viernes, 31 de julio de 2026

Bajo una estrella cruel

La película era malísima.

De esas donde la cámara tiembla mucho para ocultar que el guion lo escribió una impresora averiada. Yo solo quería acción. Cansancio y tiros. Nada más.

Miré la programación medio dormido. Leí Vin Diesel. Pensé: bien, frases breves, golpes. Pero no. Era Val Kilmer. Confundir a Vin Diesel con Val Kilmer exige agotamiento clínico o fe ciega en la decadencia de la vista humana. Quizá ambas.

La otra opción era una de Dwayne Johnson, pero terminaba a la una de la madrugada. Cabía también acostarme. Pero uno tiene dignidad. Todavía no me acuesto un sábado a las diez, como un maestro jubilado que colecciona sellos de Burkina Faso.

Así que me quedé.

Double Identity, 2009. Diamantes, mafias, maletines. En algún momento apareció una mujer. Luego un Mercedes. Le dieron mucho juego a ese Mercedes. Cogí el móvil. Es lo que hacemos ahora cuando una película fracasa: abandonarla sin levantarnos del sofá.

¿Los actores habían hecho alguna película decente?

La actriz principal se llamaba Izabella Miko. Parecía rusa. O ucraniana. Resultó ser polaca. Nacida en Łódź. La ciudad de La tierra de la gran promesa, aquella obra maestra feroz de Wajda que jamás ponen en televisión porque las televisiones creen que hay que proteger al espectador de cualquier inteligencia excesiva.

Seguí leyendo.

El gueto de Łódź. Litzmannstadt. Entre los allí encerrados, un tal Rudolf Margolius. Sobrevivió al gueto. Sobrevivió a los nazis. Lo ejecutaron los comunistas en 1952, durante el proceso Slánský.

Su mujer, Heda Margolius, escribió un libro sobre sus años bajo el nazismo y el comunismo: Bajo una estrella cruel.

Lo descargué.

Un libro corto. Terrible. Magnífico. Sin una gota de sentimentalismo. Łódź. Auschwitz. Praga. El comunismo devorando a sus creyentes con eficacia burocrática. Heda cuenta el miedo con una calma insoportable. Los amigos que desaparecen. Los vecinos que antes saludaban y luego cruzan la calle.

Pensé entonces que Séneca tenía razón.

No hay libro tan malo que no tenga algo bueno.

Ni película tan horrible.