martes, 12 de noviembre de 2019

Papelera

Dorothy Parker: “I hate writing. I love having written”.

A aquel alcaide no se le escapaba ni una risa.
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Me gusta citar a Coelho, pero nunca acude.
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PARADOJA
Después de su último fracaso electoral, el partido animalista buscó a un chivo expiatorio.
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Marcos habría denunciado a Mateo y Lucas por plagio si no hubiera temido que Q le denunciara a él.
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En casa del orfebre, pendientes de bisutería.
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Me peí. Ella me miró desconcertada.
–La esencia de la vida –le dije.
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Se le escapó un pedo. Me miró sofocada.
–No te preocupes –le dije–. La esencia de la vida.
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Dejé de leer aquel libro porque me empequeñecía.
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–Laura, nunca me dijiste que me querías.
–Claro que sí, Francisco. Te dije que te quería para que me mantuvieras limpia la casa.
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Me senté en la cafetería de El Corte Inglés. No apareciste. Fui al Colombia 50. No estabas. Recorrí las salas del Museo Provincial. Nada. Estuve en Zara, en Sfera, en Massimo Dutti. No tuve suerte. Lo admito: tú ganas. No recuerdo dónde te conocí.
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Cuando estaba llegando al cogollo del asunto, ella estaba dormida.
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Tiñéndose el pelo, ya sólo se engaña a sí mismo.
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No sabía si estudiar Matemáticas o Medicina, pasar la vida resolviendo algoritmos o borborigmos.
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Aladino está loco de contento. Le han dado tres monedas por esa vieja lámpara abollada.
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Cuando estaban llegando al cogollo del asunto, los telespectadores estaban dormidos.
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Después de recorrer doscientas millas, soportar un ataque de avispas asesinas, sobrevivir a una pavorosa tormenta eléctrica, no encontraron agua. AM se la había vuelto a jugar.
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No le pidas a Dios otra cosa que no sea consuelo.
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La versión vegana se tituló El cogollo de las tinieblas.
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Suspendió el examen. Su hermano estaba furioso.
–Eres un inútil, Luis. Mira que no ser capaz de aprender holandés.
–Es un idioma muy difícil.
–No me vengas con excusas. Desde hoy dejas de ser rey.
–¿Qué?
–Lo que has oído.
–¿Y qué vas a hacer con Holanda?
–La incorporaré a Francia. ¿Te das cuenta? Como tú no has sido capaz de aprender holandés, ellos tendrán que aprender francés.
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–Le apetece visitar el corazón de la ciudad.
–No, no. Soy vegetariano. Lléveme más bien al cogollo.
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Te traicioné a ti, sí, pero no a mí mismo.
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El taxista adivinó que aquel pasajero era vegano cuando le pidió que le llevara al cogollo de la ciudad.
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–¿Vas a dejar de responderme con monosílabos?
–Sí.
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“Un mundo que es más fácil de imaginar que de describir.”
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PARADOJA
Hoy, en la oficina, tormenta de ideas, altas presiones.
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Como siempre se iba por las ramas, le dio a comer cogollos.
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Entró en la posada un martes con paso cansino. Le recibió un chiquillo que no le pareció muy despierto. Habría caído muerto allí mismo si le hubieran dicho que aquel muchacho se acabaría llevando el tesoro de Flint.
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–¿Te gusta hablar con monosílabos?
–Tal vez.
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Entró en la posada un martes con paso cansino.
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Sacó el cuchillo cuando le pedí un café cortado.
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¿Traidor yo? No, él ha sido el que me ha traicionado. Me engañó. Me hizo creer que era uno igual a los demás, que formaba parte del grupo, pero no era verdad. Me utilizó para sus planes. Desde el principio había decidido que yo sería el que le entregara al Sanedrín.
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Cruzaron el semáforo en rojo. Lo juro. Siempre lo hacían. Lástima que sólo atropellara a uno. Por lo menos, aquí en la cárcel, no tendré que ver a los otros nunca más.
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–¡Santiago y cierra España! –le gritaron al líder del partido antiinmigración.
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“Tu hermano y tú no tenéis los cojones de…”
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Mendel les dijo que pronto llegaría al cogollo. Menos mal, pensaron los monjes. Estaban hartos de comer guisantes.
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El psicólogo me ha aconsejado que introduzca pequeños cambios en mi rutina diaria. He decidido hacerle caso. Hoy, en vez de bajar a la calle por el ascensor, saldré de casa por el balcón.
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–¿Cómo llegaste al cogollo?
–Fácil. Después de ver los análisis de colesterol, el médico me ordenó comer menos carne.
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Tuvieron que trasplantarle un riñón. Le costó un ojo de la cara.
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MATEO 5, 30
Si el pulgar de tu mano derecha escribe tuits políticos, córtate el pulgar de tu mano derecha.
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El trasplante de riñón le costó un ojo de la cara.
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Flaubert tiene la lengua seca de tanto escribir.
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El lector de la editorial tenía una especial habilidad para hacer sangre sin llegar al cogollo de las novelas.
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Sobreviví a tus golpes, a tu depravación, a tu crueldad. Sobreviví, incluso, a tus caricias lascivas. No quiero que nadie más te odie. Prefiero ser la única. En tu tumba pondré que fuiste un buen padre. Destruiré tu memoria.
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El cura se negó a casar los calcetines.
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Sobreviví a tus golpes, a tu depravación, a tu crueldad. Sobreviví, incluso, a tus caricias lascivas. En tu tumba pondré, padre, que no te olvidaré. Destruiré tu memoria.
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A Pedro Sánchez le preocupa la huella de carbono. La mía.
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Murió antes de que le alcanzara el éxito.
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–¿Qué prefieres, una estatua de mármol o de bronce?
–De bronce. Que no tenga nada por dentro, como él.
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Babosa: caracol desahuciado.
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Cuando Laura se enteró de que le había escrito un poema lírico a Mónica, montó un drama.
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Elena montó un drama cuando se enteró de que su marido le había escrito un poema lírico a Beatriz.
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Detuvieron al marqués de Santillana por acosar a una serrana.
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Alexandre Dumas se ha levantado tarde. Ha comido en un restaurante en Montparnasse y luego ha ido a tomar café a Saint-Germain-des-Prés. Se ha acostado temprano. Dos capítulos de Los tres mosqueteros han sido escritos.
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Aquel personaje se fue volviendo tan impertinente que Agatha Christie, harta de él, lo convirtió en el asesino.
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Sobreviví a tu tacañería. Convertiste mi infancia en un infierno. Nunca me hiciste un regalo. Ni uno solo. Siempre vestía ropa vieja. Jamás me llevaste al cine. Eras una roñosa, madre. En tu tumba pondré lirios, tulipanes, orquídeas. Haré que te revuelvas.
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¿Marx alienó a su criada?
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Ladran, luego no les gustan los gatos.
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El volcán eructó.
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–Hijos míos, en mi ochenta y siete años de vida no me ha pasado nada, absolutamente nada. Ése es el ejemplo que os dejo –dijo el duque a sus hijos.
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Trató de engañar al ratoncito Pérez con unos dientes de ajo.
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El lunes me levanté ronco. El martes me dolía la espalda. El miércoles estaba resfriado. El jueves tenía tortícolis. El viernes, como no se me ocurría nada, ni siquiera llamé para decir que tampoco iría a trabajar.
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¿Entenderían mis hermanas que las amo mucho, pero que amaría más estar con un hombre?
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–César, estas condiciones son durísimas.
–Vae victis, Vercingetórix.
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REDNECK
Cuando leyó aquel correo electrónico, Bobby Lee McGee descubrió dos cosas sorprendentes: tenía familia negra y podía ganar dos millones de dólares si ingresaba mil en la cuenta de su primo nigeriano.
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En casa del fundador de Zara, vestido de Valentino.
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–Hermanas, un hombre. Matémoslo.
–Alto, hermanas. ¿No podríamos antes jugar con él un poco?
–¿Qué dices, hermana?
–¿No está claro, hermana? Necesito un desahogo.
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Cuando el australopiteco dejó de subirse por las ramas, se situó en el cogollo de la evolución.
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PARADOJA
El mejor día de clase es el último.
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–¿Por qué te dejó?
–Pensaba de mí que era un eunuco.
–No lo entiendo.
–Me dijo que no tenía cojones.
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Les sorprendí contemplando el cogollo. Preocupado, decidí expulsarles. Para disimular, dije que había sido por devorar una manzana.
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David le ganó a Goliat por una cabeza.
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Trató de huir de sí misma, pero no pudo dejar atrás sus miedos.
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EL COLMO
James Rodríguez, suplente en una mesa electoral.
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–¿Te has dormido leyendo?
–No. Simplemente he cerrado los ojos y me he puesto a soñar.
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EL CONGELADOR DE RTVE
–Yo me negué a vestir de negro, pero ¿qué hicisteis vosotros?
–Yo dije que iban a reinhumar a Franco junto a su mujer Carmen Calvo.
–Quelle faute! ¿Y tú?
–Yo le pregunté al presidente Sánchez si nos aproximábamos a un enfriamiento o a una crisis.
–Alors, quel faux pas!
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Dante acabó en el infierno de los adúlteros.
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El animalista dice que no le resulta nada fácil ver los toros desde la barrera.
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Mi mujer me pone a volar cada vez que prepara una comida ligera.
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MATEO 5, 28
–Micer Dante, ¿codiciasteis a Beatriz?
–No, padre, no la codicié. Me encapriché de ella.
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Al contrario que sus hermanas, no bebió de las aguas del río del olvido. Ahora tiene que fingir que no recuerda nada.
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¿VAGO O SOÑADOR?
En vez de hacer castillos de arena, los hacía castillos en el aire.
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No quería invitarme a tomar café. Dijo que no podía besarme porque estaba acatarrada. Alegó que debía madrugar. No le apetecía. Le dolía la cabeza. No tenía condones. Eran todo inconvenientes.
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Doctor banned you to watch chocolate.
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Aquel sueco se puso al sol y se quedó frito en la arena.
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No era humano. Incluso debajo del agua siguió gritando.
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En Sidney, multaron al mago que sacó un conejo de la chistera.
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Llevaba un San Pancracio en el coche. Un error. Tenía que haber puesto un San Cristóbal. Murió en un accidente. Su familia le incineró con uno de sus trajes, que se había puesto cuando visitó Madrid y compró un décimo de lotería que, en Navidad, ganaría el primer premio.
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PARADOJA
Era tan comodón que, para no tener que hacer la cama, no se acostaba.
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El marciano descubrió extrañado que, en la Tierra, su reloj de arena adelantaba.
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Yo quería ir al cogollo de la ciudad, pero él no quería entrar con el coche en la almendra central.
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Como siempre se iba por las ramas, le dio a comer cogollos.
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Era cruel, retorcido, peligroso. Le hizo el curso imposible. Siempre lo tenía castigado. Ahora, cuando lo ve en la tele, trata de convencer a sus compañeros de residencia que no le voten.
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La bruja probó la pócima del olvido y olvidó para qué servía.
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–No deberías dejarles comer pizza.
–Son aún demasiado jóvenes. Todavía les falta para llegar al cogollo.
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–Ya nos ha explicado, señor Lecter, las ventajas del canibalismo, pero ¿tiene inconvenientes?
–Por supuesto. Yo, que soy un gourmand, estoy abocado a carne sin sello de calidad.
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Se acabaron acostumbrando tanto al infierno que acabaron creyendo que se encontraban en el paraíso.
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El bote de gusanos deshidratados se había echado a perder. Estaba lleno de gusanos vivos.
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Regañó a su hijo porque estaba haciendo castillos de arena. De piedra eran más sólidos.
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El bote de gusanos deshidratados se había echado a perder. Los gusanos se movían.
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Por incumplir lo pactado, Amón ordenó cortarle la cabeza. La nueva tardó dos semanas en salirle, pero era tan insensata como las anteriores.
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La vendía tan barata que todos compraban sal a aquel pobre viudo que se llamaba Lot.
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Por lástima, todos compraban sal a aquel pobre viudo que se llamaba Lot.
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Soy difícil. Querer poner distancia entre nosotros no es por falta de cariño. Al atardecer, después de una dura jornada de trabajo, pensaré en lo hermoso que sería darle un dulce beso. La verdad, prefiero echarte de menos que echarte de más.
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–Ese pájaro no dice ni pío.
–Es que sabe que yo no me ando por las ramas. A la mínima le bloqueo.
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Soy difícil. Querer poner distancia entre nosotras no es por falta de cariño. Al atardecer, después de una dura jornada de trabajo, pensaré en lo hermoso que sería darle un dulce beso. La verdad, prefiero que me eches de menos y no de más.
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–Compren sal a un pobre viudo –gritaba Lot.
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–¿Mujer? Soy casi una niña. Llevo una vida sencilla. No destaco mucho. Vivo con mis padres. Nada sé del mundo ni de Dios. ¿Por qué yo?
–Porque eres la única virgen.
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PARADOJA
Invitó a los turistas a visitar el cogollo de la ciudad, pero no les dejó entrar en la almendra central.
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Aladino fue a la oficina de la compañía eléctrica.
–¿Qué quiere? –le preguntaron.
–Quería dar las gracias.
–¿Por qué?
–Por los continuos cortes de luz.
–Ahórrese la ironía. Mire Hacemos lo posible por mejorar el servicio.
–No es ironía. Si no fuera por los continuos cortes de luz, nunca habría ido al rastrillo para comprar esa maravillosa lámpara.
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–¿Qué quiere?
–Quería dar las gracias.
–¿Por qué?
–Por los continuos cortes de luz.
–Ahórrese la ironía. Hacemos lo posible por mejorar el servicio.
–No es ironía. Si no fuera por los continuos cortes de luz, nunca habría ido al rastrillo para comprar esa maravillosa lámpara.
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–¿Encontraron el arma homicida?
–¿No podría ser, inspector, ese cuchillo que la víctima tiene clavado en el pecho?
–Ah, sí.
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Empezó a contar cuentos: uno, dos, tres… Había veintisiete.
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Hacía tiempo que no nos visitaba. Le explicamos los cambios. Ahora, al cogollo de la ciudad lo llamaban almendra central.
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Fue sencillo. Puso el reloj de arena en posición horizontal. Tenía el tiempo en sus manos.
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Tenía el tiempo en sus manos. Puso el reloj de arena en posición horizontal. Fue sencillo.
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Alcanzar la inmortalidad fue sencillo. Puso el reloj de arena en posición horizontal. Tenía el tiempo en sus manos.
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LITERAL
–¿Qué haces con eso?
–Lo llevo siempre.
–¿De veras?
–Sí, desde que tengo cuatro años.
–¿Y cómo es eso?
–Mi tía Tere me dijo que estaba para enmarcarme.
–¿Y desde entonces llevas ese…?
–¿Este marco? No, no. ¿Por quién me tomas? Éste lo estrené hace dos semanas. A que te gusta.
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Sólo me quedan tus fotografías como recuerdos del ayer. Las enterraré en el jardín, junto a ti.
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Cayó el muro de Berlín. Ya no era necesario. El capitalismo lo había invadido todo.
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Cayó el muro de Berlín. Ya no era necesario. El neocomunismo lo había invadido todo.
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El editor está cansado, hastiado, exhausto, desfallecido, extenuado, maltrecho, aniquilado, deshecho, agotado, harto de quitar adjetivos.
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–¿Cómo terminó la cita?
–Terminó muy bien, con un buenos días.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Microcuentos

Al principio no le amaba; era feo, tímido, desmañado. Sin embargo, María Antonieta acabó perdiendo la cabeza por su marido.
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–¿Cómo lo quiere? –preguntó el camarero.
–Bien quemado.
El camarero le trajo un profesor de instituto.
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Cortó miles de árboles que no le dejaban ver la pradera.
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El turista, cansado, dejó de sostenerla. La Torre de Pisa se cayó.
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El creador de crucigramas adoraba a Ra, dios egipcio de dos letras.
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A Apollinaire, el poema le quedó redondo.
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En mi casa hay un fantasma y dos personas que gritan cada vez que me ven.

martes, 5 de noviembre de 2019

Papelera

Arturo Pérez-Reverte: “Una señora de buenas intenciones pero más pesada y plasta que una novela de Belén Gopegui”.

Destituyeron al alcaide porque se le escapó una risa.
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Pipino el Breve, cansado de que le echaran la culpa de todo, decidió dejar de ser mayordomo.
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El dictador dejó establecido que le enterraran en la tumba del soldado desconocido.
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–Me despidieron por seguir el consejo de Robert Greene de ser un perfecto cortesano.
–¿Qué pasó?
–Me reí de un chiste malísimo de mi jefe.
–¿Y?
–Resultó que no era un chiste.
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AMANTES
La ciudad tardó poco en cubrirse de cenizas. La gente corría en todas direcciones, tratando de huir. Amulio, sin embargo, no tenía intención de escapar. Buscaba a Gabinia. A empujones se abrió paso por las calles. No hizo caso de los ladrones que iban cargados con los tesoros robados en las casas vacías. Ignoró a los ancianos que pedían ayuda. Hizo oídos sordos a las madres que le rogaban que tomase a sus hijos y los llevase al puerto. A Amulio sólo le preocupaba encontrar a Gabinia. ¿Dónde estaba? Por un instante estuvo tentado de salir de la ciudad. Entonces la vio: la joven caminaba desorientada por la calle de los Ceramistas. Se había colocado una tela sobre la cabeza para protegerse de la ceniza. Se acercó a ella. La llamó. Gabinia le miró desconfiada. Trató de alejarse, pero Amulio no se lo permitió. Se abrazó a ella y dejó que la ceniza les cubriera. Gabinia protestó durante unos instantes. Luego, comenzó a toser. Tardó poco en morir. Amulio siguió abrazado al cuerpo inerte. Lloraba de felicidad sabiendo que dentro de miles de años, cuando encontraran sus cuerpos, contarían historias de los amantes que habían afrontado juntos la muerte.
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Cuando estalló la rebelión, el faraón estaba construyendo un enorme panteón. El usurpador está enterrado en él.
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El terraplanista adujo problemas de conciencia para no viajar a las antípodas.
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PARADOJA
Tanta mentira es verdad.
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–¿Qué es eso que has robado?
–Un bebé.
–¿Un bebé? ¿Y para qué sirve?
–Había dos mujeres hablando de él. Una le decía a la otra que estaba para comérselo.
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El profesor de Matemáticas dividió al claustro.
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Felipe es muy hermoso, pero es idiota: se ha casado con una loca que se llama Juana.
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–Oiga. Tengo que decirle que estamos muy contentos con su servicio de mensajería. Es excelente. ¿Qué medio de locomoción utilizan sus mensajeros? Supongo que irán en bici o patinete eléctrico.
–Con el tráfico que hay en la ciudad, imposible. Nuestros mensajeros van andando.
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LA FURIA DE PATROCLO
Cuando oyó decir a Aquiles que Briseida era el ser que más amaba en el mundo, Patroclo, muerto de celos, entró en furia.
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Hoy la he visto… La he visto y me ha mirado…. ¡Hoy creo en los fantasmas!
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Lucía me dio un beso. No supe qué hacer con él.
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–La esencia de la vida –dijo el vampiro echándose un trago de sangre.
–La esencia de la vida –dijo el escritor célebre bebiéndose un trago de whisky.
–La esencia de la vida –dijo el lector constante abriendo el último libro de Stephen King.
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–¿Maestro?
–Sí, dime.
–¿Cuál es la esencia de la vida?
–Tener siempre una respuesta para todo, aunque sea estúpida.
–¿De verdad?
–Claro.
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Buscando la esencia de la vida, leyó las novelas de Bukowski, El principito, libros de autoayuda de Donald Trump, las obras completas de Raimon Panikkar, todos los cuentos de Borges.
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Me regaló una muñequera rojigualda. Le regalé una flor amarilla. Me regaló un libro de Pérez-Reverte. Le regalé un libro de Quim Monzó. Me regaló gel lubricante. Le regalé un fin de semana en un mas de la Garrotxa. Paz.
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A pesar de hacerse prémium, los algoritmos seguían sin emparejarle con una rubia de ojos azules.
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MARCOS 9, 43
Cuando vio a aquella hermosa mujer, tuvo oscuros pensamientos. Decidió abrirse la cabeza y arrancarse el cerebro.
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En su testamento, dispuso que sus huesos descasaran en un panteón. Sus herederos lo tomaron al pie de la letra. Antes de enterrarle, le descarnaron.
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MARCOS 9, 43
Cuando vio a aquella hermosa mujer, tuvo oscuros pensamientos. Avergonzado, comenzó a darse cabezazos contra una pared. Quería romperse el cráneo para arrancarse el cerebro.
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Fue capaz de resolver la tabla del 9 sin utilizar la calculadora. Ganó la cátedra.
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Ana María Shua: “Me propuse escribir diez microrrelatos por mes”.
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PARADOJA
Eva lleva taparrabos.
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Esa una bruja. Me dijo un beso y me convirtió en un sapo.
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Confundió a su amo con un murciélago común. Renfield tenía que ponerse gafas.
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–Es un Alcibíades.
–¿Maltrata a los perros?
–No. Le gustan los viejos.
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Era martes cuando le sorprendió el ocaso lejos de casa. Le atraparon.
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No tiene ni un pelo de pobre.
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–¿Qué ve?
–Usted es piscis, ¿no?
–Sí.
–Veo que un cáncer le dará problemas.
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Los blancos no saben nada de matemáticas, Kimeni. Tres leones y una gacela no son cuatro animales, sino tres.
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CAOS
Cretácico, hace 73 millones de años. Un dinosaurio insectívoro devora una mariposa. Hoy mismo. Yo escribo esta tontería de microcuento.
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–Está muy gordo el pobre.
–No será tan pobre.
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Robó a un ladrón. El juez le condenó a 102 años y un día de cárcel.
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Sabía mantener la equidistancia entre aves y cuadrúpedos. El murciélago fue nombrado alcalde.
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Aquel replicante perdió su infancia.
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PARADOJA
Aquel replicante tuvo una infancia feliz.
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Era martes cuando le sorprendió el ocaso. Los dos soles se ocultaron en el horizonte. Nunca creyó que algo así pudiera ocurrir. Sintió pánico.
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Cruzó la línea roja. Le internaron en un CIE.
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–¿Truco o trato? –me preguntan.
¿A mí? Truco, por supuesto. Soy alta hechicera del Consejo de Maléficas, bruja de nivel A1. Les doy a esos mocosos unos caramelos impregnados de esencia de belsasar que, en poco tiempo, les convertirán en tristes adolescentes.
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El juez le condenó a tres husos horarios de alejamiento.
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Su ex era tan insoportable que se alejó de él tres husos horarios.
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CONTRAFACTUAL
Vargas Llosa es elegido presidente de Perú. Ahora está en la cárcel por corrupción.
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CONTRAFACTUAL
1990. Vargas Llosa gana las elecciones presidenciales peruanas.
2010. Cormac McCarthy gana el Nobel de Literatura.
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Un fantasma recorre Europa: el fantasma del consumismo.
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–Colecciono cabezas.
–¿Tienes la de Santa Anna?
–Santa Anna no tenía cabeza.
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Se puso un pintalabios especial para aquella copa de vino.
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Sí, me encontré con los tres sabios, pero no me solucionaron nada. Mientras les exponía mi problema, Üks parecía pensar, Kaks no paraba de tocar el laúd y Kolm fumaba en pipa. El único que dijo algo fue Kolmteist, su criado.
–Son quinientas coronas por la consulta –me soltó.
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Se vistió de gala aquella noche: tenía una cita con un Vega Sicilia.
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El profesor de Matemáticas no pudo despejar la incógnita: ¿quién le había rayado el coche?
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–Con las encuestas, quieren animar a votar a los ciudadanos, ¿no?
–No, más bien embotarlos.
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–¿Eunuco o asesinato?
–¡Glup!
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–¿Eunuco o gurripato?
–Pues...
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Se tatuó mi nombre. Me cambié de nombre.
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–¿Qué pasa si me tatuara tu nombre en el brazo?
–Me cambiaría de nombre.
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–¿Quieres subir a tomar café?
–¿Qué clase de café?
–Café especial de Costa Rica.
–¿Lo mueles en casa?
–Sí.
–¿Y qué cafetera tienes?
–Una Krups.
–¿Una Krups? Mejor no.
–¿Sabes? En realidad no te invitaba a tomar café.
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–Mira, hermana. Las tengo todas: sorpresa, miedo, suplica.
–¿Y esa cara de no enterarse de nada?
–No me vio venir. Era ciego.
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Los tripulantes de la Bounty votaron de manera unánime a favor de embotar al capitán Bligh.
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Mi marido es tan bruto que no necesita gafas de lectura.
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Era martes cuando le sorprendió el ocaso. Cuando miró el cielo, lo vio completamente negro. Decidió que el miércoles crearía las estrellas.
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PARADOJA
El microcuentista pidió un milhojas.
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El teólogo trató de entrar. Pedro no le dejó.
–Pero ¿por qué? –preguntó el teólogo.
–Ya sabes: quien al cielo escupe… –respondió Pedro.
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Está preocupada. Su hija ha llegado a una edad en que la noche no sólo servía para dormir.
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Bebo para olvidar que, por culpa de la bebida, perdí mi familia, mi trabajo.
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PERO VALIENTE
Nosotros somos 300 y tenemos enfrente a 300.000 persas. Cada uno de nosotros tiene que matar a… ¿Alguien ha traído un ábaco?
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Fue detenido por verter lágrimas de cocodrilo.
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Sí, me encontré con los tres sabios, pero no me solucionaron nada. Mientras les exponía mi problema, Üks parecía pensar, Kaks no paraba de tocar el laúd y Kolm fumaba en pipa. Fue Kolmteist, su criado, el único que dijo algo:
–Son quinientas coronas por la consulta.
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PARADOJA
El próximo congreso de terraplanistas se celebrará en las antípodas.
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Se cortó la mano izquierda para no llevar reloj.
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Si el hábito no hace al monje, ¿el hábito de la lectura no hace al lector?
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Van Helsing estaba muerto de miedo: allí no había un vampiro, sino un fantasma.
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CUENTO DE TERROR
¿Dónde estás, musa?
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Messi ha regresado.
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Olvidé traer viagra.
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Tomó un viagra.
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No traje pilas.
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¿Y las balas?
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Ganó la ultraderecha.
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Ganó la ultraizquierda.
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Johnson, primer ministro.
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No hay aspirina.
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Uf, un escorpi…
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El viento frío le trajo el placentero aroma de madera quemada. Llegó a un claro donde crepitaba un alegre fuego. Un grupo de hombres se calentaban alrededor.
–¿Un ascua para un peregrino? –preguntó.
–Adelante –le invitaron-. Íbamos a cocinar.
–¿Qué?
–A ti.
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ALL THAT JAZZ
Aquella novia me dijo quizá no me convertiría en un gran amante, pero que, cuando me dejara, yo sería mejor amante que antes de conocerla.
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Curiosity killed the cat’s owner.
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LEXATIN
Vuelve a pedirme que le empuje, como todas las noches. Siempre lo hago, desde luego. Cualquiera sabe lo que podría ocurrirme si le ignorara; tal vez me volvería loco. Aunque, la verdad, admito que resulta fascinante verle caer agitando sus pequeños brazos; sólo echo de menos oír, cuando choca contra el suelo, el golpe que me estremeció la primera vez. Cuando todo termina, regreso al dormitorio donde Laura, gracias al Lexatin, duerme profundamente sin sospechar que su hijo ha venido de nuevo a molestarnos a la cama.
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–Pobre muchacho. ¡Qué audacia la suya! No se puede negar que era valiente. ¿Cómo decías que se llamaba, Athos?
–No recuerdo su nombre, Porthos. ¿Tú lo sabes, Aramis?
–Se llamaba Dargent, D’Anselme o D’Albertin.
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¿Quién fue el primer clon, Adán o Jesús?
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No hicieron caso de los avisos. El clima se volvió loco. Lo mismo llovía torrencialmente que no caía una gota en tres años. En su ingenuidad, creyeron que era un castigo divino. Preferían esa explicación a hacer caso a las advertencias de los sabios. Era la consecuencia de haber maltratado la naturaleza. Un día llegó la gran ola. Y se tragó la Atlántida.
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La noche acabó con un buenos días.
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–¿Cómo terminó la cita?
–Creo que muy bien. Acabó con un buenos días.
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Por principio no me gustan los hombres que me miran el escote.
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–Zeus.
–Sí, Dánae.
–Eres asqueroso. Te dije lluvia de oro, no lluvia dorada.
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Los gustos de mi vecina van degenerando. A su primer novio le gustaban Bach y Mozart. El nuevo es fanático de Camela.
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Leda tuvo que inventar una historia increíble para que el tribunal no le condenara por zoófila.
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JUSTICIA POÉTICA
Galatea amó al que le dedicó la égloga mejor escrita.
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Per culpa d'Espanya hem perdut el seny.
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Espanya ens roba la raó.
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–Le dije que iba a comprar tabaco.
–Pero si tú no fumas.
–Pensé que la echaría de menos. Así que acabé comprando tabaco de picadura.
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¿El dinero hace la felicidad del avaro?
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PARADOJA
El microcuentista era aficionado a la macroeconomía.
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Naufragó en un vaso medio lleno de vino.
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El sheriff puso un cartel a la entrada del pueblo: Quien mata, paga. En aquel pueblo no había tiroteos.
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–¿Qué tal tus vecinos?
–Fatal. El del 5º D es insoportable.
–¿Tiene perro?
–Peor. Le gusta el perreo.
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DENIVIANA
A menudo un alcalde es un activista que hizo carrera. A menudo un activista es un nini que no la hizo.
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San Pedro no le dejó pasar porque no fue capaz de mostrarle ninguna cicatriz.
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Aunque a veces se tome su tiempo, confió siempre en el olvido.
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PARADOJA
El rey Tritón desterró a la sirena.
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EL ENOJADO
Las más guapas se las quedan los funcionarios.
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Después de largas deliberaciones, el Sanedrín decidió que, en vez de crucificarle, Jesús tendría que volver a la carpintería.
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Los socialistas dejaron tranquilo a Franco 36 años en su sillón y 44 años en su tumba.
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Lo que más me gusta de Lorenzo es que me da mi espacio. Por ejemplo, hace tres meses me dijo que salía y aún no ha vuelto.
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Ulises se engañaba a sí mismo. Se decía que esa carne tan deliciosa que le daba a comer Circe todos los días era de cerdo.
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Escribir en su diario todo lo que le pasaba se había vuelto tan aburrido que procuraba que no le pasara nada.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Quisicosas

¿Escribir con el dedo pulgar es escribir?
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XX frente a XY. Y luego dicen que la mujer es más compleja que el hombre.
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No soy lo suficientemente listo para hacerme el tonto.
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¡Qué aburrida es la vida sin problemas!
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¿No tiene valor lo que es gratis?
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Ningún dictador ha adoptado jamás el título de dictador.
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Borges contra Cortázar. ¿La batalla del relato?
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El apellido más común en Croacia es Horvat (‘croata’ en húngaro).
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¿Las encuestas del CIS de Tezanos son una proyección de lo que podría ser, una proyección de lo que debería ser o una proyección de lo que debería poder ser?
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¿Las encuestas son una proyección de lo que podría ser, una proyección de lo que debería ser o una proyección de lo que debería poder ser?
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Carlos IV cazaba conejos; Juan Carlos I, elefantes. ¿A dónde llegarán los Borbones?
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Si no existieran las rotondas, todo serían esquinas.
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Convenceréis, pero no venceréis.
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Los ecologistas se quejan de que respiramos mierda. Y tienen razón. Respiramos oxígeno, que es la mierda de las cianobacterias que existieron hace 2.400 millones de años.
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¿Sancho Panza comulgaba con ruedas de molino?
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¿El dinero hace la felicidad del avaro?
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Gonzalo Queipo de Llano y Sierra en 1930 conspiró contra la Monarquía y en 1936 se levantó contra la República. Los apellidos imprimen carácter.
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¿La derrota es un delito?
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¿Se puede decir que la literatura francesa empezó gracias a los vascos?
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¿Y si eso del procés se lo hubieran inventado los turismófobos?
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SIPPENHAFT
Dios condenó a Caín y a todos sus descendientes.
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¿Los presupuestos de 2018 seguirán vigentes en 2028?
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Si Dios no existe, ¿la teología es como la homeopatía?
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Soy un misántropo. No me soporto a mí mismo.
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No te juzgarán por lo que haces bien mil veces, sino por lo que haces mal una vez.
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Este tipo de vida le llevará a la sombra de una celda o a la de una palmera.
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¿Qué es peor, vestir santos o desnudar vírgenes?
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Mi mujer me echa la culpa de que ella no sepa poner una lavadora. Curioso, ¿no?
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María Jesús Montero es un ejemplo de que el principio de Peter no siempre se cumple.
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Estamos en una época en la que la gente que no lee los libros se jacta de que ayuda a conservar los bosques.
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Bioy no quiso aceptar que había envejecido cuando tuvo que empezar a pagar a sus amantes. Se dijo a sí mismo que era una nueva costumbre.
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¿Vox populi, vox diaboli?
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Estoy por poner una reclamación a la Oficina de Reclamaciones municipal. Su horario de atención al público es de diez de la mañana a una de la tarde.
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Robespierre y Danton, es decir, Iglesias y Errejón.
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Y al final perdonan todos los cadáveres que han ido dejando en el camino que lleva a la fama.
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¿Y si Caín hubiera matado a Dios?
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Estamos en una época en la que llamamos vascuence al idioma vasco y te tratan de fascista.
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¿Y quién puede demostrar que los unicornios no se prosternan ante las doncellas?
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Cuando escuchó a Wagner me dan ganas de bombardear Bayreuth.
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Hace un año pensaba que esto no podía ir a peor. Me equivocaba.
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Necesito trabajar. Tengo que ir al trabajo en coche. Todos los días debo ducharme y ponerme ropa limpia. Necesito comer. No puedo permitirme el lujo de ser ecologista.
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El peor coche es el que suelta más humo.
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Cuando escuchó a Wagner me dan ganas de bombardear Bayreuth.
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Ciencia ficción heteropatriarcal: Asimov, Clarke, Bradbury, Heinlein…
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No es necesario estudiar Memoria histórica, sino Historia.
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¿La carne de los reyes es blanca o roja?
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Me presento a un certamen de aforismos y me descalifican por prolijo.
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A Franco, que no le gusta volar, le trasladan de Paracuellos a Mingorrubio en helicóptero. Está muerto de miedo.
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¿Seré como esos compañeros que ya sólo esperan resignadamente la jubilación?
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Empiezo a sospechar que mi mujer está haciendo una huelga de sexo.
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Espero que los profesores de Greta Thunberg le pongan falta injustificada.
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HIPOCRESÍA
Pedro Sánchez saluda sonriente al presidente iraní y, unos minutos después, pronuncia un discurso a favor del feminismo y los derechos de los homosexuales.
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¿Quién era Flaubert, Bouvard o Pécuchet?
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He llegado a una edad en la que ya no me preocupa encontrar la salida del laberinto.
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Me hacía mejor, pero tuve que alejarme de ella, porque yo la hacía peor.
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Es una equivocación decirle al jefe que se ha equivocado.
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A veces pienso que estoy perdiendo el pelo a cambio de nada.
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Al país llamado España le falta el quince por ciento de España.
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Lo que llamamos Francia es sólo un tercio de la Francia de Carlomagno.
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Rusia lleva el nombre que recibió la mayor parte de la actual Ucrania en la Edad Media.
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Bélgica es menos de la mitad de la Bélgica romana.
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Los Países Bajos son sólo una parte de los Países Bajos del siglo XVI.
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Inglaterra debería llamarse más bien Jutanglosajonia, Inglasajonia, Anglosajonia.
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Alemania es sólo una parte de la Alemania que soñaban los congresistas alemanes de 1848.

lunes, 28 de octubre de 2019

Papelera

Saurio: “Tengo tanta mala suerte que si me suicido seguro que me mato”.

Pipino el Breve, cansado de que le echaran la culpa, decidió dejar de ser mayordomo.
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FATALISMO
Unos, aunque eran millones, pensaban que les esperaba las derrota. Otros, aunque eran sólo cientos, confiaban ciegamente en la victoria. El resultado fue que los castellanos derrotaron con facilidad a los aztecas.
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–Usted, Fouché, votó a favor de que ejecutaran a mi hermano.
–Os equivocáis, sire. Yo voté a favor de que ejecutaran al ciudadano Luis Capeto, que conspiraba con los enemigos de Francia.
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Hartó de oír que los occidentales eran unos guarros que no se lavaban se metió en un río. Federico I Barbarroja murió ahogado.
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La muerte tiene un humor macabro.
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Tienen un trabajo malo. Lo pierde. Consigue otro peor. Se casa. Es infeliz. Al menos imagina que se sentirá realizado cuando tenga hijos. Es viejo, infeliz. Le consuela la idea de que la rueda del destino girará, de que en la próxima reencarnación lo tendrá todo, será dichoso. El dios sabe que es lo que quería en la anterior reencarnación y, ante esa felicidad con la infelicidad, decide que vuelva a llevar en la próxima vida una existencia miserable.
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VÁNDALOS
A ver. Votos a favor de saquear una librería: 1. Votos a favor de saquear una tienda de móviles: 64.
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El guepardo recorrería cien pies; Aquiles, diez. El guepardo recorrería diez pies; Aquiles, uno. El guepardo nunca alcanzaría a Aquiles.
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“Do you build castles in the air?”
“Do you take me for a fool? I just design them.”
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Quería ser jugador profesional, pero aquella maldita nave falofiana en el nivel 3 se interpuso en su camino.
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Crié cuervos. Por culpa de un refrán nunca los dejé salir de la jaula.
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Cuando fray Álvaro de Zafra le habló de la cruz, los evangelistas, los santos y el pueblo judío, el sacerdote Tezozómoc no entendió nada, pero cuando le mencionó la santísima trinidad entendió que se refería, indudablemente, a Quetzalcóatl, Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.
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–Ave, César.
–¿Otra vez? Yo preferiría buey.
–El galeno se lo ha prohibido.
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Tengo la piel llena de cicatrices y quemaduras. He perdido diez caballos. ¡Cuántos grandes momentos viví con Veloz, Sagaz, Gloria! Me acuerdo de ellos. ¿Y tenéis la desfachatez de acusarme de haber ayudado a extinguir a esas bestias salvajes, a los dragones?
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EXTRAÑA SENTENCIA
El tribunal le condena a trece años de cárcel por dirigir una ensoñación.
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–Elige un tema –me dijo Heraclio.
–Paflagonia.
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Freddy, Leatherface, Michael Myers, mom frighten.
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Si no existieran las rotondas, todo serían esquinas.
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–Me he comprado un coche hermafrodito.
–¿Hermafrodito? ¿Querrás decir híbrido?
–No, no. Hermafrodito. Lo podemos conducir yo o mi marido.
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Siempre quiso trabajar en un manicomio y lo acabó consiguiendo: el resto de internos le nombraron director.
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El Tribunal Supremo le condenó a trece de años de cárcel por dirigir una ensoñación. ¿Es un preso de conciencia?
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¡Puaj, qué asco! Estos humanos están llenos de huesos. ¿Es que no podían tener un exoesqueleto como el resto de criaturas del universo?
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–Membrillo.
–Granada.
–Melón.
–Sandía.
–Lechuguino.
–Col.
–Pepino.
–Aguacate.
–¿Qué demonios haces?
–Te estoy diciendo lo que me gusta a mí.
–Pero, cebollino, ¿es que no te das cuenta de que te estoy insultando?
–Ah, ahora lo entiendo: eres un verdulero.
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Como era de esperar, el robot made in Catalonia se saltó las tres leyes.
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Le daba igual ser inspector de educación, notario, juez, diputado autonómico. Su única vocación era ganar al menos 60.000 euros al año.
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–¿Y para qué necesitas ese telescopio?
–Para ver mejor a mi novia.
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Me compré un telescopio para ver mejor a mi novia.
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Me dio tanta lástima que le puse leche en un platito. Fue, como quien dice, anteayer. Luego llegó otro y otro. Se convirtieron en mis hijitos. Todo pasó rápidamente. Pronto había más de cincuenta y la gente, tan cruel, comenzó a llamarme la loca de los gatitos.
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Viajó al año 12567. Pero ¿dónde demonios se encontraba la Tierra?
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Com era d'esperar, el robot fet a Calalunya es va saltar les tres lleis.
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–Sospeché cuando Luis empezó a regalarme flores todos los días.
–¿Sospechar? ¿Por qué? Me parece tan romántico.
–¿Romántico? Sí, romántico. Descubrí que el muy desgraciado se había enamorado de una florista.
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5, 6, 4, 5, 3, 4, 2, 3, 1.
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Hizo las cuentas una y otra vez. No salían. Faltaba dinero. Estaba desesperado. Por eso, cuando Jesús le dijo: “Sígueme”, Mateo le siguió.
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El Chapo Guzmán pidió cumplir su condena en Cataluña.
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–Mami, hay un monstruo debajo de mi cama.
–¿No será una bola de pelusa? Te dije que limpiaras tu habitación por lo menos cada dos semanas.
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–¡Salvajes! –dijeron los castellanos–. Hacen sacrificios humanos.
–¡Salvajes! –dijeron los mexicas–. Se comen a su dios.
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Comenzó a cortar a los dieciocho años. Presentó su primera colección a los veinticinco. Actrices, celebridades, miembros de la realeza se pusieron sus vestidos. Siguió trabajando hasta los setenta y seis años, cuando tuvo el derrame. Aunque se recuperó, tuvo que dejar su firma de costura. Un año después se abrió el museo que llevaba su nombre. El mundo entero le daba la enhorabuena, pero él quedó decepcionado: todos los vestidos eran iguales, eran el mismo vestido. A los setenta y ocho años cogió unas tijeras y empezó de nuevo.
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Divisaron al extranjero un martes por la tarde. Echaron a correr. Había matado a tiros a Selim y no le había pasado nada.
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El antropólogo descubrió dos cosas de los mormor. Una divertida: le creían un dios. Otra preocupante: eran teófagos.
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Divisaron al extranjero un martes por la tarde. Esa noche, después de mucho tiempo, volvieron a comer carne.
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Su padre tenía una vocación: de mayor no quería tener un nini en casa.
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Me parece que entraré en la eternidad hecho cenizas. Mi mujer me dice que los nichos están muy caros.
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–Iré a la boda en AVE.
–Y yo, en un Alpha Romeo Spider.
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–Iré a la boda en AVE.
–Y yo, en un Panda.
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Desde que Jane llegó a la selva, Chita se siente la última mona.
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Ya en preescolar, con su sonrisa, engatusaba a su maestra. Ahora espera que le sirva para embaucar a veinticinco millones de electores.
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OÍDO EN LA CALLE
“Esa es su vida. Dormir y dormir”.
Oído en la avenida de Madrid de Jaén, el día 26 de octubre de 2019, a las 12:43, a una mujer muy arreglada que llevaba un carro con un bebé que señalaba, bastante cabreada, a unos amigos.
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–Lesbia, dime: ¿por qué amas a ese pajarillo?
–Porque él no me atosiga con poemas.
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Philippe les demostraría que no tenía miedo. Y ganaría la apuesta. Se acercó al sarcófago y, venciendo cualquier aprensión, le dio un beso a la momia de la condesa de Horta. El terror se apoderó de él cuando ella abrió los ojos y le arrastró al interior. Trató de gritar, pero no pudo.
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Mató varias mariposas. Cuando regresó, las trece colonias seguían siendo británicas.
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–¿Qué es eso, Noé?
–Un arca.
–¿Un arca? Te dije que construyeras un aljibe. ¡Un aljibe! Voy a iniciar una gran sequía.
–¿Un aljibe? Lo entendí mal.
–En fin. Tendré que enviar un diluvio.
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El viaje en el tiempo era entretenido, pero debía regresar. Cerró el libro.
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Se presentaron a pecho descubierto y le pidieron al conductor que las llevara. Pudibundo, les dijo que sólo las llevaría si se tapaban.
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Ella regresó. Cerró el libro. El viaje en el tiempo acabó.
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El ennui las venció. Las amigas decidieron jugar a peligroso juego. ¿Quién de ellas aguantaría más casada con Henri Désiré Landru?
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Jugué 20.000 euros. Me gané una piña.
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Quería ser futbolista, sí, pero ¿por qué tenía que entrenar tres tardes a la semana? No le quedaba tiempo para jugar a los videojuegos.
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OÍDO EN LA CALLE
“Todos los días, todos los días friega los balcones. Eso es una obsesión.”
Una mujer a otra, en la plaza de la Audiencia de Jaén, el día 26 de octubre de 2019, a las 10:40
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–Vanidad de las vanidades y todo vanidad.
–¿También amar y servir a Dios?
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PROPÓSITOS
Tuvo una idea, escribió un tuit para exponerla, plantó una tienda de campaña en medio de la ciudad.
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No había otra solución. Metió a su madre en una residencia y pudo, por fin, ir a Lesbos a ayudar a los pobres migrantes.
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Muerto de miedo, tuvo que esperar a que su madre muriera para salir del armario.
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Le dije a mi mujer que sus zapatos nuevos eran horribles. Me gané una piña.
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PARADOJA
Bebo para olvidar que tengo inflamado el hígado.
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Vio los ojos compuestos de uno, las antenas de otro y los colmillos que sobresalían de las bocas del tercero. La Santísima Trinidad era aterradora.
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El falo del fin del mundo.
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Después de treinta años trabajando, consiguió sus sueños. Una casa en la montaña, un apartamento en la playa, un deportivo, un joven marido con el que nunca tiene ganas de acostarse.
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Abril de 2020. Se cierran miles de cuentas de tuiteros. ¿Cómo se titula el libro? Primera silenciosa.
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Por fin, después de enriquecerse con el negocio de las armas, pudo dedicarse a su gran vocación: la defensa de la paz mundial.
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–¿Qué llevas ahí?
–Ha sido una lucha magnífica, titánica. Me he superado a mí mismo.
–Sí, sí, pero ¿qué es lo que llevas ahí?
–He creído que me merecía las dos orejas y el rabo, Ariadna.
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Tanto fue el cántaro a la fuente
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“What tiny ears…”
“I’m a dog!”
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Su vocación era salvar a su país. Lo consiguió, aunque para ello tuvo que matar a la mitad de la población.
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Cuando Franz le dijo a su padre que deseaba ser piel roja, éste le dio un tortazo y le gritó que dejara de hacer el indio.
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Estaba harto hasta de mi sombra. Apagué la luz.
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Le maté después de leer a Max Aub.
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¡Milagro! Pinocho miente pero ya no lo crece la nariz. Eso sí, cada vez tiene las piernas más cortas.
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A Aquiles le pasó con el orgasmo lo mismo que con la tortuga: no lo alcanzó.
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Llega la noche. Por la ventana entra el aroma del jazmín. Antes de dejarse vencer por el sueño, Lucía contempla su estrella favorita. Tiene que entornar los ojos para conseguir verla. Su juventud es una luciérnaga que no brillará mucho más. Y sigue sola.
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XX frente a XY. Y luego dicen que la mujer es más compleja que el hombre.
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–¿No sonríe por contrato?
–No sonrío por el bótox.
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Scheherezade comenzó a contarle microcuentos. El sultán ordenó que le cortaran la cabeza.
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Hoy lo ve todo mal: la puerta medio cerrada, el vaso medio vacío, a su marido medio calvo.
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–No es bueno que el hombre esté solo, Adán.
–No estoy solo, sino contigo, Yavé.
–Ya veo que no pillas las indirectas. Te lo diré de otro modo para que lo entiendas: estoy harto de cuidarte. Voy a crear a otra criatura para que se ocupe de ti.
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–El subinspector Gámez es un genio: no se le escapa nada.
–No exageres. Viéndole devorar donuts sospecho que no sabe lo que son las obstrucciones en la circulación, la tensión en las arterias, los accidentes cardíacos.
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El cronoviajero era antivacunas. Lo pasó mal en la Italia de 1348.
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Estoy sola, sí, pero en casa no hay preocupaciones, ni discusiones, ni problemas desde que se fue. Hay ausencias que representan un auténtico triunfo.
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Guillaume de la Roche y Philippe de Vesoul, como buenos templarios, lo compartieron siempre todo: el caballo, al criado Selim, la celda en Pontoise, la sentencia por herejía e idolatría y la hoguera.
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Tanto fue el cántaro a la fuente que se dio cuenta de que no necesitaba tener agua corriente en casa.
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El programa de protección de testigos lo llevó a la Italia de 1500. Murió de un cuchillazo.
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Elohim S. A. ha vendido un nuevo universo. Lo tiene todo: un planeta operativo, un completo ecosistema, criaturas inteligentes, garantía por tres millones de años. Lo ha comprado un tan Belcebú.
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Fueron felices pero, por consejo de su dietista, sólo comieron perdices una vez al mes.
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Entraron a robar en el castillo de Drácula. Le arrancaron un mechón de pelo al hombre lobo. Pasaron una semana de vacaciones en el motel Bates. Dejaron que les emparedaran en la mansión de Montresor. Les gustaban los juegos peligrosos.
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Le expulsaron del jardín de Epicuro cuando descubrieron que sufría de anhedonia.
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Para curarle la anhedonia le encerraron en el jardín de Epicuro.
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El filósofo académico derrotó al epicúreo, pero no sacó ningún placer en ello. Después de todo había convencido a todo el mundo de las virtudes de la anhedonia.
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PARADOJA
Sintió placer cuando consiguió convencer a todo el mundo de que tenía anhedonia.
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Falconetti. Doctor Fraude. Plagio Sánchez. Doctor Cum Fraude. Pedro Undertaker Sánchez.
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Pedro Sánchez exhumo.
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¿Pedro Sánchez vende exhumo?
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–¿Usted que es, dionisíaco o apolíneo?
–Satírico.
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–¿Truco o trato? –pregunté.
A la luz de la Luna vi que el hombre estaba vestido de payaso.
–Bonito disfraz de fantasma. Pasa, pasa –me dijo–. He preparado dulce de calabaza y pastel de zanahoria.
Me condujo al interior de la casa iluminado por una vela. De pronto la apagó.
–A que no consigues salir.
Y acertó. Todavía no lo he logrado.
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Liudmila era muy empática, tanto que, al advertir que la barandilla estaba helada, se quitó su bufanda y se la puso.
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Liudmila era muy empática, tanto que se quitó su bufanda y la ató al pasamanos al advertir que estaba helado.
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Y fueron felices hasta que él puso perdices para comer y resultó que ella era vegetariana.
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Sólo sé que no sé por qué tengo que beber este brebaje.
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–¿Por qué te separaste de tu mujer?
–Siempre se ponía arriba. Era insoportable.
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Las cadenas no eran fáciles de quitar. Ellos no le creían así. Pensaban que había algún truco. No, no había trampa. Para demostrarles que no era tan sencillo, el ilusionista decidió ahogarse dentro de la caja que habían arrojado al río.
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Las cadenas no eran de hierro, sino de oro. Por eso no trató de escapar.
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Las cadenas no eran de verdad, sino metafóricas, me dijo la voz que me atendió en el 222. Cansada, acabé colgando y llamando a un cerrajero. Él sí que habría conseguido liberarme si Luis no hubiera regresado antes de lo previsto.
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Quería crear una obra literaria sólida, vanguardista, eterna. Mientras empieza a escribirla, Stephen se entretiene borroneando novelas y relatos de terror.
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El cuervo donde ponía el pico ponía el tuerto.
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Quería ser futbolista, sí, pero no le encontraba mucho sentido tener que entrenar tres tardes a la semana. No le quedaba tiempo para jugar a los videojuegos.
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Luis XVI, que era muy tímido, sólo esperaba que no le obligaran a decir unas últimas palabras.
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Me hice una foto. Ahora vivo en este álbum.
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Después de pasar una noche con él, Malinalli comprendió dos cosas: no era un teúl, pero le serviría para vengarse de los mexicas.

domingo, 20 de octubre de 2019

León

Antes de unirme a la centuria, era un perro sin rumbo, un perro callejero. Había pasado mi vida en las calles de Barcelona, escondiéndome en los descampados y buscando comida, enfrentándome a otros perros. No era una fácil. Nunca llegué a conocer a mi madre. Tengo vagos recuerdos de unos niños apaleándola hasta la muerte. En cuanto a mi padre, antes tenía ensoñaciones de que era uno de los burgueses del ensanche. Debió encontrarse con madre por la calle y, atraído por su encanto, dejarle embarazada. De mis hermanos, nada sé. Quizá no sobrevivieran a los primeros días: esto es lo que suele suceder a los perros callejeros. Quizá alguno de ellos siga vivo, quizá en alguna de las divisiones cenetistas.
Antes de la guerra, antes de la revolución, no tenía sueños, no tenía aspiraciones: sólo quería comer y permanecer escondido. A veces, sentía, ya saben, ciertas necesidades, pero las perras me evitaban como a un agote. Ni siquiera aceptaban un poco de comida conseguida por aquí y por allá a cambio de su cariño.
Quedaría bien decir que la guerra y la revolución llegaron en el momento adecuado, que no hubiera podido sobrevivir otro de los calurosos veranos barceloneses en la más completa soledad. Si no hubieran llegado la guerra y la revolución, seguiría siendo un perro callejero, un desesperanzado perro callejero como otros.
Y llegó la guerra. Llegó la revolución. Los burgueses huyeron o se camuflaron. Y se dijo que un ejército marcharía al oeste, a luchar contra los fascistas. Tardé un día en decidirme, pero finalmente fui a enrolarme al primer cuartel que encontré en la calle: eso quizá determinara mi destino. Nadie me trató como un paria, nunca más. Aprendí que todos habíamos sido tratados como parias, incluso por nosotros mismos: eran lo que los burgueses, los capitalistas querían.
Me uní a una centuria de hombres duros, que marchaban a la guerra con paso firme. Y, sí, yo también correteaba entre sus piernas, contento de que nadie me tirara piedras, ni me diera patadas, ni que me insultara. Ahora no tenía que preocuparme por la comida.
Fueron los otros camaradas los que me enseñaron lo que era la revolución. Me dijeron que yo había llevado ese tipo de vida por culpa del sistema de explotación capitalista. Quizá me convencieran, quizá sólo estuviera allí por la comida.
El sargento Bronstein fue el primero en caer. Pisó una mina al poco de llegar al frente; al menos eso fue lo que dijeron.
Mi cometido en el frente era bien sencillo: por la noche tenía que permanecer atento para que el enemigo no intentara ninguna penetración. Las tareas de vigilancia eran bien sencillas, porque las líneas del frente estaban separadas por más de quinientos metros de terreno lleno de piedras. Sólo un pájaro hubiera podido atravesarlo sin que yo me diera cuenta. Sí, desde luego, por las noches alguno de los camaradas se levantaba, ya saben, para aliviar la vejiga, pero el suelo de las trincheras estaba húmedo y no era lo mismo caminar sobre las piedras que sobre el barro.
Durante el día acompañaba al sargento en su recorrido de las trincheras. Los camaradas acariciaban mi lomo. Sentía las caricias de cariño.
A veces, nosotros iniciábamos una ofensiva; en ocasiones eran ellos. La lucha solía acabar después de varios minutos, cuando los dos bandos consideraban que habían tenido bastantes bajas.
El tiempo pasó rápido en las trincheras. Nunca había sido tan feliz. Cuando llegó el invierno, me dieron una manta. De todos modos, el frío aragonés nunca se asemejó al de Barcelona, al de la soledad de Barcelona. Cuando mi centuria marchó a la retaguardia para descansar, yo preferí quedarme en el frente.
Esta vez fui yo el que enseñó a los nuevos reclutas lo que el sargento Bronstein me había enseñado a mí. Me di cuenta de que los nuevos estaban llenos de un cinismo extraño hacia la guerra y la revolución. Algunos se pasaron al enemigo, por lo que pronto fui yo el único perro de mi sección.
No, los del 37 no eran como los del 36. Los del 37 eran débiles, sin ganas de combatir. Sólo cuando comenzaron a regresar al frente los del 36 me sentí más a gusto.
Se rumoreaba que iba a iniciarse una ofensiva. Durante meses, habíamos estado a las puertas de Huesca. Era ésta una ciudad muy importante para los franquistas, que sin embargo sólo tenían allí tropas de segunda, tropas bisoñas, tropas fáciles de derrotar. Pero por un motivo y otro, la ofensiva se aplazaba. Los camaradas hacían bastante por rechazar los ataques de los fascistas. Ahora, las noches eran muy intranquilas. Todas las noches se producía una infiltración y nadie podía dormir. Yo comenzaba a perder los nervios. Y ya no se pasaban tantos como antes.
En cuanto a los sucesos de Barcelona. No puedo explicarlos, no, no puedo explicarlos. No es fácil explicar lo que sucedió. Llegaban noticias desde la retaguardia que eran imposibles de creer. Los camaradas habían sido detenidos y el partido, disuelto.
Fue entonces cuando decidí pasarme al otro bando.
Una noche sin luna, cuando tenía que estar vigilando la tierra de nadie, me adentré en el campo. Acostumbrado a pasar desapercibido, atravesé las líneas fascistas, y hubiera llegado más allá si no me hubiera encontrado con los carlistas. No entiendo muy bien por qué o por quién luchan los boinas rojas en esta guerra. No, no lo sé. Probablemente, me hubieran interrogado rápidamente y me hubieran ahorcado si no hubiera sido por Ederra. Fue Ederra la que me salvó. No sé qué vio en mí, pero era algo que le hizo decirse que yo merecía la pena ser salvado.

sábado, 19 de octubre de 2019

Papelera

Charles Bukowski: “Maldita sea España,/ no la soporto”.

Lo estuve persiguiendo toda la noche, pero fracasé. No conseguí pillar el sueño.
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Perdí el avión. Fui a casa. Laura estaba con Mauricio. Perdí a mi mujer.
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Mi profesor de taller literario me ha dicho que tengo un talento natural para no escribir microcuentos.
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El pergamino no estaba hecho de piel humana. Las letras estaban escritas con una pésima caligrafía. Había sustituido la sangre por tinta roja. Había falsificado mi firma en el contrato. El diablo, furioso, me advirtió que me esperaba un negro futuro.
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–Mira. Ese es Verginio Lanato. Es un pobre hombre.
–¿Por qué lo dices?
–Sólo tiene un vigésimo de talento.
–Por Zeus, menos de trescientos denarios. Eso no es pobreza, sino indigencia.
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Dios organizó una sequía universal. Ordenó a Noé que construyera un aljibe.
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–¿Me amará o no?
–Ponte siempre en lo peor.
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¡Qué bárbaros estos teules! Pues no le han echado una cosa llamada azúcar al cacao y lo han llamado chocolate.
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Me paso la vida volando. Mi ex le tiene pánico al avión.
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Verginio Lanato es un pobre hombre: sólo tiene un vigésimo de talento, es decir, poco más de doscientos denarios.
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Cuenta la leyenda que protagonizó diez películas, se casó con un hombre guapo y rico, tuvo dos hijos preciosos, fue elegida alcaldesa de su pueblo, escribió una gran novela, recibió el Nobel de Literatura y tuvo que entregar su alma al diablo cuando murió.
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Retiró la cara y le di un beso a la brisa. La caricia se quedó en intención. Me evita. Su amor por mí llegó al ocaso, está claro. Sospecho que vuelve a preferir a su marido.
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El presidente le pidió al ministro de Hacienda que no sonriera más.
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Después de veinte años en el ejército, Verginio Lanato regresó con un solo talento.
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–¿En qué momento se jodió el Perú, Zavalita?
–Cuando murió Ninan Cuyuchi.
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–¿En qué momento se jodió el Perú, Zavalita?
–Cuando llegó la viruela.
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–¿En qué momento se jodió el Perú, Zavalita?
–Cuando los orejones cometieron el error de nombrar sapa inca a Huáscar.
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Van Helsing echó cuentas y advirtió que algo no iba bien del todo: llevaba más de trescientos años persiguiendo a Drácula.
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León de Trípoli se dejó las garras en Lemnos.
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Devoré kilos de tartas, pero no conseguí llenar el vacío que me dejó su marcha.
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Dianne Felton siempre fue una niña rebelde. Escupía en los buzones, jugaba con chicos de dudoso origen, fumaba, discutía con los profesores. Todo lo soportaron sus padres, pero todo tuvo su límite. El día en que Dianne llevó un chico judío a su habitación, ya no pudieron más. La encerraron en el sótano, tapiaron puertas y ventanas y la dejaron encerrada dentro. Dijeron a su familia y conocidos que la habían llevado a un internado en Pensilvania. Luego contaron que estudiaba en Bryn Mawr, que trabajaba en un despacho de abogados de Pittsburgh, que se había casado con un famoso cirujano. Los Felton pasaban los veranos en Catskill con su hija, su yerno y sus nietos, de los que estaban orgullosos. Todos les envidiaban.
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CONTRAFACTUAL
José murió en el pozo. El faraón, sin sus consejos, no pudo salvar Egipto, que se hundió. También desaparecieron los hebreos.
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Tenía sonrisa de psicópata. En los carteles electorales tuvieron que ponerle con el rostro serio.
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Había demasiados temas. Heraclio dejó que los árabes se quedaran con la mitad.
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Todo era verde. Por ningún lado se veía nieve. Hacía calor, un agradable calor. Comenzó a quitarse la ropa. Toda. Se quedó desnudo. Seguía teniendo calor. Nukappi Pilutaq sintió que aquel paraíso era diferente. Era delicioso.
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Sí, Goliat perdió un ojo, pero mató a aquel mocoso judío.
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–¿Qué haces en el aeropuerto? ¿No le tenías pánico al avión?
–Le tengo más pánico a mi ex.
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PARADOJA
No pudo leer aquella leyenda en ningún sitio.
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Cuando el director le ordenó que sonriera mientras hacía la felación, la actriz le pidió que le mostrara cómo.
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El dentista consiguió arrancarme una sonrisa. Advertí que llevaba la bragueta abierta.
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–¿Construyes castillos en el aire?
–Sólo los diseño. No soy un loco. ¿Por quién me tomas?
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Yo le di clase a Stalin. No sé si dejó el instituto porque no le gustaba estudiar o porque regresó a Ecuador.
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–Que suceda lo que tenga que suceder, Señor –rezaron los padres.
El sacerdote, por su parte, musitó:
–Ten piedad de este niño, Señor. No permitas que muera. Él no tiene la culpa de que sus padres estén en contra de las vacunas.
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El sacerdote comenzó a rezar:
–Ten piedad de este niño, Señor. No permitas que muera. Él no tiene la culpa de que sus padres estén en contra de las vacunas.
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Mubarak y as-Sisi, distinto dictador pero mismo tinte para el pelo.
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Lo último que pensó el exonauta fue que tenía que haber hecho caso a sus padres y haberse quedado trabajando en el negocio familiar.
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El detective del seguro sospechaba que Agapito no podría resistirse a Paquito el Chocolatero.
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Los oscuros cuadros que bosquejaba después de las broncas que le daba su jefe tuvieron tanto éxito de ventas que habría podido dejar su trabajo si no se hubiera dado cuenta de que, precisamente sin esas broncas, no sería capaz de pintar nada.
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El ser humano es una criatura sumamente imperfecta. No sabe comunicarse por telepatía. No come metales. Cuando se le arranca un miembro, no le vuelve a crecer
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Después de hacer el amor, no pude evitar sonreír. Menos mal que él, que es muy susceptible, me malinterpretó.
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Tiene que mirarse en el espejo para salir de dudas. No, no es un saco de boxeo.
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Mi marido es insomne y tan tacaño que, para pillar el sueño, cuenta todo el dinero que se ahorra en somníferos.
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Pilló un berrinche porque no habían terminado de construir el muro en la frontera. Le dijeron al emperador que fuera paciente: tardarían aún unos doscientos o trescientos años.
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Cuando mi marido está desvelado, como es tan tacaño, para dormir cuenta todo el dinero que se ahorra en somníferos.
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Montag encendió la tele.
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Frédéric Crayonne fue el primero que sonrió en una foto. Fue retratado en el manicomio de la Salpêtrière.
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Sencillamente, don Quijote no comulga con ruedas de molino.
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Unos decían grande; otros, canijo. Unos querían que fuera fuerte; otros, enclenque. Unos proponían tres sexos; otros, dos. Los elohim no se ponían de acuerdo. El hombre acabó saliendo como salió: una calamidad.
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Cuando el señor Summers dijo su nombre, no pudo reprimir la alegría. Había ganado. Por fin. Empezaba a sospechar que nunca lo lograría. La gente hablaría de él entre compasiva y agradecida. Trató de no sonreír cuando la gente comenzó a lanzarle piedras.
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Escuché un susurro cuando estaba llegando a la puerta. No le hice caso. Continué caminando. Ella me esperaba allí.
–Lo has conseguido –dijo.
–Sí –respondí.
–No te lo digo a ti, sino a mi hermano –me replicó Ariadna.
Me di la vuelta y miré al Minotauro, que estaba detrás de mí. Advertí que mi espada sólo le había causado un rasguño superficial en el lomo. Los hermanos se fundieron en un abrazo.
Resignado, volví a entrar en el laberinto.
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Cuando vio la factura del odontólogo, olvidó que se había sometido a los implantes para sonreír.
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Su cuñao le aconsejó que se fuera a Alemania. Le aseguró que había billetes tiraos en los adoquines y que comería tos los días chorizos. Después de trabajar allí más que el mulo de la noria ha regresao tan pobre como se fue.
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–¿Por qué has roto con Lorena? ¿No te dije que fueras romántico?
–Y fui romántico. La invité a fresas con nata, pero resultó, por lo que me dijo enfadada, que las fresas eran de Egipto y la nata, al parecer, era un alimento ultraprocesado y megaazucarado.
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¡Qué criatura más horrible! Sólo posee dos ojos y dos brazos, no tiene antenas sensoriales y, además, berrea como un jojolote en celo.
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No menciones la teoría de cuerdas en casa del epistemólogo.
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Para burlarse de los terroristas que le habían disparado a la cara, les pidió a los médicos que le dejaran una sonrisa permanente.
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Cuando comenzó a sonar la canción, rejuveneció sesenta años. Cuando acabó, envejeció ochenta.
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Había tantas banderas. ¿Cuál elegir? Escogió la negra. Resultó ser una mala decisión. La gente ya no le veía como un inane renacuajo, sino como un grotesco sapo.
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Mi propuesta de buscar un chivo expiatorio hizo furor. Para agradecerme haber tenido la idea, me eligieron a mí.
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Moctezuma le ofrece una copa de chocolate. Cortés encuentra asqueroso el brebaje, pero le gusta la copa, que es de oro puro. Decide quedársela.
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Después del bótox, se le quedó un cuarto de sonrisa.
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Había tantas banderas. ¿Cuál elegir? Escogió la negra. Resultó ser una mala decisión. La gente ya no le veía como un inane renacuajo, sino como un grotesco sapo.
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Los anabates van armados con mazas de combate. No quieren matar a sus enemigos, sino reventarlos, molerlos, aplastarlos.
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Es un vampiro vegetariano. Sólo bebe sangre de drago.
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Para burlarse de los terroristas que le habían disparado a la cara, les pidió a los médicos que le dejaran una sonrisa permanente.
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Ha regresado de la guerra más bajo, con el pelo castaño, los ojos de color gris, con acento gallego e ignorando todo sobre el cuidado de los olivos, pero es mi marido y ya no estoy sola.
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Al gramático le enfurece leer que al principio fue el verbo. Al principio, sin duda, fue el sintagma nominal.
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¿PEREZA O EMERGENCIA CLIMÁTICA?
Hace dos años que la golondrina no migra en invierno a Sudáfrica.
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A Abdusalom Alimov le gusta navegar, sentir la brisa en la cara, contemplar el infinito horizonte marino. Como todas las mañanas se sube a su velero y piensa que es una lástima que el mar de Aral ya no tenga agua.
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¿Sancho Panza comulgaba con ruedas de molino?
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Me pidió que le escribiera un poema. Y se lo escribí. Uno de Benedetti.
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Instrucciones. Los necrocaballos no necesitan beber agua, pero hay que darles de comer carne fresca al menos una vez cada dos días. Prefieren la de elfo y rechazan la de trasgo. La humana puede bastar, pero les aporta pocos nutrientes.
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Polvo, sangre y plata. Los necrojinetes cabalgan.
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Le multaron por circular con una bicicleta de montaña en el paseo marítimo.
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Rodrigo de Jerez, el europeo que en 1493 fumó el primer cigarrillo, estuvo siete años encarcelado. Vladímir Tíjonov, el europeo que en 2056 fumó el último cigarrillo, estuvo siete años encarcelado.
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Previsor, cría cuervos sin pico.
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SECRETOS DE FAMILIA
Viajó en el tiempo. Mató a su padre. Siguió vivo.
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La propuesta de Sadu Farif hizo furor. Toda la gente comenzó a llevar su ropa.
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Mi propuesta de buscar un chivo expiatorio hizo furor. Para agradecerme haber tenido la idea, me eligieron a mí.
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Advirtió que se había dado tanta prisa en terminar que había hecho una chapuza. La mitad del año hacía un calor insoportable y la otra mitad, frío. Los animales morían o se comían unos a otros. Las hierbas se secaban en verano. Algunos árboles perdían las hojas en invierno. Sin embargo, ellas eran tan ingenuamente felices que no se habían dado cuenta. Aprovechando una excusa banal, antes de que se dieran cuenta de tanto despropósito, Yavé les expulso del paraíso.
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EN CASA DEL HERRERO…
El hijo adolescente de la delegada de Salud pesa 120 kilos.
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El siniestro payaso comenzó un nuevo juego: se pusieron en círculo y comenzaron a contar chistes. A quien se le escapara una mueca, perdería la cabeza.
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Proverbio chino: “Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre”.
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ORTOMATRIARCADO
Mi novia le pidió mi mano a mi madre.
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Escuché mi primer audiolibro un martes, un cuento de Cortázar leído por él mismo. Me enamoré de él. ¡Qué piquito tienen estos argentinos!
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Escuché mi primer audiolibro un martes, en el coche. Me pareció muy interesante. Me salté la salida, un stop, un paso de peatones. Cuando salga de la cárcel terminaré de escucharlo.
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Escuché mi primer audiolibro un martes. En busca del tiempo perdido. ¡Qué largo me pareció!
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–Voy a dejar de respirar hasta que no saquen a Franco del Valle de los Caídos.
–Te vas a poner azul.
–¡Vaya! No había caído.
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Escribió artículos sobre Guy Montag, El club erótico de los martes, La vida son los miércoles, El hombre que fue Jueves, Viernes y Robinson Crusoe, Ernesto Sabato y Domingo Sarmiento.
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Dios se toma su tiempo para crear el universo. Después de todo, la humanidad no inventará los telescopios hasta dentro de varios miles de años.
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PARADOJA
La palabra hiato no es un hiato.
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Se enredó en la teoría de cuerdas.
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Me entregó su corazón. No me servía de nada. Era débil.
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Me regala diamantes en cada aniversario. Voy a lamentar su ausencia.
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¿Narciso se masturba frente al espejo?
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–Me has dejado el corazón destrozado.
–Exageras. No será para tanto.
–¿Que exagero? Toma: el diagnóstico del cardiólogo.
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–Te veo triste.
–¿Triste? Para no estarlo. Juanjo tiene una amante.
–¿Una amante? ¿Quién?
–Claudia, de contabilidad. Llevo tres años detrás de él y ahora me hace esto... ¿Sabes? Voy a escribirle un anónimo a su mujer para decírselo.
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–Voy a ser sincera contigo porque no quiero que te asustes cuando nos veamos. Soy un adefesio.
–No será para tanto.
–Tengo un solo ojo.
–Con uno basta.
–Y un rabo.
–Ja, ja. Yo también.
–Lo digo en serio. No bromeo. No tengo orejas.
–Mejor. Así no tendré que comprarte pendientes.
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–Mira. No tengo orejas.
–Mejor. Así no tendré que comprarte pendientes.
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–¿Género?
–No lo sé. Ya lo decidirá él o ella más adelante.
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–¿Ha sido niño o niña?
–Veremos.
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Elvira tocó Para Elisa para Elena.
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Más turbación le provocó sorprender a su marido en plena masturbación que descubrir que no tenía ninguna amante.
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–Te veo triste.
–¿Triste? Para no estarlo. Lucía tiene un amante.
–¿Una amante? ¿Quién?
–Marcelo, de contabilidad. Llevo tres años detrás de ella y ahora me hace esto... ¿Sabes? Voy a escribirle un anónimo a su marido para decírselo.
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Al final resultó que el patito feo no era un rara avis.
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Felipe II condenó a galeras al presidente de la Aemet.
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Felipe II descubrió los números rojos.
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Tenía complejo de Orestes con la madre patria.
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He decepcionado a mi mujer. Dice que soy un marido cactus.
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–Dios creó el mundo el día 18 de febrero del año 6357 antes de Cristo, a las 16:45 horas de París.
–¿Y sabes exactamente en qué segundo?
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El mimo se disfrazó de arbusto y se colocó en medio del parque. Lo hizo tan bien que nadie advirtió que estaba allí. Engañó a toda la gente, sí, pero no a la hambrienta garrapata que se escondía entre la hierba.
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Dios no juega a los dados. No le dejan porque siempre gana.
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VENTAJAS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
Ahora apetece salir más de noche.
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Siempre es verano.
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En Jaén hay playa.
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La ropa lavada se seca en un santiamén.
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Siberia es el paraíso.
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El cien por cien de la energía es solar.
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Los extraterrestres ya no están interesados en conquistar la Tierra.