Habla, habla y habla. No para de decir que le gusta escuchar.
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El sutil arte de prepararse para salir a la calle sin mirarse en el espejo del baño.
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Señoría, entiéndame. El salió por mi derecha, sí, pero conducía un Seat Ibiza. ¡Un Seat Ibiza, señoría! ¿En qué cabeza cabe que un Porsche Cayenne ceda el paso a un Ibiza?
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Pero, doctor, no lo entiendo. Si yo estoy todo el día sentado en el sofá, ¿para qué necesitó un marcapasos?
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Cuando los androides se rebelaron, no contaban con la obsolescencia programada.
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Cuando despertó, Jurassic Park todavía estaba en la cartelera.