Micros de Plácido Romero

jueves, 21 de junio de 2018

1919

La última resistencia ha sido vencida después de varios días de violentos combates. Los turcos se suben a cualquier embarcación que encuentren y huyen por el Bósforo. 

Las tropas griegas recorren la ciudad. Varios soldados entran en Santa Sofía. Se quedan impresionados por la altura de la cúpula. De pronto, alguien abre una puerta en la que no habían reparado. Agitados, preparan las armas. Les tranquiliza descubrir que se trata de un pope. Bajan las cabezas para recibir su bendición. El sacerdote no puede evitar lanzarles una reprimenda:

–¡Cuánto habéis tardado! Llevo esperándoos desde el 29 de mayo de 1453.

jueves, 14 de junio de 2018

Papelera

Alberto Vázquez-Figueroa: 
“El auténtico vicioso de la literatura sabe muy bien 
que incluso se disfruta más escribiendo basura, que no escribiendo nada”


–¿Plata o plomo? –le preguntó Pablo.
–Plomo –respondió el conde.
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El experimento no fue concluyente. Cuando abrió la caja, Schrödinger encontró al gato medio muerto.
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–Prefiero las ratas. Son más cariñosas que los niños –dijo el flautista.
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Fue expulsada de WWF porque alumbró a su hijo en la hora del planeta.
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ISAÍAS 65, 25
–¡Maldito seas, Isaías! –gritaba el león mientras comía paja.
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ÁNGELES
–Prefiero Las ratas –le dije.
–¡Qué asco! Se me revuelve el estómago sólo de pensarlo –respondió Ángeles–. ¿Cómo puede alguien comer ratas? Miguel, a mí me gusta más El camino.
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Como no se le ocurría ningún epitafio, pidió que le incineraran y arrojaran sus cenizas al mar.
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PARADOJA
–¿Quiere decir el acusado una última palabra?
–No.
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–Todos se quejan de lo que me llevé, pero nadie me felicita por lo que traje –dijo el viento.
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Como castigo, el lobo fue desterrado a Júpiter. Se volvió loco aullando a sus 67 lunas.
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DIOS CRUEL
Se le apareció justo el día en que publicaba un libro que demostraba que Dios no existía.
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El cerdito murió porque era muy desordenado. Empezó la casa por el tejado. Y el lobo llegó antes de que pudiera terminarla.
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Dentro del estómago de la ballena, en que había dos macetas, un aerosol, diez metros de cuerda y quince kilos de plástico, el pobre Pinocho estaba muy estrecho.
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AFRANCESADO
Goya pintó un cuadro que tituló Fusilamiento de sediciosos.
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–Cría cuervos y te dejarán tuerto –dijo Odín.
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–No te atrevas a pisar la alfombra persa con esas zapatillas tan sucias.
–¿Qué va a pasarme? ¿Va a caerme la maldición de un terrible yinn? ¿O acaso el fantasma de Shapur va a visitarme por la noche?
–No, nada de eso. Pero te aviso que la factura de la tintorería puede tener tres ceros. Y tú tendrás que pagarla.
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–Noé, ha ocurrido una desgracia: los leones se han comido un prolibiterio.
–¿Macho o hembra?
–Hembra.
–Pues dejad que se coman también al macho.
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Le enfadó muchísimo que se comieran una manzana. Afortunadamente, habían dejado otra, la que dentro de varios milenios caería en la cabeza de Newton.
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VALENTE
Los dejaremos entrar. Llevan años siendo perseguidos. Miradlos. Los pobres están muertos de hambre. Si no les ayudamos, las mujeres y los niños morirán sin duda. Tenemos que permitirles que atraviesen la frontera. Serán buenos trabajadores. Agradecidos. Dóciles. Y sus hombres más fuertes, con el tiempo, podrán servir como mercenarios en nuestro ejército. Así que daremos permiso a los godos para se asienten en Mesia. ¿Qué podemos temer de ellos?
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Me puse los zapatos un martes, cuando aparecieron los criados del príncipe y me llevaron a palacio. Como me destrozaban los pies, tuve que quitármelos el viernes y regresar a casa con mi madrastra y mis hermanastras.
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Desde que el psicólogo me curó el trastorno de identidad disociativo ya no tengo a nadie con quien jugar al ajedrez.
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BROWNIANA
La última mujer sobre la Tierra está sentada a solas en una habitación. Llaman a la puerta... ¡Qué pesados que son los hombres!
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–¿Y qué hiciste, Lot, con el cuerpo de tu mujer?
–Lo arrojé al gran lago.
–¿No sabes que ahora lo llamamos mar Muerto?
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EFECTO PIGMALIÓN
–¿Por qué lo hiciste? –preguntó la rana.
–No quería defraudarte –respondió el escorpión.
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Cuando el profesor le entregó el examen, advirtió que en su rostro había dibujada una mueca sarcástica. Sabía perfectamente lo que significaba aquella sonrisa.
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No te preocupes, Rocinante. Nunca te cambiaré por un corcel de verdad. ¿A quién culparía entonces de mis derrotas?
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–¿Y qué hiciste el séptimo día?
–Descansar.
–Menudo dios que eres, que necesitas descansar.
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El bosque no le dejaba ver los árboles.
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La Federación de Empresarios de Minas de Carbón siente que está luchando contra molinos de viento.
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Los políticos se daban a ver Borgen y Juego de tronos con tanta afición y gusto, que olvidaron casi de todo punto los problemas de su país. Y así, del poco dormir y del mucho ver series, se les secó el cerebro, de manera que vinieron a perder el juicio…
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FÁBULA DE LA HORMIGA Y LA CIGARRA
La cigarra pasó todo el verano cantando tranquila porque sabía que, cuando llegara el invierno, llorándole un poco a la hormiga, ésta compartiría la comida con ella.
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Los troyanos sospecharon. El caballo de madera tenía cierto aire micénico.
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INUNDACIÓN
Noé estaba esperando que lloviera para subir al arca. Ni se le pasó por la cabeza que el Tigris y el Éufrates se saldrían de madre.
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Como no podía liquidar sus deudas, liquidó a sus acreedores.
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LITERAL
Le preguntaron si quería decir una última palabra. Se quedó en silencio porque no quería decir que no quería decir una última palabra.
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TACAÑO
Mi cuñado leyó su propio obituario. En principio se alarmó, porque él no estaba muerto, pero decidió no hacer nada: en cualquier caso habría que pagar a los de la funeraria.
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INFATIGABLES
Cuando éramos jóvenes, Lucía y yo éramos incansables: estábamos toda la noche haciendo el amor. Ahora, aunque ambos hemos sobrepasado los cuarenta, seguimos siendo infatigables: pasamos todo el día haciéndonos la guerra.
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La rata de biblioteca no pudo digerir los Manuscritos económico-filosóficos de Marx. Es por eso que han llegado hasta nosotros.
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El flebólogo me confirmó lo que ya sabía: no tengo vena poética.
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Jesús, te has equivocado. Te pedimos que multiplicaras los peces, no que multiplicaras el pez. A ver ahora cómo cocinamos este leviatán.
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Escribió la historia de un escritor suicida basada en su propia vida.
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Estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi voto que no lo digas en la tribuna del Congreso.
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Estaban separadas porque una no podía entrar y la otra no podía salir. Hasta que Tanit tuvo una idea. Le contó a Eva lo que tenía que hacer para que el Viejo les expulsara del jardín del Edén.
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Para aprobar el Máster en Educación Secundaria tenía que entregar un trabajo final de cincuenta folios sobre El arte de la guerra de Sun Tzu.
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Cuando comprendió que la Muerte pronto llamaría a su puerta, decidió irse a vivir debajo de un puente.
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El lector murió de aburrimiento en la página 357 sin sospechar siquiera que el autor era el asesino.
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PARADOJA
El fin del mundo se producirá en Canarias una hora antes que en la península.
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A él no le gustaba viajar. Tuve que hacer el viaje de novios sola.
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¿Que por qué lo hice? No me molestó que no aceptara mi ofrenda, pero no pude soportar la sonrisilla que se le escapó a Abel.
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LA METAMORFOSIS
Cuando se despertó por la mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama un monstruoso sapo: era el príncipe que la noche anterior había invitado a acompañarla a casa.
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Anticiclón. Lavo el coche. Aparece de la nada un embolsamiento de aire frío en altura.
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Escribió todo un best seller: Cómo suicidarse y no vivir después del intento.
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China decidió copiar el juego resultadista de Italia. Y lo copió tan bien que no se clasificó para el Mundial de Rusia.
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BRUNIANA
Estaba nadando en la zona textil del río, pero la corriente le arrastró hasta la nudista. Se quitó el bañador, lo tiró y salió del agua. Caminó con dignidad entre la gente. Cuando llegó a la valla que separaba las dos zonas, no le dejaron pasar. “Bueno, me quedaré aquí”, se dijo.
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El sicario descubrió que la Muerte no tenía un precio.
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Por fin he encontrado la manera de no perder la cabeza: la llevo siempre debajo del brazo.
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4′33″
Si llega a durar un segundo más, me levanto y me voy.
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La rata de biblioteca se muere de hambre desde que todos los libros son electrónicos.
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El médico le dio dos meses de vida. Don Arrigo, enfadado, le dio dos minutos.
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–La Muerte se ha olvidado de nosotros. Es insoportable tener que sufrir este castigo eternamente.
–No sé de qué te quejas, Prometeo. Tú no tienes que comer siempre hígado.
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La noche fue más mala de lo esperada. Por la mañana amaneció con un cuchillo clavado en el pecho.
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A César le enfadó que la Biblioteca de Alejandría no tuviera un solo ejemplar de la Guerra de las Galias.
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–¡Hágase la luz! –dijo.
–¿Endesa, Iberdrola o Fenosa? –preguntó una voz.
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MASOQUISMO MORAL
No quiero que me dé un beso. No me lo merezco.
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EL NEGRO
–Scheherezade, me han dicho que, mientras yo estoy en el salón del trono, tú pasas el tiempo con un negro. ¡Explícate!
–No pienses nada extraño, Schahriar. El negro no me escribe los cuentos que te narro todas las noches. Sólo me acuesto con él.
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–Yo, robot.
–Y, por lo que parece, un robot no demasiado avispado.
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Estaba muy preocupado por el sexo de los ángeles de Victoria’s Secret.
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Aquel martes, durante el embarque, Colón recordó de pronto que había dejado en La Rábida el manual de conversación latín-cipangués. ¿Cómo se haría entender cuando llegara a su destino?
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Había una vez una idea genial que yo no encontré.
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El apocalipsis no fue como había descrito Juan, pero no quedó nadie para demandarle por difusión de bulos.
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PARADOJA
¡Qué suerte! Encontró una bala perdida.
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–Eran inocentes.
–¿Inocentes? Seguro que entre ellos había futuros asesinos, ladrones, maltratadores, sediciosos y corruptos –dijo Herodes.
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PARADOJA DE SCHRÖDINGER
Abrió la caja y encontró al gato medio muerto.
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–El sueño de la razón produce monstruos.
–¡Qué tontería! –dijo Robespierre.
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Comenzó a escribir: “Nací en el año 1632 en la ciudad de York, de buena familia aunque no del país…” Muy pronto, Robinson se dio cuenta de que necesitaría más de una botella para enviar el mensaje.
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SUICIDA FRUSTRADO
Arthur Conan Doyle mató a Sherlock Holmes. Y tuvo que resucitarlo.
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Terminada la interpretación de la sinfonía, a Beethoven no le gustó lo que oyó.
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Me mandé una carta a mí mismo. Me la devolvieron indicando que el destinatario era desconocido.
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TRANSICIÓN ENERGÉTICA
Trataron de prohibir el carbón, el petróleo, el gas. Fue como luchar contra molinos de viento.
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–Hace varias semanas leí Cómo escribir un microrrelato, de Ana María Shua.
–¿Y qué tal?
–Muy bien. Unas cincuenta palabras más y terminaré de escribirlo.
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MÚSICA ALEATORIA
El burro tocó la flauta.
–¡Magnífico! –exclamó Karlheinz Stockhausen.
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El muerto tenía un humor macabro.
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Cuando terminó de escribir la nota de suicidio, el escritor advirtió que había superado el bloqueo.
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Pidió que su lápida estuviera en castellano. Lo incineraron.
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Al llegar la Tierra, los marcianos descubrieron que los relojes de arena adelantaban.
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Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Asustada, se puso las gafas. Ah, no, sólo era su marido.
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–¿Por qué lo has hecho? Era tan amable.
–Tranquila, Gretel. Diremos que era una bruja.
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LITERAL
Mi mujer que me dijo que, si me aburría, encendiera la televisión. Se lo expliqué a los bomberos cuando vinieron a apagarla.
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–A mí no me hablen de poliamor. Las normas son claras. Al arca sólo suben parejas –dijo Noé.
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SUICIDIO DE UN ESCRITOR
Mató a su musa.
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–¿Qué haces revolviendo la basura?
–Buscarte.
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Aquel martes, durante el embarque, el galeote nos dijo que no podía subir a bordo: se mareaba en el mar.
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–Levántate y anda.
–Háblale un poco más alto, Jesús. Está sordo.
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El colmo: perdió la estatuilla de San Antonio de Padua.
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Lo nuestro no puede funcionar. Y no es por el tamaño. Ni porque seamos de países distintos. Desde luego que no. Lo nuestro no puede funcionar, Kong, porque a mí me gusta que mis parejas se depilen.
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Cuando el profesor le entrego el examen, advirtió que en su rostro se dibujaba una mueca sarcástica. Sabía perfectamente lo que significaba aquella sonrisa.
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EFECTO PIGMALIÓN
A veces pensaba que si de vez en cuando escribía buenos microrrelatos era porque le decían que escribía buenos microrrelatos.
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Flaubert estaba afónico. Dejó de escribir.
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Mientras caía, pensó que debería haber llamado a algún manitas para reparar la persiana.
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Cuando despertó, Pinocho se dio cuenta de que todavía estaba dentro del estómago del dinosaurio.
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POR FIN, UNA EXPLICACIÓN
–No sabía si estaba muerto o simplemente dormido. Por eso esperé. Yo no soy un necrófago –dijo el dinosaurio.
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FÁBULA DE LA LECHERA
Para no decepcionar a Esopo, la lechera tiró el jarro a mitad de camino.
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EL DURO DÍA DE TRABAJO DE UN ESCRITOR
Advierte que había puesto un acento de más. Elimina el tuit. Lo reescribe. Lo publica.
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Era un dolor penetrante, infinito, pero soportable porque, cuando la veía comer con asco, Prometeo se convencía a sí mismo de que al águila le repugnaba comer siempre hígado.
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ISAÍAS 65, 25
A corderos y bueyes les resultó dramático descubrir que todavía no había llegado el momento en que lobos y leones apacentarían.
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Al suicida le costó disimular la alegría que le daba el diagnóstico médico.
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Los ents están encolerizados con Tolkien. El bosque de Fangorn ha sido talado para imprimir ejemplares de El Señor de los Anillos.
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El artista del trapecio tenía una demanda urgente. Le pidió al empresario un segundo trapecio. Lo necesitaba.
Unos meses después, comprendió (demasiado tarde) que también tenía que haberle pedido una red.

jueves, 17 de mayo de 2018

Papelera

Cuando Adán, después de un sueño intranquilo, advirtió que le faltaba una costilla, supo que Dios le preparaba una sorpresa.
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Llegar al punto final le dejó en coma.
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Lo que Scheherezade no sabía es que si había algo que el sultán odiara más que le engañaran era que le contaran cuentos.
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Interrumpe continuamente los ensayos. Se cree director de orquesta. Tuvieron que nombrarle director de psiquiátrico.
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Encendió la televisión y puso su vida en espera.
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PARADOJA
Mi madre me dijo que había perdido el imperdible.
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–¿Por qué nunca terminas un cuento?
–Para vengarme, porque él siempre me dejas a medias –respondió Scheherezade.
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Le dio un caballo a Ricardo III y éste tuvo que cumplir su palabra: le entregó su reino.
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EFECTO PIGMALIÓN
–Todos esperaban que ganara la tortuga. Y por eso perdí –declaró la liebre al llegar a la meta.
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–Dinos. ¿Con quién te vas a casar? –le preguntaron los pretendientes.
–Con nadie –respondió Penélope.
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PARADOJA
–Si tú eres el que eres, ¿qué soy yo? –preguntó Moisés.
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Con tal de no oír a Trump, México pagó un muro insonorizado.
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El paciente aseguró que era un selenita que visitaba en la Tierra. El doctor diagnosticó que era un lunático.
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Joseph Conrad aprendió a hacer nudos trabajando como marinero.
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Está alicaída desde que dejó de ser un ángel de Victoria's Secret.
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PERIODO ROSA
Acabó con todos los tubos de pintura azul en la tienda.
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FAMÉLICOS
Fue a él al que le tocó en suerte ponerse la piel de oveja y el que fue devorado por el resto de la manada.
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EXPLICACIONES DE UN MICROCUENTISTA PLAGIARIO
Soy ecológico. Reciclo, reutilizo y reduzco cuentos.
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Jerry, deja de jugar al gato y al ratón y ven a comerte tu Royal Canin.
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–Y entonces Vulcano me dijo que se aseguraría de que no abrazaría jamás a ningún otro –explicó la Venus de Milo.
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DISOLUCIÓN DE LA URSS
Baikonur, tenemos un problema. ¿Baikonur? ¿BAIKONUR?
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Pascal fue condenado al infierno por apostar.
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Le denunciaron por matar a los monstruos con un lanzallamas. Le obligaron a utilizar una pistola de perno cautivo.
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–Con lo que ocurre en China, señor Sartre, ¿cómo puede declararse maoísta?
–Porque vivo en París.
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La gente ahora se alimenta con comida basura. Hemos tenido que dejar de ser caníbales.
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PROTOPLÁSTICA
–¿Qué hace en mitad de la mesa esa balanza de dos platillos?
–Quiero asegurarme de que los alimentos estén equilibrados.
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GOROSTEGUIANA
No olvides la carretilla para recoger las heces del dragón. ¿Acaso has olvidado que el consejo municipal ha establecido una multa de seiscientos escudos por dejarlas tiradas en la calle?
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GOROSTEGUIANA 2
–¿Quién ha hecho todo este desaguisado? –gritó la madre al ver el desorden de la habitación de su hijo.
–Un dragón que asoló el Reino de Mholhagh en el año 3234 de la segunda edad.
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DECEPCIÓN
El dinosaurio de Monterroso resultó ser un minúsculo compsognato.
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Ese gallego, que quería ir a La Plata, intentó coger el tren. La policía le detuvo por escándalo público.
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Cuando le dijeron a Herodes que había nacido el rey de los judíos, éste se limitó a encoger los hombros y a decir:
–¡Bah! ¿Y a mí qué? Tengo setenta años.
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Descubrimos que con su voz no sólo rompía copas de cristas, sino también tímpanos.
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REVOLUCIÓN CULTURAL
Le hemos enseñado al maestro quién manda en China.
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Del mucho ver partidos de fútbol, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Fue que le pareció convenible y necesario hacerse delantero centro, mediocampista ofensivo, entrenador, árbitro.
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–Levántate y anda –me dijo Felipe Neri.
Yo preferí hacerme el muerto.
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–Siempre tuve mala suerte. Mi gallina ponía huevos de plata.
–¿Mala suerte?
–Pues claro. ¿Quién quiere una gallina que ponga huevos de plata?
–Te la compro.
–¿Y para qué querrías comprarla? Además, aunque quisiera, no podría vendértela. La maté y se la eché al arroz.
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Una manzana lo resuelve todo: el problema de ocupas en el jardín de Edén, el inconveniente de tener una hijastra desagradecida, el bloqueo científico.
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–Pobre inconsciente. ¿Alguno de vosotros recordáis su nombre?
–Creo que dijo que se llamaba Dartanen.
–Te equivocas, Porthos. Su nombre era D’Artagnat.
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SEGURO
–Seguro que cae el gobierno de Rajoy –dijo el alumno de Historia de España.
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David Lagmanovich: Si una hormiga resultara escritora, ¿qué podría escribir sino minificción?
Hormiga: Se equivoca, señor Lagmanovich. Yo escribo novelas. La que escribe minificciones es esa cigarra vaga.
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Érase una vez un gato tan sumiso y resignado que se puso a sí mismo el cascabel.
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El profesor preparó la clase en el aula vacía. Tardó veinte minutos en impartir la lección. Calculó que le sobraban diez.
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No, no, Scheherezade, nada de terminar el cuento mañana. Como no lo termines esta noche ordeno que te corten la cabeza.
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Vendo escopeta de caza, sólo usada una vez.
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ZARATIANA
La musa le distraía. Tuvo que despedirla.
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David, que había visto en el cine En busca del arca perdida, se enfrentó a Goliat con una honda.
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La rata de biblioteca terminó en diez noches Las mil y una noches.
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Los alienígenas encuentran muy atrasados a los terrícolas. Han abducido a varios cientos y sólo les han sacado una palabra: Muuu.
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David, que había visto en el cine En busca del arca perdida, atacó a Goliat con una honda.
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Vendo vocación literaria, sin usar.
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El conde de Furnivall ya no sabe cómo sacar dinero. Hace poco vendió el fantasma de su antepasado para que actuara en la mansión encantada del parque de atracciones de Brighton.
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La luna de aquel martes era grande, enorme, gigantesca, letal: se estrelló en medio del Atlántico.
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–En el principio había nubes de gas, rocas y polvo en rotación, que estaban compuestas de hidrógeno y helio.
–¿Gas? ¿Polvo en rotación? ¿Hidrógeno y helio? No lo entiendo.
–En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía.
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PARADOJA
Hubo una vez un pingüino al que la vida se le pasó volando.
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CONTROL DE PLAGAS
No nos dijeron que en su planeta tenían un caos reptante. Vamos a tener que cobrarles cien millones de créditos más.
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Se creía Freud. Entró en un psiquiátrico.
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SOLA SCRIPTURA
El luterano no sólo accedió a pagar cien mil táleros a su demandante, sino que, recordando lo que se dice en Mateo 5, 40, añadió cien mil más.
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¿Edipo se arrancó los ojos porque no podía ver a su madre o porque no podía ver a su mujer?
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Landru a veces piensa que una mujer dispuesta a casarse con él no puede ser buena.
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MATEO 5, 38
Entonces, rabí, si te crucifican, ¿resucitarás para que te crucifiquen una segunda vez?
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Después de convertir gigantes en molinos y ejércitos en rebaños, el sabio Frestón estaba agotado. Tuvo que lanzar un último hechizo. Hizo creer a don Quijote que era un loco. Y así consiguió derrotarle.
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El restaurador dijo que El retrato de Dorian Grey no tenía arreglo.
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LUNA NUEVA
¿Quién se ha llevado mi queso?
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Un fantasma se paseaba por la casa. No llevaba sábana. Adivinaron que era el fantasma del tío Rafael, que había sido nudista.
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–Me cagüen Lamarck –dijo Darwin cuando encontró otra nueva especie de pinzón.
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Demandaron a la cigüeña. El bebé que había traído venía sin manual de instrucciones.
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–¿Quién bajará conmigo? –preguntó Armstrong.
–Yo no soporto el queso –respondió Collins–: tengo intolerancia a la lactosa.
–Te tocó, Buzz.
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El banquete de Platón dejó a la rata de biblioteca con hambre.
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Neo tomó la pastilla azul y, al poco, despertó en su cama con una gran erección.
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Ya en la Cultura de El Argar doblaban a los muertos.
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El abogado trató de reducir la condena de su defendido. Aseguró que la víctima había muerto atropellada cuando su cliente estacionaba el coche.
–¿En la habitación 357 del hotel Continental? –preguntó el juez.
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Abraham se apresuró a sacrificar a Isaac y Yavé tuvo que elegir a otro pueblo.
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¡QUÉ PUTADA!
El príncipe Guillermo Federico de Wied aprendió albanés y se circuncidó, pero no consiguió que le coronaran rey de Albania.
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Los vegetarianos absolvieron a Caín.
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El patito feo tuvo que admitir la amarga verdad: no era cisne.
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El poeta le regaló a su mejor amigo un libro con las páginas en blanco.
–Toma. Lo he escrito yo –le dijo.
Semanas después vio a su amigo.
–¿Qué te ha parecido mi libro? –le preguntó.
–No tiene ninguna hoja desaprovechable.
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–¿Por qué en Estados Unidos toman café?
–Porque tiraron todo el té al mar.
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¿Que construya un arca de madera de ciprés? ¿Y no podría ser de pino? La madera de ciprés está por las nubes.
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PARADOJA
Cagliostro se llevó a la tumba el secreto de la inmortalidad.
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DONDE LAS DAN, LAS TOMAN
–Schahriar, ¿ya has acabado? Me has dejado a medias.
–Mañana noche seguimos, querida, cuando termines de una vez el cuento que me estabas contando.
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–Y cuándo desperté, doctor, el dinosaurio todavía estaba allí.
–Le aconsejo que empiece a pensar en el guión de su próxima película, señor Bayona.
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Estoy harto de los amores a primera vista. Es por eso que me he arrancado los ojos.
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Lo malo de luchar contra tus fantasmas es que no hay forma de matarlos.
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Disparó una vez para dar salida a la carrera. Y disparó otra vez para detener al corredor que se había adelantado.
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–Hay que ver. ¡Qué mala sangre tiene este Van Helsing! –dijo el conde.
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–Abraham, quiero que sacrifiques a tu hijo –le dijo Yavé–. Y recuerda lo que le pasó a los sumerios cuando Gilgamés no quiso hacerlo.
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ESPECISMO
Nada, no hay manera. No ha sido reconocida como el primer ser vivo en el espacio. Todos niegan los méritos de la mosca que se coló en el Sputnik.
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PARADOJA
El teléfono inteligente le volvió tonto.
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Después de pasar semanas perdido en la selva, el explorador tenía un aspecto horrible. Cuando le encontraron, los caníbales decidieron no comérselo.
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BROWNIANA
El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llamo a la puerta...
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Al poco de regresar a Ítaca, Ulises abrió una boutique especializada en la venta de sudarios tejidos a mano.
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Las cabinas telefónicas son más inútiles que las páginas amarillas.
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–Dejé a Juan Carlos, el que estudiaba Filología.
–¿Por qué?
–Le dije que quería ponerme encima suyo y me respondió que eso era un error sintáctico.
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De la manzana de Newton a la manzana de Turing.
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–¿Por qué lo hizo, señor Forestieri?
–¿Que por qué lo hice? Se lo voy a decir señoría. El doctor Rothenberg me preguntó si…
–Si…
–Si me gustaría acostarme con mi madre... ¡Con mi madre, señoría!
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–¿Por qué? –preguntó la rana.
–Por culpa del efecto Pigmalión –respondió el escorpión.
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–¿Qué te parece encima mío?
–Que es un error sintáctico.
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ANNO DOMINI
Llamándose Dionisio el Exiguo, ¿a quién puede sorprender que se quedara corto?
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JUICIO DE SALOMÓN
Analizada la sentencia, el Consejo General del Poder Judicial dictaminó que Salomón había perdido el juicio.
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No era lo bastante lista para fingir ser una rubia tonta.
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AÑO 2078
Los extraterrestres vienen a invadir la Tierra. Demasiado tarde.
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Cuando el mago Charly desapareció, los organizadores de las fiestas patronales comprendieron que tenían que haberle pagado después de la actuación.
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Le dio un trauma cuando vio la factura del psiquiatra.
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MAR MUERTO
A Lot no se le ocurrió otra cosa que arrojar el cuerpo de su mujer al lago de Sodoma y Gomorra.
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Bebió mucho. Fue a un salón de tatuaje. Pidió que le tatuaran un tiranosaurio. Se acabó quedando dormido. Pensó que todo lo había soñado, pero cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
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–Mire, señoría. Aquí está. Pone que, para madurar, hay que librarse de nuestros padres.
–Pero no literalmente, señor Romero.
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PARADOJA
La gente que odia le da la vida.
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¿Ahora te quejas de que nuestra hija llegue a casa al amanecer? Tú fuiste la que te empeñaste en que se llamara Alba.
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La policía de Mbokani llamó al brujo para que procediera al levantamiento del cadáver.
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HOMBRE DE PALABRA
Antes de disparar, le dije que nos veríamos en el infierno. Es por eso, padre, que no quiero confesarme ni ponerme en paz con Dios.
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Llegaron los romanos, construyeron un puente y sucedió lo inevitable: Caronte se quedó sin trabajo.
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Los tres cerditos escaparon del lobo, pero fueron devorados por la burbuja inmobiliaria.
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EXTINCIÓN
Noé olvidó llamar al instalador de wifi y nadie quiso embarcar en el arca.
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–¿Qué hará el demonio en las islas Galápagos? –se preguntó Dios.
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Le hicieron la autopsia al escritor frustrado. Tenía tinta en las venas.
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Era una leyenda entre las ratas de biblioteca. Había devorado entera la enciclopedia Espasa.
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Se encontraba completamente solo. Tuvo que recurrir a una agencia matrimonial cuyos infalibles logaritmos le ayudarían a encontrar el amor. El resultado sorprendió a Narciso.
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DIARIO DEL BEAGLE
14 de septiembre de 1835
El capitán FitzRoy nos ha comunicado hoy que no nos detendremos en las Galápagos. Su decisión me ha alegrado. ¿Qué de interesante puede haber en esas isluchas perdidas en medio del Pacífico?
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Con Melchor, Gaspar y Baltasar nació el realismo mágico.
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–Señor Freud, ¿podría venir a casa para psicoanalizar a mi hermano?
–Lo siento. Yo nunca hago visitas a domicilio, señorita Samsa.
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La historia del nudo gordiano no tiene desenlace.
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La policía de la moral multó a lady Godiva por no cubrirse el pelo con un pañuelo.
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–Habría alcanzado a la dichosa tortuga si la flecha de Paris no me hubiera dado en el talón –dijo Aquiles.
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COMISIÓN DE APERTURA
Han instalado un portero automático en el banco. Cada vez que llamo y abren, me cobran un euro.
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A los museos de historia natural de toda la galaxia les resulta difícil conseguir humanos. Están en peligro de extinción. Sólo hay 7.000 millones. Tienen que comprarlos a cazadores furtivos.
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La rata de biblioteca devoró las Obras completas de Monterroso. Se quedó con hambre. Tuvo que seguir con La letra e.
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Hace días que no sopla una brizna de aire. La flota espera. Nelson está desesperado.
–¡Me cagüen en la mar serena! –exclama cada vez que se asoma al ojo de buey.
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–Dame algo. Lo que sea.
–Toma. Calabazas.
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El planeta Tierra se alineó con el agujero negro de Sagitario y, como era de prever, la policía detuvo al asesino del zodíaco.
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Estaba muy tonto porque en su comunión le habían regalado tres teléfonos inteligentes.
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Xiao Li le ha dejado cuando se ha enterado de que a Chuang Tzu le gusta mariposear.
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LECTURA OBLIGATORIA
Estaba cansado, así que dejó la lectura obligatoria para el día siguiente. Cuando despertó, El dinosaurio todavía estaba allí.
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HEMINGWAYIANA
Vendo teoría literaria, sin usar.
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El médico que me examinaba me dijo que nada de chuletas.
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PARADOJA
Lo más interesante que le pasó ese día fue el correo spam.
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Morfeo sabe que Neo cogerá la pastilla roja. Nadie admitirá jamás que necesita la azul.
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CONTRATO CON EL DIABLO
Yo le entregaba mi alma de manera inmediata. Él me daría talento a partir del 31 de junio.
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–Déjame adivinar… Estás soltera.
–Estoy casada.
–Tienes sesenta y seis años.
–Tengo cincuenta y dos años.
–Estás preocupada por una enfermedad.
–Estoy preocupada porque creo que me van a echar del trabajo
–Esta vez seguro que acierto. Vas a colgarme el teléfono.
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Cenicienta se pasó toda la noche sentada. Al hada se le había olvidado enseñarle a bailar.
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Harto de que le repitiera una y otra vez el dichoso refrán, el herrero le mató con un cuchillo de acero de Damasco.
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EL FINAL
El primer día dejaron de funcionar las centrales eléctricas. El segundo día llegó el apocalipsis: todos los móviles se quedaron sin batería.

jueves, 10 de mayo de 2018

Microcuentos

Papá nos dijo que, cuando él muriera, dividiéramos todo por la mitad. Es por eso, señor juez, por lo que partimos a mamá.
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Érase una vez una perdiz aterrada. Temía que su cuento acabara bien.
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Chuang Tzu no puede evitar sentir un escalofrío cuando ve a alguien con un cazamariposas.
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Le comunicaron que su paciente se había suicidado.
–¡Qué pena! –dijo el psiconalista–. Ochenta y seis u ochenta y siete sesiones más y se habría curado.
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Procuraba no conocer a nadie para no tener que escribir sus memorias. Evitaba salir de casa para no verse obligado a escribir su autobiografía.
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Su cara era un poema de Bukowski.
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SUICIDA CARTESIANO
No pienso, luego dejo de existir.
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La rata de biblioteca no pudo devorar El capital.
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Drácula no soporta los espejos. Le hacen sentirse invisible.
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–Penélope, ¿me puedes explicar esta factura de la mercería? Me piden cien vacas y doscientos cincuenta corderos.
–Me aburría, Ulises. Pasé los veinte años que estuviste fuera tejiendo.
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A la rata de biblioteca no le gustan los libros digitales.
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Que nos vas a expulsar del jardín de Edén por comernos una manzana. ¡Pero si estaba pocha!
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Harto de oír que no sabía pintar, Van Gogh se cortó una oreja.
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Habían esperado la felicidad durante tanto tiempo que las perdices que tenían en el frigorífico se habían echado a perder.
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Después de romper todas las reglas, siguió con las escuadras y los cartabones.
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MALDITA
¡Puaj, qué asco! Donde se ponga un ratoncito bien jugoso. Le voy a gastar una broma a Eva. Le voy a decir que pruebe esta repugnante fruta.
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Cuando los jueces contemplaron el cuerpo del delito, tuvieron que absolver a Friné.
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El androide, harto de soñar con ovejas eléctricas, le pidió a su amo que le desconectara por las noches.
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Cuando Mentuhotep II regresó al mundo de los vivos, descubrió horrorizado que su tumba había sido saqueada. No le habían dejado ni un simple anillo de plata. Ahora pide limosna en las calles de El Cairo.
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–Teseo, ¿quieres un hilo de lana o de lino?
–Preferiría una espada de bronce, Ariadna.
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–¿Y no quiere un espejo de recibidor? –le preguntó el vendedor de muebles.
–Desde luego que no –respondió el conde.
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Nunca creyó en fantasmas y ahora no cree que esté muerto.
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Vive en el exilio interior. Huye de la persona que le obligan a ser.
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Cansado de que todos sus autorretratos fueran iguales, Van Gogh se cortó una oreja.
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Cuando Chuang Tzu despertó, el dinosaurio insectívoro todavía estaba allí.
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¡Encontró la respuesta! Arquímedes corrió entusiasmado al palacio real. Pilló un resfriado porque, al salir de la bañera, no pensó en secarse.
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En el tren comenzó a leer un libro. Cuando paró, estaba en Ruritania.
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Al final de la jornada de reflexión comenzaron a crecer en urgencias los ingresos por gastritis nerviosa.
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El director de la exposición le dijo que no permitiría que exhibiera una escultura que se titulara En el bidé. Acabó llamándola El pensador.
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Observó atónito cómo el rey cortaba el nudo. ¡Qué tramposo! Se tomó un instante de reflexión antes de exclamar: “¡Magnífico! ¡Genial!”.
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Ahí es donde el emperador Calígula gobierna el mundo. Y allí mismo es donde el cónsul Incitato piensa.
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Le propone ideas descabelladas: pedirle salir a Luisa, invitar a su jefe a casa, comprarse un híbrido. Ha tenido que cambiar de almohada.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Papelera

Cuando Penélope leyó la Odisea, pidió el divorcio.
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REGATEO
–Veinticinco.
–Cien.
–Veinticinco.
–Ochenta.
–Le digo que veinticinco.
–Por favor, no me lo deje por menos de setenta y cinco. Si mi mujer se entera de que su regalo me costó veinticinco, me mata.
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Por fin, el quinto misionero, que era viejo y escuchimizado, pudo explicar a los caníbales lo que realmente era la eucaristía.
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– Tú, Agamenón, serás asesinado. Tú, Áyax, que me violaste, morirás en un naufragio. Tú, Ulises, tardarás diez años en regresar a casa. Tú, Fénix…
–¡Silencio! Deja de decir tonterías, Casandra.
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KARMA
El hombre al que le gustaba llevar botas de cuero se reencarnó en vaca.
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–¿Dónde has estado de vacaciones?
–En una renombrada ciudad: Baden-Baden.
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–Cincuenta.
–¿Por ese carpintero? Veinte.
–Ese carpintero, como usted lo llama, hace milagros. Cuarenta. Es mi último precio.
–Veinticinco.
–Recuerde que es joven. Puede vivir muchos años. Treinta y cinco.
–Sé que me arrepentiré. Judas, te doy treinta, pero ni una moneda más.
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Sólo un criado se alegró de la muerte de Cleopatra: el que todas las mañanas ordeñaba las burras.
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La Asociación de Coleópteros del Reino de Bohemia ha demandado a un tal Franz Kafka. En un libro recién publicado, este escritor llamó monstruosos insectos a los escarabajos.
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PARADOJA
El insomne tiene un sueño: dormir.
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Los veganos estaban encantados con Soylent Green. Era un alimento cien por cien natural y sabrosísimo.
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Otra extravagancia de Lúculo. Ha hecho que le sirvan sopa de tortuga, pero no de una tortuga cualquiera, sino de la que derrotó a la liebre y a Aquiles.
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MATAR AL MENSAJERO
Sucedió lo inevitable: después de escuchar a Apolo, Vulcano le soltó un martillazo.
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El rey Felipe vislumbró el tobillo de seda de la princesa de Éboli. Perturbado, hizo llamar a su confesor.
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El dictador le pidió al famoso escultor abstracto que le hiciera un retrato ecuestre. Sería la única estatua que respetaron los iconoclastas.
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Después de las largas e interminables sesiones de posado a las que le había sometido Mirón, al Discóbolo le dio una hernia de disco.
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A nadie extrañó que el bebé de Hemingway fuera descalzo.
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Soy un robot. No puedo mentir. No enchufo a mis familiares. No tengo amigos en el sector de la construcción ni cuentas en Suiza. No necesito licenciaturas ni másteres espurios. No robo cremas faciales. ¡VÓTAME!
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–Tenía que ser una cucaracha. Con el asco que me dan –dijo Grete.
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El gallo ha muerto de estrés: no ha soportado tener que cantar quince veces al día. Los responsables de la estación orbital lo han lanzado al espacio con todos los honores.
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–¿Qué ha pasado?
–Algo terrible… El hermano Francisco… Unos lobos…
–Si ya le decía yo que eran peligrosos.
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10 DIOPTRÍAS
Cuando me quito las gafas, me veo muy bien.
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Cuando Chuang Tzu despertó, el alfiler todavía le atravesaba el cuerpo.
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Las autoridades sanitarias han cerrado la hamburguesería de Tau Ceti. Descubrieron que las hamburguesas eran elaboradas con carne de vacas que habían sido abducidas en la Tierra.
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FRÍVOLA
La señora Lincoln pide a su criada que mire los horarios del teatro Ford. La semana pasada tuvo que irse antes de que acabara la obra.
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Para evitar papeleos, cuando en urgencias recepcionan a los enfermos, los registran como cadáveres.
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Su vida era un sudoku de 16 cuadros.
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DEONTOLOGÍA
–La chica que tienes en recepción es muy guapa. ¿Quién es? –le preguntó su cliente.
–Ni se le ocurra acercarse a ella. Es mi hija –dijo el abogado.
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–Un clavo saca otro clavo.
–¡Qué complicado! ¿Y por qué no utilizas un martillo de orejas?
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DESCARTES REFUTADO
Aunque piensa, El pensador no existe.
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Jugué al ajedrez con la Muerte. Me costó, pero logré ganarle.
–Muy bien, admito mi derrota –me dijo–. Has ganado la posibilidad de elegir cómo quieres que te mate.
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Estaba harto de medir sus palabras, así que dejó de escribir microrrelatos.
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En la obra estrenada ayer, que fue muy aplaudida, participaban cuatro actores. Tres actuaban en el escenario. Mezclado entre el público había un cuarto actor, que hacía el papel de espectador entusiasta.
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TRÍO
Vienés, napolitana, yo.
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CUENTO DE LA LECHERA
Para dormir, la lechera cuenta baldes de leche.
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–Pero, hombre de Dios, ¿por qué lleva usted esa puerta?
–Mi mujer me dijo que la cogiera y me fuera.
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HIC ERANT DRACONES
Traducción (libre): Aquí estuvo Jorge.
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DELICATESSEN
–Entonces, me asegura que esta morcilla es de elaboración familiar.
–Sí, por supuesto. Le gustará.
–Explíqueme cómo la hace.
–La hago con mis familiares, doctor Lecter.
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Los extraterrestres abducen vacas terrestres porque en su planeta tienen muy mala leche.
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Fue inevitable que Kim Jong-un, gran aficionado al esquí, pulsara el botón nuclear.
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¡Qué mala suerte tuvo este trébol! Lo arrancaron porque tenía cuatro hojas.
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ESCARABAJO
Después de diez sesiones, el psiquiatra ha logrado curarle. Gregorio Samsa ya no cree que sea una cucaracha.
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Escandalizado, Pío IV ordenó tapar los desnudos de la Capilla Sixtina. Los visitantes extranjeros se reirían de los italianos cuando vieran que la tenían tan pequeña.
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No quería volver a verle. Era muy cansino, siempre con lo mismo. Es por eso que pedí que me enterraran en la zona de fumadores del cementerio.
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Fue a consultar con el astrónomo: su reloj de sol se había parado.
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¿Cómo se atreve a decirme que atento contra el ambiente? Yo, señor mío, sólo utilizo un combustible de origen orgánico totalmente ecológico: el petróleo.
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El hombre del Klan no soportaba el humor negro.
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–Mate en cinco –le dijo el gran maestro al rey.
–Mate en uno –replicó el rey, que le hizo un gesto al verdugo real.
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Cállate, Sancho. Aquí el único ingenioso soy yo.
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Los sumerios An y Ki denunciaron al hebreo Elohim por plagio: había copiado la creación.
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–Vengo a hacerles una modesta proposición –dijo el flautista de Hamelín.
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¿Que qué voy a hacer ahora que estoy completamente tatuada? Está claro. Voy a quitarme todos los tatuajes y empezar de nuevo.
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El microcuentista estaba acostumbrado a medir sus palabras.
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PINTOR ABSTRACTO
Los críticos todavía no han comprendido que todos mis cuadros son autorretratos.
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–Se han acabado todos los tubos de pintura azul. Lo siento mucho.
–¡Qué contrariedad!
–Tengo algunos botes de pintura rosa que nadie compra. Se los podría dejar a muy buen precio. Señor Picasso, ¿le interesan?
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–¿Quién te ha hecho eso en el ojo?
–Pareces tonto. ¿Otra vez quieres que te lo repita? Nadie me ha dejado ciego –dijo Polifemo.
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París, 1851. Los gendarmes irrumpen en casa de Thiers. Éste grita:
–¡Como diputado, soy inviolable!
–Usted se equivoca –le dicen–. No venimos a violarle, sino a detenerle.
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Después de abducir cientos de vacas y de tratar infructuosamente de interrogarlas, los extraterrestres empezaron a sospechar que los perros eran las criaturas superiores del planeta Tierra.
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El burro flautista acabó dando la nota.
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INCOMPATIBLES
Él era un tornillo de 12 y yo una tuerca de 20. Nuestra relación era imposible.
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–¡Qué vergüenza para la familia! –dijo el señor Samsa.
–¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? –preguntó la señora Samsa.
–¿Por qué no bajo a la droguería y compro Cucal? –propuso Grete.
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BLOQUEO DE ESCRITOR
Su editor lamentaba que se hubiera quedado en una coma. Si al menos hubiera llegado a un punto.
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La rata de biblioteca encontró desaborido El gran libro de la cocina macrobiótica
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Pidió en su testamento que le incineraran. Se le olvidó pedir que esperaran a que muriera.
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GRAN HERMANO
Los osos de vez en cuando miran el cielo para recordar que la Osa Mayor les está vigilando.
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OBSOLESCENCIA PROGRAMADA
Se puso un jersey nuevo por la mañana. Cuando se lo quitó, le habían salido bolitas.
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–¿Cómo estás?
–¿Cómo voy a estar? Tengo un nudo en la garganta.
–Te comprendo. Yo tengo mariposas en el estómago. Es la primera vez que actúo como verdugo.
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MALDICIÓN
Para su desgracia, el ladrón de tumbas no sabía leer.
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CRONOTURISMO DE RIESGO
Viajó a Pompeya el 24 de agosto del año 79.
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No descubrió que era un espejismo hasta que Kevin le pidió 100 euros.
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Fue una mala idea echarle el diente a la Crítica de la razón pura. La rata de biblioteca se atragantó.
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–No sos vos, soy yo –dijo Narciso.
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Si los baldes hubieran sido metálicos en tiempos de Esopo, el cuento de la lechera habría sido otro.
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Preparan la invasión. Llevan años estudiando los libros de H. G. Wells, Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein, John Wyndham, Jerry Pournelle, Stephen King, Stanisław Lem, Hiroshi Sakurazaka, Manuel de Pedrolo y Eduardo Mendoza. Quieren sorprender a los terrícolas.
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–Aprendí chino mientras dormía.
–Nǐ hǎo ma?
–¿Qué?
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–Le avisé que tuviera cuidado con las sirenas –dijo Circe cuando supo que a Ulises le había atropellado una ambulancia.
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Puso el acento sobre las íes.
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DÍA 20
Mientras cae del noveno piso, el suicida recuerda de repente que mañana cumplen los impuestos.
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Nuestra máquina del tiempo les permitirá viajar al futuro a una velocidad de veinticuatro horas por día.
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–Ánimo y suerte –dijo el verdugo.
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Habían trabajado diez mil obreros durante veinte años. La pirámide estaba construida. La más grande.
–¿Y dónde irá la cámara mortuoria? –preguntó el faraón.
–¿La cámara mortuoria? ¿Qué cámara mortuoria? –preguntó el arquitecto.
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Después de leer las biografías de Teseo y Rómulo, Susana no entendía por qué el libro se titulaba Vidas para lelas.
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Era una mujer de su casa. Siempre estaba hilando y tejiendo. Los pretendientes estaban encantados con Penélope.
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–¿Eres intolerante al gluten?
–Sí.
–Enhorabuena. Eres el nuevo empleado de nuestra repostería.
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COLERIDGE MONTERROSEADO
Visitó el Cretácico en un sueño. Pensó en llevarse una flor como prueba de que había estado allí, pero luego se olvidó de hacerlo. Cuando despertó, había allí un dinosaurio con una flor en la boca.
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MAR MUERTO
Ahora sí que está muerto: se quedó sin agua.
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El abogado consiguió salvar la muela del juicio.
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La rata de biblioteca devoró El gran libro de los venenos. No llegó a la noche.
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–El calor hace que se dilaten las rocas.
–¿De verdad, maestro? –preguntó Arturo, que ya pensaba en ir a medianoche para liberar Excalibur.
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Chuang Tzu tuvo una pesadilla. Soñó que era una mariposa del Cretácico y que un cronoturista le aplastaba.
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FICCIÓN SÚBITA
Fue descalificado del Certamen Internacional de Ficción Súbita. Tardó casi tres horas en escribir un microcuento de cinco palabras.
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Contra lo que pueda parecer, la Muerte no siempre gana al ajedrez. A veces se deja ganar. Disfruta cuando la matan.
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–Durante estos veinte años, Penélope, te fui completamente fiel.
–Yo también.
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EYACULACIÓN PRECOZ
Anthony Kiedis, vocalista de Red Hot Chili Peppers, perdió la virginidad a los doce años.
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Le hicieron la autopsia al mar Muerto. Toda su vida había abusado de la sal.
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Después de leer Guerra y paz, el microrrelatista lo tenía claro: esa novela era un microrrelato frustrado.
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Nuestra relación fue un teatro. Ella fingía sus orgasmos; yo, también.
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El marqués de Rebescq, que había matado de un bastonazo a uno de sus lacayos, fue condenado a la máxima pena: tuvo que pagar una multa de cuatro escudos.
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Arlequín consiguió sacarle los colores al camaleón.
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–Lo que quiero es un novio recatado.
–Pues entonces yo no le sirvo. A mí no me ha catado todavía ninguna mujer.
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Cuando vivía, siempre andaba preocupado por saber qué hora era. Normal que sus cenizas reposen ahora en un reloj de arena.
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–¿Hay alguna forma de entrar? –preguntó el jugador.
–Sólo entrarás si sacas un trece –le respondió San Pedro.
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Los marcianos ya invadieron la Tierra. Nosotros somos sus descendientes.
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Calvino, que estaba en contra del juego, se hizo ateo cuando supo que Dios jugaba a los dados.
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JUAN RULFO
Escribió, fue aplaudido, guardó silencio.
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–¿Cuál es la postura del misionero?
–No meterse en problemas.
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LA TRANSFORMACIÓN
Parecía ideal. Tan joven como yo, con un trabajo serio y estable, educado, muy educado. Recorrimos el Jardín Real. Era tan tímido que tuve que lanzarme a darle el primer beso. Gregor se convirtió, entonces, en un monstruoso insecto.
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Los invasores vinieron para destruir el planeta. Cuando observaron a los terrícolas, se dieron cuenta de que estos podían hacerlo solos.
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Madre, llamaron a la puerta. Usted siempre me dice que no hay que abrir la puerta a desconocidos, pero sentía curiosidad, así que abrí. Era un hombre que quería venderme un seguro, madre. Empezó a hablar. Mencionó daños, riesgos, cláusulas, coberturas. Yo no comprendía nada. Acabé cogiendo las trébedes y partiéndole la cabeza. Sí, madre, no se preocupe: le enterré en el sótano, junto a los otros.
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–El soldado Švejk encontró la bala perdida.
–Y nosotros que pensábamos que era un inútil.
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FESTINA LENTE
Hazme el amor despacio que tengo prisa.
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La oveja no podía dormir. Comenzó a contar pastores.
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–Levántate y anda –le dijo Jesús.
–Pero si yo soy sordomudo, no paralítico.
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–¿Por qué talaron los árboles?
–No nos dejaban ver el desierto.
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ÚLTIMA MONTERROSIANA
Cuando despertó, los dinosaurios ya habían evolucionado a pájaros.
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AUTOMICROFICCIÓN
[Escriba aquí la microficción.]

martes, 17 de abril de 2018

Papelera

Cuando el viento se llevó la vieja sábana, el fantasma se sintió desnudo.
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Acusado de maltrato animal, Schrödinger alegó en su defensa que la curiosidad mató al gato.
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Sus amigos le gastaron a Tito una pesada broma: le dejaron encerrado en el Museo de Paleontología. Pasó una mala noche, llena de pesadillas. Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
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Y Aquiles, que no sabía nada de paradojas, derrotó a la tortuga en 2,2.
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AZUL
–Quería tubos de pintura verde, azul, roja, amarilla, rosa, violeta, magenta, naranja, blanca y negra.
–Lo siento. Sólo nos quedan tubos de pintura azul.
–Vale. Me quedaré con el azul –dijo Pablo Picasso.
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–Estás curado –dijo Jesús.
–¿Y ahora tendré que trabajar?
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–Yo me dirijo a Nínive. Y tú, ¿a dónde vas? –preguntó Jonás.
–Yo, a Ítaca –respondió Ulises.
Y ninguno de los dos le preguntó al otro porque iba en contradirección.
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MALA SUERTE
Un operario de la luz trabajaba subido en una escalera. Para no pasar por debajo, tiene que dejar la acera. En la calzada le atropella un coche.
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La rata de biblioteca no pudo con el Diario del año de la peste. ¡Qué libro más triste! Todas las ratas eran asesinadas con arsénico.
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Había mucha gente esperando el ascensor. Desesperado, se tiró del sexto piso. De pronto recordó que ya no estaba en la Luna.
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Llegó al nivel 150 del Candy Crash. Como premio la hicieron presidenta de una comisión parlamentaria.
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Chuang Tzu no puede evitar sentir un escalofrío cuando ve a alguien con un cazamariposas.
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LA SUERTE DEL GAFE
La sequía duraba ya tres años. Había que hacer algo. Le regalaron al gafe un coche todo sucio y le dijeron que lo lavara.
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DEUTERONOMIO 25, 5
–¡Maldito seas, Herodes Antipas, por casarte con la mujer de tu hermano!
–Eres un ignorante, Juan. La ley dice que, si un hermano muere, es obligación del otro hermano casarse con su viuda. Y mi hermano está muerto para mí.
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Pienso, luego trabajo en un establo.
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El verdugo se dio cuenta de que había cometido un pequeño error: primero había destripado al condenado y luego le había decapitado.
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Siempre estaba conjugando el futuro perfecto del verbo morir. Era un suicida.
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EFECTO MARIPOSA
Chuang Tzu sueña que es una mariposa. Dos mil quinientos años después, aparece un sesudo artículo en la Revista de Psicoanálisis sobre el sueño de Chuang Tzu.
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Adán y Eva aprovecharon el sábado en que Dios no estaba.
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Parecían tan indefensos que por un momento pensó en adoptarlos. Finalmente venció la naturaleza: la loba se los comió. Roma no fue fundada, ni ocupado el Lacio, ni vencida Etruria, ni derrotada Cartago, que levantó un Imperio que llegó hasta el siglo XV después de Dido.
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BLOQUEO DE ESCRITOR
Estaba en coma.
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La Asociación de Productores de Vino exigió a las autoridades que capturaran y ejecutaran al profeta que convertía el agua en vino.
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–No has dejado de mentir. No puedes entrar.
–Es verdad, Pedro: mentía, pero las mías eran mentiras piadosas.
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–No paraba de hacer milagros. Multiplicó los panes y los peces. Curó enfermos. Llegó a resucitar a un muerto. Y yo sólo le pedí que hiciera aparecer treinta moneditas de nada –dijo Judas.
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Despidieron al actor porno por su mala lengua. La actriz protagonista no le soportaba.
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Nadie le hacía caso. Había que veces que su propia sombra le dejaba solo.
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Al califa Omar no le gustaban las ratas de biblioteca. Las consideraba inútiles y nocivas. Fue por eso que ordenó quemar la biblioteca de Alejandría.
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DEPRAVADO
Cada vez que alguien venía a alquilar una película porno, el empleado del videoclub le destripaba el final.
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El diablo fue denunciado por los animalistas, que le sorprendieron matando moscas con el rabo.
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Me siento sola en la cama. Sergio siempre se va antes de tiempo.
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La rata de biblioteca sólo pudo dar unos pocos bocados a La náusea de Jean-Paul Sartre antes de que le entrara la vomitera.
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Su cara era un poema de Bécquer.
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EFECTO MARIPOSA
Chuang Tzu sueña que es una mariposa. Dos mil quinientos años después, aparece un sesudo artículo en la Revista de Psicoanálisis sobre el sueño de Chuang Tzu.
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El Arca de Noé tuvo un mal encuentro con el Beagle.
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IMPOSIBLE
–Te amo, Ann. Te amo desde la primera vez que te vi.
–Lo sé. Y yo, con el tiempo, también he llegado a quererte. Pero tendremos que conformarnos con un amor puro y casto. Compréndelo, Kong.
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MALA SUERTE
Cuando por fin encuentro algo, resulta que es una bala perdida.
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Pieter Boekman, pintor neerlandés de la primera mitad del siglo XIX, pensó que, si Beethoven había compuesto una obra maestra –la Novena Sinfonía– completamente sordo, él podría pintar una obra maestra cortándose la mano derecha. No pudo.
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Cuando volvió, se echó las manos a la cabeza.
–¡No entendieron ninguna parábola! –dijo.
Y volvieron a crucificarle.
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–¡Tierra, TIERRA!
–¿Qué grita Jafet?
–Dice que ha visto tierra, Cam. ¡Tierra seca!
–Uf, menos mal. Estaba cansado de comer carne de ramoth, de anaphah y de tannim. Y no me apetecía nada el yaalah al horno que mañana iba a preparar mamá.
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Cuando Monterroso despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, en el infierno, donde el escritor guatemalteco había sido castigado hasta que se olvidara su microcuento.
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A la mañana siguiente, el sultán, al que no le gustaban los cuentos, ordenó decapitar a Scheherazade.
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El dodo tenía grandes ambiciones. No quería que la vida se le fuera volando.
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La barca llegó a la arena. Unos hombres desnudos se aproximaron. El almirante sacó el libro de Juan de Ragusa sobre la lengua de Catay.
–Ni jao –dijo.
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El conde de Rosebery se enfrentó a sus fantasmas. Perdió. Ha tenido que unirse a ellos.
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El sacerdote le explica las obligaciones conyugales.
–Tendrás que ocuparte de los padres de la que ya es tu esposa.
–¿De veras? –pregunta Tony Pagliaro.
Y allí mismo, en la iglesia, saca el 38 y descerraja dos tiros a sus suegros.
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Temperatura: 12,5 grados centígrados.
Humedad relativa: 24 por ciento.
Velocidad del viento: 8 kilómetros por hora.
Presión atmosférica: 1.022 milibares.
Noé tuvo que aplazar la salida del Arca por buen tiempo.
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–Compañero, ¿por qué le hizo eso a la compañera Tania?
–Mi sargento, leí en el diario que el comandante supremo aconsejaba comer conejo.
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No conoció a nadie para no tener que escribir sus memorias. Evitaba salir de casa y hacer algo interesante para no verse obligado a escribir su autobiografía.
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–¿Y cómo os trata el flautista de Hamelín?
–No nos trata mal.
–¿Qué dices, Fritz? Pero si sólo nos da a comer rata.
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Moisés abrevió la historia. Dios no tardó días, sino eones. Así, por ejemplo, para crear un simple conejo necesitó muchos ensayos y casi dos millones de años.
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Fue aprobada la Ley 45/1969, de 1 de marzo, que prohibía prohibir. En aplicación de la Ley 45/1969, de 1 de marzo, la Ley 45/1969, de 1 de marzo, fue prohibida.
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Después de devorar el Necronomicón, el ratón de biblioteca se miró en el espejo. Estaba irreconocible: se había convertido en una monstruosa rata.
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–Hola, ¿estás sola?
–Cuando me beba esta botella de vino, sí.
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Es una buena madre, preocupada por sus hijos. Nunca falta al trabajo. Visita a sus padres todas las semanas. Mantiene el contacto con sus amigas. Paga una cuota mensual a una ONG. Sin embargo, cuando ha utilizado el tique de aparcamiento, se asegura de que nadie la mira y lo tira al suelo.
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Cuando vieron aparecer aquel extraño barco, que sólo estaba tripulado por mujeres, los marineros del Mary Celeste se lanzaron al abordaje.
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Cada vez que la rata de biblioteca devora un libro de microrrelatos se queda con hambre.
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Érase una vez una bruja feminista. No llevaba escoba.
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Intrigada, la rata de biblioteca devoró de una sola tacada la novela de misterio.
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–Enumere los huesos de las extremidades posteriores.
– Fémur, tibia, peroné, rótula, tarso, metatarso, falanges.
–Muy bien. Ahora diga cuántas vértebras lumbares tiene el conejo.
–Doce.
–Siete. Lo sentimos, pero no podemos darle la Licencia de Caza. Inténtelo de nuevo dentro de un año.
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EL COLMO
El hijo del sastre se hizo nudista.
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La ballena quedó varada en la arena. Por mucho que lo intentaron, no hubo manera de salvarla. Le hicieron la autopsia. No constituyó una sorpresa lo que encontraron en su estómago: un profeta judío. Había muchos tirados por el mundo.
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MUJERES Y HOMBRES Y VICEVERSA
Cuando Lilit vio a Adán, le dijo:
–No vamos a llegar a nada.
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Primero derrotó a Athos, luego a Porthos y por último a Aramis. Cuando acabó, totalmente agotado, fue apresado por los guardias del cardenal Richelieu. Acusado de batirse en duelo, fue llevado al patíbulo.
Así fue como murieron D’Artagnan y los tres mosqueteros.
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En la frontera de la impotencia, sin destello de esperanza, para alejarse de la lluvia de críticas que sobre él cae, se encierra en su palacio de la memoria y disfruta allí, en ese lugar secreto al que nadie vendrá jamás a importunarle.
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EL COLMO
Al exhibicionista no le gusta que le hagan fotos con el móvil.
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–Te llamaba para decirte que el avión ha aterrizado.
–Muy bien. ¿No te habrán extraviado otra vez las maletas?
–No, no. Esta vez me han extraviado a mí. No sé dónde estoy.
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Artemisia perdió la batalla contra Temístocles, pero ganó la batalla contra Tánatos.
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–Fíate de mí. Soy más bueno que el pan.
–El problema es que yo no como carbohidratos.
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Le dijeron al Rey Sol que la salud del país mejoraría cuando él dejara de ser un geófago.
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La rata de biblioteca se tragó La leyenda del santo bebedor y se puso estupenda.
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FAVORITISMOS
El palacio de Concino Concini, favorito de la reina María de Médicis, fue saqueado por el populacho. Concini pidió una indemnización de 150.000 escudos. La reina le concedió 175.000.
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Cuando Jesús multiplicó los panes y los peces, panaderos y pescadores le denunciaron por intrusismo profesional.
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Comisión senatorial que investiga la actuación del prefecto de Judea.
Senador: ¿Jura solemnemente decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
Poncio Pilato: ¿Qué es la verdad?
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La rata de biblioteca devoró El Aleph. Le gustó tanto que decidió seguir con las otras letras.
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Abrí el libro prohibido un martes. Era bastante aburrido. Trataba de magia, de los primigenios y del caos reptante. No entendí por qué no permitían leerlo hasta que el miércoles por la mañana al mirarme en el espejo descubrí que había envejecido veinte años.
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Comprendieron que se había quitado la vida porque sufría un serio bloqueo de escritor: la nota de suicidio estaba en blanco.
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La rata de biblioteca iba a devorar Los doce Césares, pero cuando llegó a Calígula ya no pudo más.
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Hubo una confusión. No fue Judas quien entregó a Jesús, sino Lázaro, enfadado porque había visto interrumpido su descanso.
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–¿Quién se ha comido mi queso?
–Yo no he sido –dijo Ben Gunn.
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Le gustaba tanto Tolstói que, como homenaje, decidió suicidarse como Anna Karénina. Desgraciadamente vivía en Granada.
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A la rata de biblioteca se le atragantó la fe de erratas.
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Claudette se enamoró de Henri Désiré, que le partiría el corazón.
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El cocinero siempre dejaba la comida medio cruda. Tuvieron que despedirle cuando saltó la liebre.
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Náufrago, Jonás llegó a las costas de Troya. Cuando vio los altos y poderosos muros, pensó que daba igual una ciudad u otra. Conminó a los troyanos a arrepentirse. Les gritó que Dios iba a destruir su ciudad. Todos se rieron de él. Sólo Casandra le hizo caso.
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DE SERVO ARBITRIO
No hay nada que alivie más que pensar que Dios ha elegido nuestras desgracias.
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La rata de biblioteca trató de devorar Las 120 jornadas de Sodoma. No aguantó ni una jornada.
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Malthus aplaudió la decisión de Herodes.
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Era muy indeciso. No sabía qué hacer. Acabo cogiendo una margarita y comenzó a deshojarla.
–¿Deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla? ¿No deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla? ¿Deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla? ¿No deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla? ¿Deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla? ¿No deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla? ¿Deshojo una margarita para saber si tengo que llamarla?
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La piedra rebotó en el casco. Los filisteos se rieron. Goliat cogió a David y empezó a darle azotes en el culo. Los israelíes se sintieron abochornados: mira que pensar que un niño iba a derrotar a tan poderoso soldado.
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El verdugo tenía cara de condenado a muerte.
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Adolf Hitler está enfadado: por su último paisaje sólo le han pagado dos mil coronas. Y él que pensaba que se haría rico dedicándose a la pintura. Muchas veces le ha dado por pensar que, si le hubieran suspendido el examen de ingreso a la Academia de Bellas Artes, habría hecho carrera política. ¡Qué estadista perdió el mundo!
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MONTERROSIANA
Cuando Dios despertó, había allí un dinosaurio. Decidió echarse otra cabezadita.
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FACTOR X
Creó un mundo en seis días, pero no consiguió impresionar a los jueces, que sólo le dieron un voto positivo.
–Previsible.
–No me ha sorprendido.
–Esto ya lo he visto en algún lado.
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A Gabriel García Márquez, diez días en Aracataca le parecían cien años.
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Después de dejar a su protagonista en coma, el novelista puso el punto y final.
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–¿Afirmáis que llegasteis a China y Cipango?
–Lo afirmo.
–Entonces, ¿por qué llamáis indios a los hombres que trajisteis con vos?
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VIAJES EN EL TIEMPO S.A.
–Así que usted quiere quedarse en el pasado.
–Sí.
–Tenemos una cláusula de marcha atrás, por si se arrepiente.
–No, no me arrepentiré.
–¿Y qué es lo que querría visitar?
–Hiroshima. Quiero estar allí a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945.
–Ya veo… Por cierto, ¿sabía que tenemos precios especiales para gente como usted?
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–Por favor, una cuerda.
–¿De cáñamo, manila, algodón, sisal, cabuya, poliéster, nailon o polietileno? ¿Rígida o elástica? ¿De 9, 10 u 11 milímetros?
–No sé... Basta que soporte un peso de 95 kilos.
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Gregor soñó que era un monstruoso insecto. Al despertar ignoraba si era Gregor que había soñado que era un monstruoso insecto o si era un monstruoso insecto que estaba soñando que era Gregor.
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Al astronauta le inquietó descubrir que en su nueva casa había un agujero negro.
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No hubo milagro. Jesús no pudo curar al hipocondríaco.
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SIN SALIDA
El escritor no pudo salir del microcuento.