolígrafo, un taco de tarjetas de visita, un tomo del Digesto, un calendario de sobremesa. Un día, incluso, Mirko advirtió que le faltaba un calcetín. Pero no fue lo peor. Lo peor ocurrió cuando desapareció Hukić, su meritorio. Todo acabó cuando Mirko consiguió que Sanela fuera puesta en libertad. El juez acabó desestimando la denuncia por brujería.
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Era martes cuando decidió comenzar sus vacaciones. Se lo anunció a su madre. Ésta, muy enfadada, le dijo que se dejara de tonterías y que se buscara un trabajo.
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Cuando en medio de la noche al viejo pirata le llego el olor a salitre, allí, en su casa lejos del mar, le vino a la memoria el barco, la bandera negra, las borracheras, las violaciones, aquella sirena a la que encontró en Pelican Cay. Por la mañana le encontraron muerto con la garganta destrozada.
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Cuando al viejo pirata le llegó el olor a salitre allí, en su casa lejos del mar, le vino de pronto a la memoria su antigua vida: el barco, la bandera negra, las borracheras, las violaciones. Recordó a aquella sirena.
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17 de julio de 1944. 57.000 alemanes desfilan por Moscú. Son prisioneros de guerra.
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Comprueba el teléfono. Nada. No ha llegado ningún mensaje de Abdoulaye. Quizá haya perdido el teléfono. Hace ya nueve meses que partió. Está segura que consiguió atravesar el Mediterráneo. Ya habrá conseguido trabajo. ¿Regresará? Seguro que algún día.
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6 de diciembre de 1941. Japón ataca la URSS.
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Margit soñó que pasaba la noche con Péter Rácz, el famoso actor. Por la mañana, cuando despertó, él ya se había ido.
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Hijo mío, entiendo que tu amigo sea invisible. Pero ¿no resulta raro que también sea mudo?
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El camisón se quitó a la mujer.
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–¿Quién mató al comendador?
–Fuenteovejuna.
–Pues que ahorquen a Fuenteovejuna.
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Ante la puerta de la Ley hay un guardián que, como es natural, está un poco gordo y sólo piensa en su jubilación.
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PARADOJA
Onán no era un onanista.
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PARADOJA
Diógenes no sufría el síndrome de Diógenes.
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–¿Es nacionalista?
–Peor, mucho peor: es imaginacionalista.
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Lo encontraron flotando en el pantano. Le pusieron una multa por ensuciar el agua.
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Los independentistas catalanes están que no caben en sí de gozo: media España se encuentra en alerta amarilla.
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Encerrarme en el manicomio les pareció una locura.
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Que sus sobrinos quisieran encerrarle en el manicomio le pareció una locura.
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Cuando le pregunté si podía acompañarle a la cama, me metí en un pantano.
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Lo único que le pidió al famoso retratista es que se viera bien la firma.
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–Señor Martin, ¿no se ha dado cuenta de que ha matado a ese personaje dos veces?
–Hum. Tengo que incluir un capítulo sobre los resucitadores.
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–Ni se te ocurra entrar con los pies helados en la cama –me dijo István.
Antes de acostarme, me los quité.
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¡Qué tiempos más duros estos! Los únicos monstruos que hay son los que imaginamos.
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Les pareció una locura asaltar el manicomio.
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Cleopatra decidió suicidarse cuando le dijeron que en la cárcel sólo podría bañarse en agua fría.
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Por culpa de la sequía, este año no podrá bañarse en el pantano.
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–¿Y tú por qué sigues soltero?
–Por culpa del algoritmo de Tinder.
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–¿Dónde tienes la cabeza, Asa? Dime.
–¿Te das cuenta, Lynn, de que Asa no puede contestarte?
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Taylor encontró a la doctora Zira muy mona.
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Watson fue a hablar con Holmes. Le habló de que ahora que sus hijos habían llegado a la universidad, necesitaba trabajar más que nunca. Holmes, que se había cansado de tocar el violín, le dijo a su amigo:
–¿Sabe, Watson? Estoy pensando en retomar mi actividad como detective asesor. ¿Le importaría ser mi ayudante?
–¿Es que no me ha escuchado, Holmes? Estoy hasta arriba de trabajo.
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–Dios ha muerto.
–¿Sabes de qué, Friedrich?
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PARADOJA
Destituyeron al ministro de la Verdad por negarse a mentir.
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Aterrorizado, se oculta en el pantano de los monstruosos humanos.
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–Hacemos el pino.
–Ya somos un poco grandes para eso. ¿No crees?
–Entonces, ¿hacemos el amor?
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La condesa Báthory ha denunciado a sus carceleros: no le permiten bañarse.
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El jefe del Estado preguntó qué pantano tocaba inaugurar esa semana.
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EL COLMO
Un ilusionista sin ilusión.
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–¿Qué has hecho?
–Lo que me dijo mi mami: bañarme.
–Se refería, creo, a que te bañaras, sí, pero no en sangre.
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ÚLTIMAS PALABRAS
¿Qué opina, doctor? ¿Habrá sido la hamburguesa XXL?
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ÚLTIMAS PALABRAS
Diga.
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–Führer, el embajador británico espera.
–Que espere. No puedo recibirle ahora. Estoy de buen humor.
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La lechera ya imaginaba todo lo que iba a comprar con el dinero que ganaría. No podía imaginar que, en el mercado, Sanidad le retiraría toda la leche y le impondría una multa de quinientos táleros.
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Salió huyendo antes de que apareciera María Magdalena.
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Siempre que salgo a trabajar me gusta ir bien preparado. Me preparo un bocadillo y un termo lleno de café bien calentito. Comienzo a las siete de la mañana y, vaya bien o mal, termino a las tres de la tarde…
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DISCIPLINA
Los regimientos de Schwarzburgo-Rudolstadt y de Anhalt-Köthen avanzaron hasta situarse a distancia de tiro. Los azules uniformes de los scharzburgueses brillaban bajo el sol de la mañana. Enfrente, los verdes soldados anhaltianos estaban dispuestos. Los oficiales se acercaron a parlamentar. El conde Federico Carlos y el margrave Leopoldo Augusto se saludaron. Federico Carlos le propuso a su enemigo que dispararan primero. Leopoldo Augusto respondió que de ninguna manera; las tropas de Schwarzburgo harían el primer disparo. Discutieron durante largos minutos. Finalmente, lanzaron una moneda al aire. Los anhaltianos romperían el fuego.
–¡Lástima de uniformes! –exclamó Federico Carlos–. Son nuevos.
–Sí, se ven magníficos –dijo Leopoldo Augusto.
–Están hechos de buen paño.
–Yo empecé a renovar las casacas de mis tropas hace dos años. Mira: he puesto a los soldados con las viejas en primera línea.
–Buena idea.
–Sí, aunque estoy de acuerdo contigo: es una pena que se estropeen estos magníficos uniformes.
–¿Por qué no ordenamos que luchen desnudos? Hace un día estupendo.
–Me parece genial.
Federico Carlos ordenó a sus tropas que se desnudaran. Los sargentos cuidaron que se dejaran bien doblados los uniformes en el suelo. El soberano, para dar ejemplo, se desvistió. Las tropas anhaltianas comenzaron a reírse de los scharzburgueses hasta que ellos mismos recibieron la orden de quitarse la ropa. Cuando ambos ejércitos estuvieron desnudos, la batalla pudo por fin comenzar.
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Enviaremos siete millones a Siberia, diez a Asia Central, doce a Rusia, cuatro a las repúblicas bálticas, dos a Bielorrusia y cinco a las repúblicas transcaucásicas. ¿Ves, camarada Jrushchov, ves como era posible deportar a toda la población ucraniana?
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Era joven y pobre. No podía pagar.
–Eres pintor, ¿no? ¿Por qué no nos haces un retrato? Pero no nos vayas a poner todas estas arrugas.
–No os preocupéis. Todos se quedarán pasmados cuando os contemplen –respondió Picasso a las señoritas de la calle Aviñón.
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Vestía de medio luto. No quería desalentar a sus posibles pretendientes, que pensaran que su difunto marido había sido el amor de su vida.
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–Paco, ¿dónde está el termo que te compre?
–Lo perdí.
–No me lo creo, hijo.
–¿Prefieres que te diga que a mí mujer no le gustaba y que lo arrojó a la basura?
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–¿Quién dejó tuerto al señor Madum?
–Nadie, señoría.
–¿Cómo que nadie? Me dejó tuerto un antidisturbios.
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No tuve que seguir el consejo que me dio mi madre de mantener los ojos bien abiertos en la manifestación.
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Durmió durante cien años. El doctor Prince la hizo revivir. Ahora sólo faltaba ponerle un cuerpo a tan bella cabeza.
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Los Ángeles, 2347. Los médicos han conseguido, por fin, revivir a Walt Disney. El empresario, todavía aturdido, recibe la visita de la doctora Bak.
–¿Cómo se encuentra, señor Disney?
–Bien, bien. Dejé un fideico…
–No se preocupe ahora por el dinero, señor Disney. La empresa Alibaba-Disney es una de las más rentables del mundo. Sus activos están valorados en 500.000 billones de yuanes.
–¿Alibaba-Disney?
–Pero no piense ahora en ello. La policía quiere interrogarle.
–¿Interrogarme?
–Sí, el Ministerio de Género e Igualdad le ha denunciado por emitir comentarios racistas y en contra de la equidad de género.
–¿Qué?
–No se altere, señor Disney. La pena por esos delitos ha bajado mucho en los últimos tiempos. No llega a los veinte años en una prisión de categoría C. Allí se está muy bien.
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–¿Para qué llevas esa naranja?
–Voy a suicidarme.
–¿Suicidarte?
–Se la voy a tirar a un antidisturbios.
–Suerte.
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–¿Cómo lo quiere? –preguntó el camarero.
–Bien quemado.
El camarero le trajo un profesor de instituto.
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MANIJA DE LA PARTITURA COMUNISTA (S+7)
Un faradio recorre Europa: el faradio del comunismo. Todas los fufurufos de la vieja Europa se han unido en santo cuadernillo para acosar a ese faradio: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicícolas franceses y los polícromos alemanes...
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El turista, cansado, dejó de sostenerla. La Torre de Pisa se cayó.
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–¡Qué considerado este ateniense! Me ha traído hilo dental –dijo el Minotauro.
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QUID PRO QUO
Firmó diez sentencias de muerte e inauguró otro pantano.
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La duquesa no se decidía. Un día quería una cosa; al siguiente, otra. Estaba harto. Goya acabó pintándole dos retratos.
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Rivalidades míticas: rojos y azules, gitanos y guardias civiles, atléticos y madridistas, técnicos de Hacienda y autónomos.
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–¡Liberad a Barrabás! –gritaron los ciegos y los cojos que por culpa del Nazareno habían perdido su honrado trabajo.
–¡Liberad a Barrabás! –gritaron los fariseos, los saduceos, los zelotes.
–¡Liberad a Barrabás! –gritaron los mercaderes del templo.
–¡Liberad a Barrabás! –gritaron todos.
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Asaltaron la Bastilla, pero no encontraron al marqués de Sade, que había sido trasladado al manicomio. Asaltaron el manicomio.
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Sueña con tener dos tardes libres a la semana.
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¡Si serás imbécil! ¡Me has dado! ¿Por qué no has frenado? ¿Es que no has visto que estaba mirando el móvil?

sábado, 3 de agosto de 2019

Quisicosas

A veces pienso que mi madre me quiere como Stalin amaba a Trotski.
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La mierda que sale por su boca abona mi determinación.
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Siempre me ha costado distinguir entre esas leyes que hay que obedecer y las que pueden saltarse.
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Lo que no te mata enriquece a la industria farmacéutica.
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Mi mujer me dice que yo sería feliz en Corea del Norte. ¿Debería preocuparme?
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Quien lea Canción de fuego y hielo muere más vidas.
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Si el director me dijera que dos y dos son cuatro, yo sospecharía.
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Todo lo electoral es irracional.
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Del orgullo a la soberbia, hay un pequeño paso. Y la soberbia es un pecado capital.
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Le han dado el Nobel de Literatura a Bob Dylan, pero no a Stephen King. Injusto, ¿no?
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¿Llegará un momento en que el verbo leer sólo se conjugará en pasado?
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El cardiólogo me ha quitado la carne, los alimentos procesados y La Sexta.
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Una mala situación a un problema peor.
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Felicidad es poder ponerte el pijama a las cuatro de la tarde.
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Cuando Nietzsche decía que Dios había muerto, ¿se refería a Odín?
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A los cardiólogos les pasa lo mismo que a los historiadores: cada uno te dice una cosa.
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¿Galileo fue un cobarde?
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–Mi cuñado es un fariseo.
–¿Por qué lo dices?
–Porque me critica porque no paro de criticar.
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¿No pudo haber dejado Calvino que los católicos quemaran a Servet? ¿Por qué tanta prisa?
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Mi mujer y yo teníamos que haber hecho también separación de males.
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La RAE, como los esianos, ha declarado la guerra a los acentos.
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Habla, pueblo, habla. Al dictado.
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¿Los grafitis feministas en la fachada de la catedral de Granada son un ejemplo de agriomatriarcado?
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Clasificación de los países que más han bombardeado: Estados Unidos, URSS, Reino Unido, Alemania, Francia, Irak, Israel, Italia…
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Newton consideró que su vida había sido un fracaso: no había logrado resolver el misterio de la piedra filosofal.
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HUELGAS SUICIDAS
Empleados de una compañía aérea que ruegan que nadie viaje. Trabajadores de una tienda por internet que exigen que nadie compre. Operarios de una fábrica de bebidas gaseosas piden que nadie las beba.
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Cuando me sacan del círculo de lo que sé hacer mal, sólo lo hago fatal.
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Goebbels recomendaba a los medios de comunicación ser uniformes en la voluntad, pero polifacéticos a la hora de expresarla. Curioso, ¿no?
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Carmen Calvo siempre me recuerda lo que escribía Borges: Elegimos nuestras desgracias.
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¿Y qué mérito tiene ser profeta en tu tierra?
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No has nacido ni en el Chad ni en el Congo. ¿Y te quejas de que nunca te ha tocado la lotería?
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Pedro Sánchez ha descubierto una gran verdad: a los votantes no les importa que les mientan.
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José, Ester, Pablo de Tarso, Flavio Josefo, Hasday ibn Shaprut, Semuel ibn Nagrella, Mayer Amschel Rothschild, Karl Marx, Benjamin Disraeli, Sigmund Freud, Albert Einstein, Henry Kissinger, George Soros, Steven Spielberg, Serguéi Brin, Larry Page… Judíos que triunfaron. Trotski, ¡un fracasado!
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Hacienda actúa como Procusto.
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¿Los ateos tienen algo de Dios?
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Alguien que va a misa en chanclas merece el infierno.
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¿Los ateos también fueron creados a imagen y semejanza de Dios?
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La religión es el prozac de mi madre.
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La historia de Caperucita Roja, contada por Carmen Calvo, tiene que ser inquietantemente divertida.
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Cuando se lo den a Stephen King, me tomaré en serio el Nobel de Literatura.
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¿Y no sería que Minos utilizó a una vaca para resolver un apretón?
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¿Los escritores mueren?
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Está tan aburrido que mira la carpeta de correo no deseado cada treinta minutos.
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Al director le indigna que ose indignarme cuando miente. ¡Qué susceptible!
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La vejez se parece a la guerra de la Alemania nazi contra la URSS.
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Cuando por fin los argentinos tengan su Nobel de Literatura, se enfadarán. Al tiempo.
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Mi sobrino de seis años no lo entiende:
–Si está bueno, ¿cómo puede ser malo?
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Según Enver Hoxha, el Napoleón de Rebelión en la granja era Jrushchov.
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Dios nos creó a su imagen y semejanza. Y si fuera baconiano, ¿qué?
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Parafraseando a Mirabeau, el PP no es un partido que tiene corruptos, sino corruptos que tienen un partido.
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Les molesta la consecuencia (llegada de inmigrantes ilegales dispuestos a aceptar cualquier trabajo), pero no les preocupa la causa (bajos salarios que rechazan los trabajadores nacionales).
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El Reino de Aragón fue consecuencia de una bastardía; la Corona de Aragón, resultado de un estupro.
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¿El Espíritu Santo elegirá alguna vez a una papisa?
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La vejez es un holocausto.
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Él puede ser marxista-leninista, pero yo no puedo ser terraplanista. Curioso, ¿no?
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Algunos de mis alumnos han aprendido en carne propia esta gran verdad: la Historia se repite.
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De la misma manera que hay una Academia de la Lengua, ¿no debería haber una Academia de la Oreja para enseñar a escuchar?
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MBS
¿Qué es mayor crimen: ordenar torturar y asesinar a un periodista crítico o colgar un cuadro de Leonardo en el baño?
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¿Cómo se puede criticar a los negacionistas del cambio climático y, al mismo tiempo, tener persianas eléctricas en casa?
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Lo más extraordinario del Museo Picasso de Málaga es que hay que pagar para entrar.
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Y, ahora que Carmena ya no es alcaldesa, ¿contra quién va a escribir Javier Marías?
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Al parecer, la Academia Sueca no le dio el Nobel de Literatura a Borges por sus ideas políticas. Sin embargo, la Academia Sueca sí les dio el Nobel de Literatura, a pesar de sus ideas políticas, a Kipling, Hamsun, Sartre, Shólojov, Cela…
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Las bombas no son más inteligentes que quien las maneja.
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Fernando García de Cortázar sugirió que los jesuitas podían haber inventado el Opus Dei para que les dejaran en paz. ¿Habrán inventado los del PP a Ciudadanos por el mismo motivo?
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Ocupan un cargo político y gritan: ¡Ábrete, Sésamo!
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Sócrates educó a Alcibíades, que traicionó a Atenas y se pasó a los espartanos, y a Critias, uno de los Treinta Tiranos. Y todavía algunos consideran escandaloso que le condenaran a beber la cicuta.
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¿Se puede decir que Jesús nació en Belén por culpa de Hacienda?

viernes, 26 de julio de 2019

Papelera

Juanjo Muñoz: “No érase ninguna vez, en ninguna parte, nada ni nadie… Esto no es un cuento. No pienses que lo has leído”.

El alcaide ha prohibido que los presos lean: no quiere que se evadan de la realidad.
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–¿Me amas?
–¿Amarte? Te odio.
–¿Me odias? Entonces muérdeme.
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El au pair me ha contado un cuento chino.
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Si vivir son dos días, ¿estoy yo ya muy avanzado en el segundo?
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Hubo un ambiente estable en el comedor. ¿Quién podía imaginar que en el dormitorio habría tormenta?
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–Estoy tan caliente…
–Pues a mí no te acerques, que yo estoy que ardo.
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SOBREPROTECCIÓN PARENTAL
Le llevaron al dentista para que le empastara los dientes de leche.
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–¿Qué tal, Laura?
–Fatal, Carmen. Una pesadilla.
–¿No te gusta?
–¿Gustarme? Es horrible. Voy a deshacerme de él.
–Dale otra oportunidad.
–¿Otra oportunidad? Tengo el sueño deshecho.
–¿Qué vas a hacer entonces?
–Hoy mismo descambio ese colchón.
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A Malthus le gustaba dispararles a las cigüeñas.
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¡¡Coge el boli!! ¡Demasiado tarde! ¡La idea ya se ha ido! ¡Se te ha vuelto a escapar!
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Él tenía setenta y un años; ella, veinte. Se conocieron por causalidad: él la encontró abandonada en la calle. Eran felices juntos, aunque no tuvieran mucho en común: a Manuel le gustaban las bananas; a Naxia 3.2 le chiflaban los tornillos.
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El australopiteco que talló la primera piedra no pasó a la historia.
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CONTRAFACTUAL
Nicias conquista Siracusa. Alcibíades se muerde los puños.
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La sorpresa inicial dio paso a la alegría. Sin embargo, de pronto le vino a la cabeza que la vida de un rey estaba llena de mentiras, intrigas, traiciones, guerras, asesinatos, adulterios. Antes de que nadie le viera, Arturo volvió a introducir la espada en la piedra.
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Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián y solicita que le permita entrar. El guardián le dice:
–Vuelva usted mañana.
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Lack of photogenic killed the cat.
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–Asia a un lado, al otro…
–¡Cuidado, dominguero!
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Cuando el guardia de seguridad lo vio sentado en la silla de exhibición, le gritó que se quitara de allí. Como no hizo caso, expulsó al maniquí de la tienda.
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Volodímir Zelenski es un presidente de método.
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Son, this morass will be yours.
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Un viento extraño acabó con las fronteras un martes. Desaparecieron Julane, Morted y Chambror. Fue cosa de los nuevos dioses, sin duda. Los sacerdotes de las viejas divinidades se ofrecieron para arreglar el desafuero. Fueron creados seis nuevos países: Gosnio, Mortu, Bogral, Nidif, Hulite y Pabuquia.
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Anne Oise ofreció 800 francos, pero Marie des Lèvres pagó 1.000. Ahora era dueña de su siniestro pensamiento. Cuando fuera ejecutado, las autoridades le entregarían el cerebro de Henri Désiré Landru, el hombre que había matado a su hermana. Lo arrojaría a los perros.
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Un viento extraño acabó con las fronteras un martes. Movió dunas, barrió oasis, convirtió erg en reg y reg en erg. Los nómadas, que habían pasado el temporal dentro de sus tiendas, sintieron que se habían desplazado miles de millas.
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Ante la puerta del juzgado español, el campesino se encuentra al guardián, que le dice:
–Vuelva usted mañana.
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Siempre que se emborrachaba, Alejandro conquistaba toda Asia.
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Asia a un lado, al otro… ¡Cuidado, que…!
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Sila estaba arruinado. Condujo su ejército a Asia.
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Un viento extraño acabó con las fronteras un martes. El topógrafo está desesperado. Ahora no sabe dónde empieza el Chad y dónde acaba Libia. Y, esa montaña de arena, ¿está en Níger o en Argelia?
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Un viento extraño acabó con las fronteras un martes. Los agrimensores, enfadados, denunciaron a Eolo.
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Y Dios, para contradecir a Einstein, jugó a los dados.
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LA JUVENTUD Y LOS MONSTRUOS
A la luz de la fogata contaban historias de cómo habían derrotado a los monstruos. ¡Qué jóvenes eran entonces! ¡Y qué emocionante era su vida! ¡Cuánto los echan de menos!
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Un viento extraño acabó con las fronteras un martes. El agrimensor K., que había terminado el lunes de delimitarlas, estaba harto de que le pasaran esas absurdas desgracias. Se dio por vencido: aceptaría el fácil trabajo que le habían ofrecido en el castillo.
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BODAS DE CANÁ
Con su primer milagro, Jesús se ganó a los borrachos.
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Cuando al detective se le acabaron todas las pistas, fue a la pista de patinaje.
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Dios cuenta las verdades que parecen mentiras. El diablo cuenta las mentiras que parecen verdades.
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PRETÉRITO MÁS QUE PERFECTO
Laura se había acostado con su monitor de natación.
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El marqués de Sade tortura a sus lectores aplazando la publicación de su nuevo libro.
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Le soltó un bofetón a su hijo y le dijo:
–Serás funcionario, como yo.
No tuvo la voluntad de resistirse a su padre. Entró en el Cuerpo de Aduaneros, se casó, tuvo hijos y, cuando se retiró a los 65 años, Adolf Hitler pudo dedicarse por fin a su gran afición: la pintura.
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Narciso no entendía por qué sólo se podía retuitear a sí mismo una vez.
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La RAE informa de que este agosto abrirá un paréntesis.
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CONTRAFACTUAL
Me gusta la historia contrafactual, por ejemplo, ésta: soy un escritor de novelas románticas y firmo con el seudónimo de Patricia Roomer. Tengo un ático en Miami y un apartamento en Nueva York.
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Imputaron al dramaturgo por matar de aburrimiento a cinco espectadores.
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El escritor le demostró a la crítica literaria que sabía usar la lengua.
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Lucille es muy posesiva; es su naturaleza o, dicho de otro modo, forma parte de su hardware. Desde luego, sé que me perdonaría mi aventurilla, pero que nunca la olvidaría. Así que hice lo mejor: la reseteé.
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–Las ratas abandonan el barco.
–¿Y no se ahogan?
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CAPERUCITA CARIBEÑA
Lobo Vásquez se la comió a la abuela y, luego, a la nieta.
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Los espectadores que esperaron la escena después los títulos de crédito murieron del susto.
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No paró de trabajar durante todo el verano recogiendo comida. Cuando llegó el invierno, continuó el trabajo, fortaleciendo o ampliando los túneles, limpiando. Siempre había algo que hacer. Estaba harta. Envidiaba a la cigarra. Esa sí que había disfrutado de la vida.
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Al séptimo día, le dijo a su hijo:
–Toma, un terrario. Verás que animales más pequeños tiene. Cuídamelo.
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Cuando encontraron la puerta a la subciudad, se sintieron aliviados: todos se despertaron de su pesadilla. Se dirigieron a sus cubículos, se acostaron en sus lechos y comenzaron la larga hibernación.
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–¡Borra esa sonrisa de la cara!
–Ya quisiera yo, pero con el bótox no puedo.
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Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de pensar que Gabriel García Márquez y él empezaron mal.
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Kong le dijo a Ann Darrow que dejara de gritar. Sólo la quería para que le despiojase.
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–¿Lo harás?
–Lo haré.
–¿Por cuánto?
–No me importa el dinero. Haré el papel de malo. Sólo pido una cosa.
–¿Qué? ¿Quieres más diálogo? ¿Tienes reparos en aparecer desnudo? Dime.
–Todo eso me da igual. Sólo quiero morir de una manera espectacular, inolvidable.
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Le dijo que había soñado que era una mariposa. El psicoanalista pensó que ahora sí podría comprarse una moto.
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MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES
El escritor octogenario quiso tener un último momento de lascivia con una reina del papel cuché.
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¿Y si Stalin, aunque no tuviera razones, tuviera razón?
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Tengo ganas, querido, de regresar a nuestro hogar, besarte, acostarme a tu lado, cubrirte de caricias, entrelazar tus manos con las mías, sentir que todo vuelve a ser como antes. Bueno, no todo. Ojalá pudiera también regresarte a la vida.
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Decidió acabar con todo arrojándose por la ventana, pero la botella de tequila le convenció para que no lo hiciera.
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En la superficie, soportaron traiciones, lucharon contra criaturas mutantes, temieron constantemente quedarse sin aire. Cuando encontraron la puerta a la subciudad, se sintieron aliviados: todos se despertaron de su pesadilla. Se acostaron en sus lechos y comenzaron la larga hibernación.
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El sexto día por la tarde, poco después de crear a Adán, Dios sintió que había olvidado algo. Pero ¿qué? De pronto cayó en la cuenta. ¡Menudo despiste!
–Hágase la luz –dijo.
Y la luz se hizo.
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La sonrisa de la Gioconda es forzada: se hartó de Leonardo en el enésimo posado.
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Cuando murió el doctor Freud, todos despertaron de su pesadilla.
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Cuando el psicoanalista de la colonia espacial fue asesinado, todos despertaron de su pesadilla.
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Se peleó con Laura porque, a pesar de que eran amigas íntimas, no le contó nada de su enfermedad. Dejó de hablarse con Mónica, que no le felicitó cuando consiguió aprobar las oposiciones. Rompió con David. Perdió contacto con Sonia, que por trabajo se mudó a Santander. La verdad, nunca le había caído bien Rosana. Se peleó con María por algo que ahora no recordaba. Desde luego, había ido borrando todas sus fotos. Ahora, cuando pasa las hojas del álbum, sólo aparece ella.
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Miente tan bien que se engaña a sí mismo.
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¡Qué tramposo! Siempre que voy a darle jaque mate, el monitor se pone amarillo. El ordenador no se toma nada bien perder al ajedrez.
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JUAN 4, 7-9
–Mujer, ¿puedes sacarme agua del pozo?
–¿Tú es que eres manco?
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Hace setenta años dieron su vida por un país cuyos actuales habitantes no están dispuestos a dar una uña para salvar.
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Yu-yeong y Won-sang creían que habían dejado atrás a los cazadores. Hasta el final no comprendieron que los batidores les habían conducido hábilmente a la trampa.
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Teseo, que era animalista, nunca salió del laberinto.
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Acabar con los humanos les tomó a los alienígenas poco más de dos días terrestres. Limpiar la Tierra de fantasmas, espíritus y ectoplasmas les llevó, sin embargo, varios eones.
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I was banned. I bananed them.
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He tratado de ponerme los zapatos de mi mujer. Me duelen los pies.
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Ha decidido hacerse tan fea como su marido.
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NUDO GORDIANO
–Alejandro ha hecho trampa.
–¿Y se lo dirás tú?
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Sus pestañas no me dejaron ver ni la curva, ni el seto, ni el árbol, ni nada.
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Cuando el guardia de seguridad vio al maniquí sentado en la silla de exhibición, lo expulsó de la tienda.
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Me enfrenté a la hoja en blanco. Me venció.
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Es noche profunda. Ghumh abandona su nicho: tiene que alimentarse. Mientras que camina bajo la luz de la Luna, no puede dejar de sentir escalofríos: siente que los cazadores de monstruos le acechan.
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¿Sodoma y Gomorra nos muestran cómo será el juicio final?
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Ella me pegó. Yo la até. Ella me mordió. Yo la amordacé e hice algo que, sabía, le dolería: llamé a mi madre para preguntarle si quería que bajáramos el domingo a comer.
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Las negras ganaron, pero en el tablero sólo quedaban el rey y dos torres: no había nada que celebrar.
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–Entra. Al otro lado hay un mundo increíble.
–No, estoy harta de armarios mágicos, de reinas perversas, de brujas malvadas y de criaturas que no tienen los redaños para salvarse a sí mismas. Hoy quiero estar relajada: me voy a quedar en la piscina.
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SUICIDA
Se negó a que le hicieran el boca a boca.
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El ahogado tenía una nota escrita en el pecho con rotulador indeleble: Sólo autorizo a hacerme el boca a boca a Pamela Anderson.
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Echaba algo de menos en el cielo: una ventana para contemplar el Infierno.
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Doctor Schrödinger healed the nomophobic cat.
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Cuando el hijo de Darwin se puso los guantes encima de la cabeza durante el funeral de su padre, muchos terminaron por convencerse de que el hombre desciende del mono.
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CONTRAFACTUAL
Teseo murió en el laberinto. Los corintios derrotaron a los persas en las Guerras Médicas, pero perdieron la Guerra del Peloponeso. Sócrates y Platón fueron pastores de cabras en las colinas del Ática.
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En el Infierno había una ventana para contemplar el Cielo. Formaba parte del castigo. Era falsa.
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–Salgo con Asia Argento.
–Te gusta vivir peligrosamente.
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–¿Cómo has podido contar eso de mí?
–Piénsalo, Pasífae: soy el rey. Ahora, simplemente, me tienen lástima, pero se habrían burlado de mí si supieran que me follé a una vaca.
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Nadie se baña dos veces en el mismo río contaminado.
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El ocho tropezó y cayó: sintió que se volvía infinito.
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Drácula se llevó un chasco cuando le llegó el televisor de plasma que había comprado en Amazon. Esperaba otra cosa.
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Perdió una fortuna en las cartas. La ruleta no le fue mejor: si apostaba al rojo, salía el negro. Sus últimas monedas las gastó en el jackpot: no tuvo suerte. Salió de Baden-Baden sólo con la ropa, arruinado. Dostoievski debía ahora escribir otra obra maestra.
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–Por donde pisa mi caballo, no vuelve a nacer la hierba.
–Entonces, Atila, ¿qué come?
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Después de un sueño intranquilo, decidió que de ese día no pasaría: le diría a sus padres que quería ser llamado Gregoria.
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La nueva amante del marqués de Sade es una masoquista. Él disfruta acariciándola.
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CONTRAFACTUAL
Los espartanos decidieron apoyar a Alejandro, que conquistó la India.
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¿Cómo que no puedo pasar? Usted puede ser el guardián de la ley, pero yo conozco al primo del diputado.
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–Acusado Nóvikov, ¿se declara culpable de espionaje?
–Ya se lo dije a Yuri, mi interrogador: estoy dispuesto a declararme culpable, pero no admito los términos de la acusación.
–Explíquese, acusado Nóvikov.
–Es un insulto que me acusen de ser un espía de los servicios secretos de Ruritania. ¿Qué les cuesta acusarme de ser un espía al servicio de Borduria?
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Generalmente, los niños vienen de París, pero Christian vino de un fin de semana en Almuñécar.
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MP-57A era todo un triunfo de la tecnología soviética. Era el primer autómata fabricado para cumplir funciones de burócrata. Gracias a él, se acabó implantando en la URSS el socialismo con rostro humano.
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Las manecillas del reloj nunca se movían; siempre estaban paradas un poco antes de las doce. Decían que era el reloj del apocalipsis, pero la señora Okakura no sabía lo que eso significaba. Un día, a medianoche, probó a ponerlo en hora. Movió la aguja grande y
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–¿Qué vas a leer este verano, a Yuval Harari, a Juan Gómez-Jurado, a Kate Morton, a Jojo Moyes?
–Leeré a Julio Verne. Tengo morriña.
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El concierto ha sido un éxito: la Jeanne d’Arc de Moscheles, el Concierto para violín de Mendelssohn, la Sinfonía Titán de Mahler. El público de Tel Aviv aplaude enfervorizado. El director anuncia un bis: la Muerte de Sigfrido, de Wagner. La multitud ruge furiosa.
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Me invitó a tomar un café sobre el césped. Yo preferiría en su casa.
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Nosotros volvemos a ser tú y yo.
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CONTRAFACTUAL
El centurión Opimio no pudo desviar la lanza que mató a César. Pompeyo y sus descendientes gobernaron el Imperio romano durante un siglo y medio.
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Ser Stalin no fue fácil.
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La mató una bala perdida mientras veía Rambo 5.
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La Legión Cóndor pasa.
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Me he tatuado tu nombre en mi hombro. Si no quieres volver a quedar conmigo, me pagarás al menos el tratamiento, ¿no?
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Cuando sus nietos le hicieron notar que sólo aparecía por las noches y que nunca comía ni iba al baño, les dijo que eso no quería decir nada. Pero cuando le preguntaron que por qué ya no leía, don Pablo Guillermo empezó a pensar que sí, que tal vez, que quizá era un fantasma.
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La tripulación descubrió que Colón no sabía navegar.
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Ha descubierto que, si alguien sale del baño sin secarse y corre desnudo por la calle, puede resfriarse. ¡Eureka!
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Damned shiteater! Don’t eat my shit!
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La catadora de Hitler encontraba su dieta venenosa.
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REFLEXIVO
Deja de joderte.
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Como bien demuestra La narración de Arthur Gordon Pym, Poe sentía pánico a la hoja en blanco.
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El ateo se negó a dar el santo y seña.
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Luna está cabreada: Neil y Buzz lo han dejado todo lleno de pisadas.
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EL COLMO
El informático se ha enamorado del algoritmo de Tinder.