Microrrelatos de Plácido Romero

jueves, 20 de julio de 2017

Es lo que pasa por hacer caso a nuestras madres

En su lecho de muerte, Constantino se hizo bautizar para cumplir una promesa hecha a su madre cristiana. Al poco murió. Al poco despertó en el Hades y vio a todos los emperadores que le habían precedido transformados en dioses. 

Es lo que pasa por hacer caso a nuestras madres.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

miércoles, 19 de julio de 2017

Y disparó

–Sonríe, Danek, sonríe siempre que te vayan a hacer una foto.

Daniel Rozenblat recordó lo que le había dicho su difunta madre cuando, una mañana en que paseaba por la calle Krochmalna, en pleno gueto de Varsovia, el Sturmscharführer Steiner le puso una pistola en la sien. El Haupscharführer Sombart preparó la cámara (por cierto, una Ebner muy parecida a la de su tío Isaac). El pequeño Rozenblat sonrió.

–Dispara –dijo Sombart.

Es lo que intentó hacer Steiner, pero la sonrisa del niño le había desconcertado.

–¡No tenemos todo el día! ¡Dispara! –gritó el Haupscharführer.

Después de dudar un instante, el Sturmscharführer Steiner miró al pequeño judío, se metió la pistola en la boca y disparó.

Microrrelato publicado en Elbicnaranja.wordpress.com

martes, 18 de julio de 2017

Microcuentos

Medusa se quedó paralizada cuando se vio en el espejo.
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No llevó nada bien que su hijo cambiara de género. Paradójicamente, siempre quiso tener una hija.
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Dédalo diseñó un palacio, pero le salió un laberinto. Era un excelente escultor, pero un pésimo arquitecto.
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Cuando visitó Francia, Drácula prefirió no ser presentado al Rey Sol.
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A mi hermano se le había descosido la túnica. Tuve que enviar a Teseo con hilo y una aguja.
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–Veo el hilo. ¿Dónde está la aguja? –preguntó el Minotauro socarronamente.
–Aquí –respondió Teseo mostrándole la espada.
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Está bien que me des un ovillo de hilo, pero, Ariadna, ¿no podrías conseguirme también una espada?
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Al mirón le resultó inquietante descubrir que alguien le observaba.
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Cuanto más duraba la guerra de Troya más guapa imaginaban a Helena los griegos.
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Pepe Carvalho estaba quemando los libros de Vázquez Montalbán. Fue el acabose.
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El Minotauro y su cuñado se liaron a golpes. Y eso que se acababan de conocer.
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El Minotauro observó asombrado el hilo y no vio la espada.
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Son prudentes, juiciosos, realistas. Aceptan por principio que los gigantes son molinos de viento.
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Acacio de Mistra: El verbo era al principio.
Pánfilo de Corón: Era al principio el verbo.
Nikos: Los turcos han entrado por la Kerkaporta.
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–No, no me casaré porque sé que los maledicentes me tratarían de cornudo –dijo el Minotauro.
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La conocí en el instituto. Ella iba un curso por delante. Era inalcanzable.
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De tanto leer libros de caballerías, Ignacio de Loyola recuperó la cordura y abandonó el ejercicio de las armas.
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–Me ha pedido que no mate a su enamorado. Lo que hay que hacer por una hermanita –dijo el Minotauro.
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Al Minotauro le gustaría que, por una vez, dejaran entrar en el laberinto a una ternera.
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–No salgo de aquí porque me avergüenza que mi madre tuviera sexo con un animal –dijo el Minotauro.
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Para el claustrofóbico, cualquier habitación es la del pánico.
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–¿No deberíamos haber saqueado Troya antes de incendiarla?
–Ulises, tú que eres tan astuto, ¿no podías haberlo dicho antes?
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–Me ponen furioso. Siempre me dicen que no lo saben cuando les pregunto cómo se sale del maldito laberinto –dijo el Minotauro.
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No nos sorprendió que se sometiera a una operación de ampliación de pecho: necesitaba espacio para seguir colgándose medallas.
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Alonso Quijano se fingió cuerdo para que el sabio Frestón le devolviera la habitación de los libros.
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El caballero era tan feo y desgarbado que la princesa le pidió al dragón que no se dejara vencer.
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Leyó la nota de suicido: “Siento haberte decepcionado”. La viuda negra pensó que, la verdad, su cuarto marido no la había decepcionado.
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Joaquín perdió el avión y, cuando regresó a casa y me pilló con Javi, fui yo quien le perdí a él.
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Desde que me dijo que no le gustan las medias tintas, me pongo pantis beis.
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Después de esperarla sentado durante cinco horas, ha salido a la calle a ver si encuentra a su musa.
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No paraba de tener ideas. Como necesitaba un descanso, decidió desenroscar la bombilla.
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–No mates al dragón, que es de alquiler –le gritó la princesa.
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La misma noche en que mató al dragón y liberó a la princesa, el caballero se arrepintió.
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La princesa contrató a un dragón para hacerse la interesante.
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Al dragón le tocó vigilar a una princesa tan gruñona que, cuando llegó el caballero, no pudo evitar morir sonriendo.
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Se hizo la luz en su mente: no debía volver a franquear la puerta al pasado, así que abrió la ventana al futuro y saltó.
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Daniel le ha dicho que lo que más le gusta de ella son sus piernas. Fátima se siente amada a medias.
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Cuando despertó, su vida de mierda todavía estaba allí.
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Mi sobrina bisnieta le ha dicho a su marido que hay un fantasma en casa, pero inofensivo. Algún día les daré un susto que verán.
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El Holandés Errante tenía una mujer esperándole en cada puerto.
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Aunque nuestro capitán no sabe manejar ni la brújula ni el astrolabio, es una leyenda de los mares. Le llaman el Holandés Errante.
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El plan era dispararle y, luego, suicidarse, pero, como se suicidó primero, tuvo que regresar para matarle de miedo.

lunes, 17 de julio de 2017

El increíble Hombre–Abeja

El doctor Walter Blum, eminente entomólogo, estaba a punto de resolver el problema de la muerte masiva de abejas. Después de años de solitario trabajo, había desarrollado una fórmula que las hacía resistentes a los peligros que las amenazaban. Cuando una de las abejas sometidas a tratamiento le picó, Walter no le dio mayor importancia: era un accidente al que estaba habituado. Sin embargo, al cabo de un par de días, descubrió que había adquirido asombrosas capacidades: un olfato increíble, visión infrarroja, la capacidad de desplegar alas membranosas y translúcidas. Decidió poner esas habilidades al servicio de la humanidad, por supuesto. Realizó el diseño de un hermoso traje negro y amarillo y se lo entregó a la señora Zhang, la vecina que le solía hacer arreglos en la ropa, para que se lo cosiera. Cuando tuvo el traje listo, se lo puso: le sentaba como un guante. Walter estaba impaciente por iniciar su carrera de superhéroe. Voló zumbando a resolver su primer caso, un robo a mano armada. También fue el último: cometió el error de clavarle su aguijón al ladrón.

domingo, 16 de julio de 2017

La verdad sobre el caso María Iribarne

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne. Han dicho muchas falsedades sobre mí, embustes y más embustes. Hay quien ha sugerido que sentía por ella un amor despechado. Todo es mentira. La maté porque era inaguantable: no paraba de moverse mientras la retrataba.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

sábado, 15 de julio de 2017

No está bien

Madre creó el cielo, el sol, las nubes, las plantas, los animales. Sin embargo, sintió que faltaba algo. Madre creó a Lilit, una mujer que, como ella misma, era resuelta y decidida. Pero seguía faltando algo.

–No está bien que una mujer esté sola –dijo.

Entonces Madre creó a Eva.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

viernes, 14 de julio de 2017

La sanción

Sala de interrogatorios. Un hombre sentado en una incómoda silla espera esposado. Se abre la puerta. Entra un policía con el uniforme de la Guàrdia Urbana. Se sienta. Deja encima de la mesa un móvil dentro de una bolsa de pruebas. Saca los papeles que tiene en una carpeta y empieza a hojearlos.

POLICIA: ¿Sabes por qué estás aquí?

HOMBRE: No, no lo sé.

POLICÍA: Se te acusa de hacer turismo. (El guardia urbano toca el móvil.) Muy interesante lo que contiene.

HOMBRE: (con cara de asombro) Fotos.

POLICÍA: (sonriendo) Fotos y más fotos.

HOMBRE: (titubeando) Me gusta hacer fotos.

El policía saca el móvil de la bolsa de pruebas. Lo enciende. Busca la carpeta de imágenes. Comienza a pasarlas.

POLICÍA: Cinco fotos de la Sagrada Familia. Una foto de la Casa Batlló. Dos fotos de La Pedrera. Dos fotos de Santa María del Mar. Una foto… (mueve la cabeza desaprobatoriamente) de la Torre Agbar. Once. No hace falta seguir.

HOMBRE: Ya se lo dije a su compañero, al que me trajo aquí. Vine aquí para visitar a mi tío.

El guardia urbano lee un papel.

POLICÍA: Aquí está. Rafael Rivera García. Calle Monistrol, 12, 4º D. Conocemos a ese Rafael Rivera.

HOMBRE: (inseguro) Es hermano de mi tío…

POLICÍA: Ya, ya nos ocuparemos de él. 

El guardia urbano busca un papel. Lo encuentra. Se lo pone delante al detenido.

POLICÍA: Te supongo conocedor de la Ordenanza 207.

HOMBRE: (tratando de mostrar seguridad) No, no la conocía.

POLICÍA: (sonriendo) Claro que la conoces. Sabes perfectamente que prohíbe hacer turismo en la ciudad. 

HOMBRE: Le repito que yo no estaba haciendo turismo. Simplemente visitaba a mi…

POLICÍA: (fuera de sí) ¡Cállate! ¡Hemos encontrado veintisiete fotos en tu móvil! ¡Veintisiete!

HOMBRE: No sabía.

POLICÍA: No sabía, no sabía. Nadie sabe. 

El policía saca un impreso. 

POLICÍA: Este documento indica que se te ha comunicado la pena. Fírmala.

HOMBRE: (inquieto) ¿La pena? ¿Cuál es la pena por hacer unas pocas fotos?

POLICÍA: No tengo todo el día. Firma.

Le pasa el papel al detenido, que lo lee.

HOMBRE: (tembloroso) Aquí dice…

POLICÍA: ¿Qué creías, que te íbamos a expulsar de la ciudad? Lo haríamos si hubieras hecho menos de diez fotos, pero te recuerdo que tomaste veintisiete. Sólo un turista toma veintisiete fotos.

HOMBRE: (aturdido) Juro que no lo volveré a hacer. Ni siquiera pienso a regresar aquí. Nunca más.
El guardia urbano saca su pistola, la amartilla y la deja encima de la mesa.

POLICÍA: La sanción es de cumplimiento inmediato.

HOMBRE: ¿No puedo llamar a un abogado? Exijo que me traigan a un abogado.

POLICÍA: (se ríe) ¿Un abogado? Has visto muchas películas. 

HOMBRE: (llorando) Me dijeron que, como mucho, me pondrían una multa. 

POLICÍA: (desternillándose) ¿Una multa? 

El guardia urbano coge la pistola y apunta al hombre.

POLICÍA: Acabemos. En aplicación de la Ordenanza 207, yo, Miquel Carner i Roig, guardia urbano número 456-RFH, me dispongo a ejecutar la sanción.

Se escucha un disparo.

jueves, 13 de julio de 2017

Por qué no

CAJERA: ¿Esto también?

MUJER: No, el detergente no es mío.

CAJERA: (sonriendo pícaramente) Creía que venían juntos.

MUJER: (mirando al hombre de soslayo, tajante) No.

HOMBRE: (después de mirar a la mujer de arriba abajo, un poco molesto) ¿Por qué no íbamos a poder venir juntos?

miércoles, 12 de julio de 2017

Lufu

Meses antes de la visita anual del rey, la señora de Ithilien pedía a los mercaderes de Pelargir que le trajeran elegantes vestidos, encargaba deslumbrantes joyas en el Lejano Harad y hacía traer los más seductores perfumes de Rhovanion. Vivía sólo para el instante en que el monarca le acercaba la mano para que se la besara. Después, cuando ella levantaba la cabeza, sus miradas se cruzaban. Entonces el rey de Gondor le recordaba los ya lejanos sucesos del abismo de Helm. 

Por su parte, Faramir fingía no darse cuenta de que Éowyn, su esposa, seguía enamorada de Aragorn.

martes, 11 de julio de 2017

80.000 palabras más

El texto que nos ha remitido es justo lo que queremos. Se adapta exactamente a nuestra línea editorial. Conjuga muy bien fondo y forma. Sin embargo, lamentamos comunicarle que no podemos aceptarlo: es un microrrelato y nosotros sólo publicamos novelas. ¿No podría añadir 80.000 palabras más?

Microrrelato escrito para Reto 5 líneas del blog de Adella Brac

domingo, 9 de julio de 2017

El pospartido

“Después de un partido de fútbol dan ganas de matar a algunos jugadores.”
Pablo Escobar

“El fútbol sólo es un juego.”
Pep Guardiola

Había sido una paliza: el Equipo Rojo había encajado tres goles y no había sido capaz de meter ninguno. Cuando el árbitro pitó el final, los jugadores arrastraron los pies hacia el área que habían estado defendiendo durante la segunda parte: allí esperarían el veredicto.

Los jugadores del Equipo Azul, por su parte, estaban exultantes: no se habían limitado a derrotar al hasta entonces equipo campeón, lo habían vapuleado.

–¡AHORA COMENZARÁ LA VOTACIÓN DEL JUGADOR MÁS DECISIVO! –anunció en seis idiomas la megafonía del estadio.

Mensah, lateral derecho del Equipo Rojo, era consciente de que no había hecho un buen partido, pero su misión había sido la más difícil: tratar de frenar a la estrella del Equipo Azul. Se dio cuenta de que sus compañeros le evitaban. Sí, él iba a ser uno de los chivos expiatorios. ¡Demonios, nadie hubiera sido esa noche capaz de frenar a Donkor!

En los siete continentes y en las colonias exteriores, cientos de millones de espectadores estaban votando. Algunos lo harían tres, cuatro veces: querían asegurarse que ganara su jugador favorito, aunque esa noche el resultado estaba bastante claro. Donkor sólo había hecho subir un tanto al marcador, pero había sido un golazo antológico. Okoye no había podido hacer nada. Es lo que le estaba diciendo a Iwu. 

–Me dobló los dedos, hermano. Fue un trallazo.

–Eso era imparable –decía Iwu, que todavía le daba vueltas al penalti que había fallado.

–Y el primer gol… Tuvimos mala suerte. Eboh se encontró con la pelota en el suelo y tuvo la suerte de empujarla. 

Iwu le puso la mano en el hombro a Okoye. 

–Vamos, ánimo. Hemos luchado durante todo el campeonato. La gente lo ha visto.

–¡YA SABEMOS QUIEN HA SIDO EL MEJOR JUGADOR DEL TORNEO! –anunció la megafonía.

Los jugadores se volvieron hacia el videomarcador–. ¡¡EL MEJOR JUGADOR HA SIDO… DONKOR!!
Comenzaron a repetir el segundo gol, el que Donkor marcó a dos minutos del final de la primera parte, el gol que acabó hundiendo al Equipo Rojo.

El delantero del Equipo Azul se dirigió al centro del campo y recogió el trofeo. Saludó al público. Desde el área del Equipo Rojo, Igwe sintió un nudo en el estómago. Él había obtenido ese trofeo en el anterior torneo, pero en éste no habían dejado de criticarle desde el primer partido. Hasta sintió un poco de temor por lo que pudiera ocurrir en la siguiente votación… No, imposible. Otros jugadores lo habían hecho peor: Mensah, que había dejado un hueco tremendo en la banda derecha; Iwu, empeñado en meter gol para impresionar a su novia; Okoye, que ya no paraba nada; Negussie, el delantero que no metía goles; Katakwa, que había sido expulsado; Akindele, que había fallado un gol cantado en el momento decisivo.

Mensah contempló el trofeo que exhibía Donkor. Quizá hubiera debido castigarle más los tobillos. Ransome-Kuti, su anterior entrenador, le habría animado a hacerle faltas continuas a Donkor. Pero este Sarr… ¿Les había dicho que vigilaran las faltas?

–AHORA COMIENZA LA NOMINACIÓN DE LOS TRES PEORES JUGADORES –anunció la megafonía.

Los jugadores del Equipo Rojo se abrazaron, como era costumbre. Dejaron a Mensah en uno de los extremos.

–Vamos, compañeros, que no lo hemos hecho tan mal –gritó Iwu–. No lo hemos hecho tan mal.
El campo estalló en aplausos cuando salió la excavadora. Se dirigió hacia una de las pocas zonas libres del estadio: se llevaban celebrando partidos allí desde hacía más de sesenta años; pronto estaría lleno. Mensah pensó por unos instantes que bajó sus pies se encontraban decenas de futbolistas ilustres. Jugadores que aparecían en todos los libros de historia.

–¡¡ATENCIÓN!! ¡¡ATENCIÓN!!

Los jugadores del Equipo Rojo sintieron un estremecimiento. La mayoría de ellos habían pasado por la misma situación en otras ocasiones, pero cada vez era tan terrible como la primera.

–LOS ESPECTADORES DE TODO EL MUNDO HAN VOTADO. LOS PEORES JUGADORES DE LA FINAL HAN SIDO… MENSAH…, OKOYE Y… ZAKUANI.

El campo estalló en un escándalo terrible: pitidos, gritos. Los jugadores que habían sido indultados se dirigieron rápidamente a la salida. Mensah se dio cuenta de que sentía una cierta alegría: ¿creía Okoye que se iba a librar? Siempre pensó que era un jugador sobrevalorado. Pero, ¿Zakuani? Le miró: el centrocampista parecía haber sufrido un ataque cataléptico.

Poco a poco, el estadio se fue quedando sin público. Apagaron casi todos los focos. En un extremo, después de que retiraran un trozo de césped, la excavadora había comenzado a sacar paletadas de tierra.

–Hemos hecho todo lo posible, hermanos –dijo Okoye–. Prefiero que me haya sucedido esto en una final que hemos perdido por mala suerte que en cualquier otro partido. Los once merecíamos estar aquí. Los once o ninguno. 

Zakuani no estaba escuchando esas palabras de consuelo. No había parado de repetirse que había jugado como siempre, había jugado como siempre, había jugado como siempre. 

–¿Están preparados? –preguntó una voz.

Sólo entonces Mensah se dio cuenta de que no había marcha atrás. Tendría que haber machacado a faltas a ese maldito Donkor, haberle destrozado la rodilla. 

–Vamos.

sábado, 8 de julio de 2017

Estaba loco

Quiso transformarme en una mujer refinada, elegante, sofisticada, perfecta. Deseó que dejara de ser una mujer vulgar, que me volviera una dama. Intentó convertirme en la incomparable Dulcinea del Toboso, pero yo quería seguir siendo Aldonza Lorenzo. Estaba loco.

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viernes, 7 de julio de 2017

El jardín olvidado

Hubo un momento en que empezaron a morirse las cosas. Fue cuando el hombre cayó enfermo y comenzó a olvidar sus nombres y el uso que tenían la azadilla, el rastrillo, las tijeras, la pala, la horquilla, el trasplantador. Nadie cuidaba el jardín. Poco tardaron en secarse flores y plantas.

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jueves, 6 de julio de 2017

Tengo un sueño

A H.P.L.

Tengo el sueño de un mundo fabuloso. Tengo el sueño de que un día en la antigua ciudad de Kingsport (Massachusetts) los que poseemos brazos, piernas, manos y dedos y los que poseéis garras, patas, cuernos y tentáculos seamos capaces de vivir juntos como verdaderos hermanos. ¡Tengo un sueño hoy!

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martes, 4 de julio de 2017

Carta de un editor

Estimado señor Carroll:

Nos interesa la increíble narración que nos remitió. Estaríamos encantados en publicarla, siempre que esté dispuesto a realizar algunos cambios. Resulta chocante, destemplado que un muchacho eche a correr detrás de un conejo. ¿No quedaría mejor su relato si la protagonista fuera una niña?

Le saludamos atentamente

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lunes, 3 de julio de 2017

Quisicosas

Extraño. Siento que no soy yo quien escribió esas quisicosas.
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Curioso. Después de la Segunda Guerra Mundial desapareció de los mapas Europa Central.
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Mi única victoria, no darme por vencido.
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La risa es un arma revolucionaria.
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Dos tipos de escritores: Shakespeare, que deja de escribir y se retira al campo, y Cervantes, que en su lecho de muerte sigue escribiendo.
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¿Sería feliz en Corea del Norte?
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¿Leo para no escribir?
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A María de Médicis le gusta ser retratada. Los pintores siempre mejoran el natural.
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Hay gente que no necesita sexo: le basta con colarse en el supermercado.
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Ejemplo de oxímoron: nación de naciones.
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¿Se atrevería Pepe Carvalho a quemar Fahrenheit 451?
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Cristiano Ronaldo habrá defraudado a Hacienda, pero a nadie más: escamoteando el pago de impuestos, se ha comportado como se esperaba.
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El ministro Montoro anuncia que no nos dará la zanahoria de la bajada de impuestos hasta 2019. ¿Nos trata de burros?
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Algunas veces el presente es tan malo que hace llevadero cualquier pésimo pasado.
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¿Cómo va a gustarme una mujer que ame a alguien como yo?
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Injusto medio
Para ser feliz debería ser más tonto o más listo.
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Nadie me hace caso. Ni yo mismo, cuando tomo una resolución, la sigo.
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¿Y qué habría hecho Abel si Dios hubiera aceptado la ofrenda de Caín?
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¿Encontrará Cristiano Ronaldo un país en el que no sea delito defraudar a Hacienda?
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Tres millones de galos tuvieron que morir para que César ganara una corona de laurel que le permitiera disimular la calva.
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En la Selectividad de Andalucía preguntaron los gobiernos democráticos (1979-2000). ¿Dejarían los de Podemos el examen en blanco?
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Aristóteles Sócrates Onassis… ¿Y qué pasa con Platón?
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¡Cuidado! Ver a una mujer en biquini puede dar aún más calor.
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Lo peor es que, cuando alguien muere, no muere del todo.
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Mi no-epitafio:
Tuve una vida plena y feliz.
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Soy mi propio chivo expiatorio.
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La mayoría de parlamentarios se han convertido en oyentes.
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Quieren sacarle de su tumba los mismos que dejaron que se muriera tranquilamente en la cama.
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Algunos se suben a un pedestal para derribar la estatua de un muerto y, tan ufanos, allí se quedan.
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¿Alguien ha visto por la calle alguna vez a una pareja de mujeres que vayan cogidas de la mano y que lleven falda?
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Ejemplo de proyección psicológica: Arabia Saudí acusa a Qatar de apoyar el terrorismo.
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Ejemplo de oxímoron: buen dictador.
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A ver si lo entiendo: ¿el euro que el Santander ha pagado por el Popular tiene que ser repartido entre sus 300.000 accionistas?
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Un misterio
No me entiendo a mí mismo, pero mi mujer me entiende perfectamente.
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Algunos políticos tratan de ocultar su incompetencia detrás de una máscara de seriedad.
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Lo peor de acostumbrarse al fracaso es que se acaba tomándole gusto.
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Esquimales y beduinos no se ponen de acuerdo sobre la temperatura que debe haber en el paraíso.
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Arabia Saudí rompe relaciones diplomáticas con Qatar porque este país apoya el terrorismo. ¿No tendría que haber hecho lo mismo Qatar?
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No compraría el Popular ni por un euro.
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Vio Dios que era bueno. ¿De verdad?
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Lo peor que le pudo ocurrir a Alonso Quijano fue recuperar la cordura.
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¿Llegará el día en que recibamos con el mismo desinterés la noticia de atentados en Londres, París, Bagdad y Kabul?
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No te preocupes por estar tan bajo: bajarás aún más.
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Alardean de tener un comportamiento moral. Moral, pero no ético.
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Remedio gracias a una coma
Nada tiene remedio.
Nada, tiene remedio.

domingo, 2 de julio de 2017

Campeonato Internacional de Salto en Paracaídas

Se celebra el Campeonato Internacional de Salto en Paracaídas. Gana el último en tirar de la anilla. Los competidores comparten cualidades: nervios de acero, frialdad, intrepidez, arrojo.

En segunda posición queda el polaco Julek Piasecki, que abre su paracaídas a ciento cincuenta metros del suelo. Recoge los pies al caer. Perfecto. Piasecki es veterano del GROM, la unidad de élite del ejército polaco, y ha entrenado este salto miles de veces. Recoge su paracaídas y se aleja entre los vítores del público.

El segundo puesto es para el soldado italiano Francesco Ciardi, que abre su paracaídas a cincuenta metros del suelo. El aterrizaje es complicado: Ciardi, que no ha podido amortiguar la caída, se aleja cojeando del área de aterrizaje. Los médicos tienen que tratarle una luxación en el tobillo.

El primer puesto lo obtiene el ucraniano Mikola Sirko, del ZSU. Todos esperan que abra su paracaídas, pero no lo hace. Sirko se estrella contra el suelo. No sólo ha ganado, sino que también ha establecido una nueva plusmarca. Después de unos instantes, Sirko se levanta y saluda a los atónitos espectadores.

Microrrelato publicado en Elbicnaranja.wordpress.com

viernes, 30 de junio de 2017

Morir de éxito

A Alejandro Guarino

Atila posee Escitia, Dacia, Panonia, Germania, media Galia. La hierba no crece allí por donde pasó su invencible horda. Sueña el gran rey con una última campaña que le permita conquistar el orbe entero. Desgraciadamente, los caballos de los hunos, sin pastos en los que alimentarse, han muerto de hambre.

jueves, 29 de junio de 2017

Carpe diem

–Le veo muy pálido, señor –le dijo su criado–. No tendría que estar siempre encerrado en casa. Debería salir más. Siga el consejo de los antiguos romanos: Carpe diem.

–¿Carpe diem? ¿Qué significa eso?

–Disfruta el día.

–¡Si serás tarugo...! ¿Cómo pretendes que disfrute el día? –le preguntó Drácula.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

miércoles, 28 de junio de 2017

¿Lo entenderían?

El persistente ulular del viento la desveló. Decidió bajar al salón para beber un poco de vino, un remedio infalible para volver coger el sueño. Miró a su compañero, que dormía profundamente: el continuo ruido no parecía afectarle. Encendió una vela, se echó encima una túnica y salió. Al pasar por delante de la habitación de Crispín, advirtió que estaba abierta, sin duda por culpa de alguna corriente de aire. La luz de la luna se filtraba por la ventana. Observó asombrada que, en el lecho, dos hombres dormían abrazados. Se quedó mirándolos durante una eternidad. De repente lo comprendió todo. Siempre sospechó que había algo extraño en ellos. En múltiples ocasiones había intentado presentarles a varias damas de la corte, pero ellos nunca se habían mostrado interesados. En fin, ¿quién era ella para juzgarles? Con mucho cuidado, atrancó la puerta de la habitación en la que dormían Crispín y Goliath. No quería que Trueno se enterara de que eran amantes: ¿lo entendería?

Cuando regresó al lecho, el capitán se despertó. Esperó a que ella se quedara dormida para salir al pasillo. Comprobó que la puerta de la habitación de Crispín estuviera bien cerrada; poco después de acostarse, había oído a Goliath en el corredor. Aunque eran bastante discretos, no convenía que en Thule se descubriera el secreto de sus amigos. Además, ¿lo entendería Sigrid?

Microrrelato para el Concurso de Historias con orgullo de Zenda