domingo, 30 de agosto de 2026

Microcuentos

 Si existe una mujer imposible, es precisamente la propia.

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Estaba sola, pero no podía estar en mejor compañía.

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La guerra continuó hasta liquidación de existencias.

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Papá leía todos los libros que encontraba sobre cómo criar a los hijos. Siempre estaba leyéndolos. Y nunca jugó conmigo.

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Llevaba dos meses leyendo sin parar. Tenía que alimentar a su musa.

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En un primer momento pensó en crear al hombre a su imagen y semejanza, pero, para darle un aspecto más ridículo y, sobre todo, para que no se le subieran los humos, no le puso ni cuernos ni rabo.

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Al multimillonario le gustaría tener un corazón de oro, pero su cardiólogo se lo ha desaconsejado.