PENTIMENTI
En su lecho de muerte, Leonardo pidió que le acercaran el cuadro y sus avíos. Había decidido que estaría mejor con una sonrisa.
--
—¿Sabes qué? Han implantado neuronas humanas en una rata.
—Pues, la verdad, sospecho que lo contrario también se ha hecho. Y con éxito.
--
Hace tres meses comenzó a trabajar en una fábrica de embutidos. Se ha vuelto vegetariano.
--
La botella está medio vacía, pero no le importa, porque está completamente borracho.
--
El loco comienza a dar saltos de alegría. Ha encontrado un tornillo en el suelo. ¡Está curado!
--
—Pero el rey ha hecho una jugada no permitida.
—Pues díselo tú.
--
Pues en el infierno se arrepintió no de lo que había hecho, sino de lo que no hizo.
--
La mejor decisión, ser indeciso.
--
Les puso deberes a sus alumnos: tenían que ir al parque y hacerse fotos subidos al tobogán, jugando a la pelota, columpiándose.
--
Envejeció de golpe cuando le llegó aquella carta del banco exigiéndole un certificado de fe de vida.
--
Lo deja cuando ha escrito el primer capítulo de la segunda parte de Don Belianís de Grecia. Porque ¿a quién le interesan todavía este tipo de novelas? Dejándose llevar, empieza a escribir: En un lugar de la Mancha…
--
Pero, profe, ¿no me vas a aprobar? Si he respondido todas las preguntas.
--
—¿Y tu coche qué combustible utiliza?
—Uno muy ecológico, elaborado a partir de la descomposición de restos de animales.
—Ah. ¿Y qué nombre tiene?
—Gasolina.
--
—¿Y tú por qué estudiaste Filología?
—Para tener al menos un futuro perfecto en mi vida.
--
—Señor Freud, ¿por qué ha venido a Gran Bretaña?
—He interpretado los sueños de Hitler.
--
Quincio Sabino, secretario del emperador Constancio, se confesó antes de fallecer. Murió, pues, cristianamente. Y no tardó en darse cuenta de su error, cuando Caronte le pidió un óbolo para cruzar el Aqueronte.
--
Estoy cansado de que me tires besos. ¿Por qué no me los das con más suavidad?
--
Empachado, muy de mañana, antes de que amaneciera, el conde fue a hacer una donación de sangre.