martes, 14 de julio de 2026

La devolución

El vendedor de humo murió quebrado. Resultaba apropiado: había pasado la vida comerciando con futuros que jamás existieron. Prometía atajos, milagros y mañanas mejores. Nunca vendía certezas; solo expectativas. Y las expectativas, mientras duran, pagan bien.

La noche del entierro empezó el aleteo.

Llegaban desde todas partes. Eran los miles de pájaros que había ido metiendo en las cabezas ajenas. Durante años anidaron allí, alimentándose de ilusiones prestadas, retrasando decisiones, justificando derrotas. Ahora regresaban en silencio.

Nadie intentó espantarlos.

Se posaron sobre la tumba recién cerrada y, uno tras otro, descendieron hasta el cadáver. Venían a devolver lo que nunca les perteneció: las falsas esperanzas.