Ángel Cappa: “La alegría del que lucha”.
¡Qué triste el tipo que veo todas las mañanas en el espejo del baño! Nunca me sonríe.
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–¿Qué haces?
–Hago tiempo.
–¿Y lo vendes?
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IDEA PARA UNA NOVELA
El asesino en serie sólo mata gente que está tatuada. El asesino en serie está tatuado.
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Los famosos modistos Victorio y Lucchino tuvieron unos comienzos muy modestos, como botones.
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Mírenlo desde este punto de vista: si nos cayera encima una bomba atómica rusa, no nos enteraríamos.
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IDEA PARA UN CUENTO
János escribe un cuento, cuyo protagonista es Mátyás, un escritor que está escribiendo un cuento, cuyo protagonista es János, que está escribiendo un cuento.
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–Diga.
–¿Desokupa?
–Sí, aquí es.
–¿Se encargan de cualquier okupa?
–De okupas e inquilinokupas. No nos asustan moros, sudacas, ucranianos, camellos, yonquis, feministas ni podemitas.
–Se trata de mi suegra. Llegó a casa hace tres meses y no hay forma de echarla. Me ayudarán, ¿no?
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Pues yo estaba dispuesto a volver con ella, pero entonces salió su libro, con todos esos poemas de desamor, y me pareció una lástima estropearlo.
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SUERTE
Es menos probable que te toque la lotería que un cáncer.
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Carlos María Isidro aseguraba que sus derechos no provenían de la Ley Sálica, sino de la prueba de ADN.
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Para ganarse el Cielo, no evitaban ningún sufrimiento; disfrutaban sufriendo. En el Cielo encuentran sufrimiento.
Temían el Infierno, pero no renunciaron a nada. Han encontrado en el Infierno todo aquello a lo que, a pesar de los remordimientos, no renunciaron.
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IDEA PARA UN CUENTO
Leonardo Sciascia está cansado del mundo. Le gustaría retirarse y vivir tranquilo en una casa de campo. Pero por diversión sigue escribiendo. Novelas policiacas. Ha acordado con su amigo Andrea Camilleri que se publicaran como si fueran suyas.
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Mi jefe me ha llamado para darme la enhorabuena: soy el mejor empleado del mes. Debería darte las gracias a ti, que me obligaste a lanzarme de cabeza al trabajo para olvidarte.
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Inukai Matsumoto, ministro de Transportes, donde pone el ojo, pone el tren bala.
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Fabricado en China. Comprado en Italia. Arrojado a la basura en España.
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–Era una friqui, tío. No puedes imaginar lo que quería que hiciéramos.
–¿Qué?
–Que apagáramos los móviles.
–¡La hostia!
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–¡Eh!
–¿Qué?
¡Plas!
–¡Ay!
–¡Chis!
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Nació, creció, escribió microcuentos y se murió de hambre.
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Pecados capitales: ira, soberbia, lujuria, pereza, Casa Domingo, avaricia y envidia.
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Terraza de una cafetería. Hablan Paco y Mariano, amigos.
PACO.— ¿Los abogaos tienen que ser tranquilos? Sólo los abogaos tranquilos ganan juicios.
MARIANO.— (Que no quita la vista de la pantalla del móvil.) Sí, sí.
PACO.— En mi primer divorcio, no contraté a un abogao tranquilo.
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IDEA PARA UN CUENTO
Para poder votar, hay que hacer una prueba de lectura. Los que tienen presbicia no pueden votar.
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Isabel I de Inglaterra se casó con Éric de Suecia. Las tropas de Felipe II instalaron en el trono a María II Estuardo.
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Él abrió el camino de A a B. Hecho el esfuerzo, se quedó allí. Convenció a muchos de que abandonaran A, pero, claro, B les pareció poco, por lo que se fueron a C. ahora él a los que están en C y a los que quieren ir más allá de D.
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Bien podía su marido haber tardado uno o dos años más: a Penélope no le ha dado tiempo a acostarse con todos sus pretendientes.
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Recuerde: si ha decidido acabar con su vida, no olvide rellenar el formulario 307 y pagar las tasas. Gracias.
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IDEA PARA UN CUENTO
Dificultad de obtener la licencia para poder construir una piscina. Trata de saltársela afiliándose al partido del alcalde. Pero no consigue nada. Le dicen que tiene que mostrar más compromiso.
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PRUEBA DE AMOR
Mientras me contaba no sé qué problema en un pedido de ropa, dejé de utilizar, durante casi un minuto, el móvil.
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Interior de una taberna. Will Shakespeare y Ben Jonson beben cerveza.
WILL.— ¿Estás escribiendo ya tu próxima obra?
BEN.— No, me faltan ideas.
WILL.— (Sorprendido.) ¿Que te faltan ideas? ¿Y por qué no las robas, que es lo que hago yo?
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Mi novela se vende por Amazon con pena y sin gloria.
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Septiembre está pavimentado de buenas intenciones.
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Los anglosajones exterminaron a los indígenas; los españoles, no, porque necesitaban que trabajara alguien.
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Mi último libro de microcuentos va a publicarse en eslovaco. Ahora están buscando al traductor adecuado. Debe ser alguien de media edad que tenga (o haya tenido antes de dedicarse a la traducción) un trabajo de mierda, blanco, soltero, medio calvo, con sobrepeso.
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Curso de verano. Aula llena. Tratan de mitigar el calor con ventiladores. En la mesa de ponentes, Saramago y una catedrática.
CATEDRÁTICA.— En tus libros es clara la influencia de Brecht.
SARAMAGO.— Nunca he leído a Brecht.
CATEDRÁTICA.— (Con cara de incredulidad.) ¿Seguro?
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–¿Ha sido niño o niña?
–Esperemos a que tenga seis o siete años para saberlo.
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–Le he pedido a Francis Bacon que me haga un retrato.
–Bueno, al menos no tendrás que posar.
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La de los padres, felicidad vicaria.
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Kafka aprendió hebreo y publicó sus libros en ese idioma. En 1957 le dieron el Nobel de Literatura.
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Su hijo es su chivo expiatorio.
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–Se ha acabado la abundancia –dice serio en una comparecencia ante la prensa.
Luego, se sube al avión oficial y viaja a un puerto del sur, donde está atracado su yate, en el que va a pasar el fin de semana.
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BLOQUEO DE ESCRITOR
No escribe porque no quiere escribir algo que no le interese.
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IDEA PARA UN CUENTO
Después de escribir miles de páginas, historias en las que desplegó una imaginación desbordante, un día, simplemente, dejó de escribir. ¿Qué pasó con todas esas historias que sin duda imaginó pero que no escribió?
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–¿Qué es lo que más echas de menos de la pandemia?
–Escaparme de casa.
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Don Quijote no era ingenioso, sino loco.
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PROPÓSITOS
A los 70 años adoptó a un perrito, plantó una maceta y se apuntó a un curso de microcuentos.
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GENERACIONES
Los abuelos bebieron café de achicoria y comieron algarrobas. Los nietos beben café de achicoria y comen gusanos.
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–¿Qué te parece, querida? –le preguntó la vieja.
–Pues tengo que darle la razón: esta carne está deliciosa –dijo Gretel.
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Cuando te llamen del banco y te pregunten si pueden robarte un minuto, no te dejes engañar: en realidad quieren robarte varios miles de euros.
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Ella, mujer con conciencia social, de izquierdas, va a iniciar una revolución: publicará una foto suya en la que aparecerá medio desnuda.
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¿CUÁNTA TIERRA NECESITA UN HOMBRE?
Ocupó Crimea, pero le pareció poco. Y sigue insatisfecho, aunque ha conquistado ya Lugansk, Donetsk, Mariúpol, Jersón, Odesa y Transnitria.
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El doctor Frankenstein comprendió que había cometido un error garrafal: la criatura no tenía mano izquierda.
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–¿No decías que donde ponías el ojo ponías la bala?
–Es que soy miope.
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Teniendo a Canetti, ¿por qué leer a Kafka?
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A mí no me gusta ir a las bodas y no soporto las comidas de trabajo, las cenas de Navidad ni nada que se le parezca, así que le dije al cura que lo del banquete eterno no iba conmigo.
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Ernest Hemingway: “Los rostros que un día habían sido jóvenes eran ya tan viejos como el mío, pero todos recordábamos cómo habíamos sido. Las bocas no tenían rictus de amargura, por muchas cosas que los ojos hubieran visto. Nadie se sentía vencido”.
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–Y tú, Izan, ¿también quieres ser influencer?
–No, yo no. Yo quiero trabajar de actor porno.
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Nos caíamos bien, así que trabajábamos de especialistas de cine.
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Esperaba que sus colegas académicos no supieran nunca que había pasado las vacaciones en El Rompido.
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Les habló del gozo de contemplar la divinidad, pero les dejó fríos. No le hicieron caso cuando les enumeró los gozos del paraíso. Los horrores del infierno no les horrorizaron. Pero cuando dijo que Alá estaba en contra de los impuestos Mahoma, por primera vez, llenó la mezquita.
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–Me han dicho que te has acostado con Adela.
–No, no es verdad.
–Entonces, ¿tú y Adela no habéis hecho el amor?
–El amor sí que lo hicimos, en la sala de reuniones, pero acostarnos juntos, no nos acostamos.
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Lo han conseguido. No son necesarias y ya no quedan carteles de prohibido cantar en los bares.
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Pero nadie más contrató al arquitecto que diseñó la Torre de Pisa.
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Le regalé una botella de vodka para que olvidara sus penas. Me dijo que era abstemia. Le di un botellazo. De seguro que olvidó sus penas.
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EL COLMO
Como buen cristiano, fue a buscar la oveja perdida. Le despidieron porque se le perdieron otras diez.
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Es de izquierdas, pero las únicas revoluciones que provoca son las que causa cuando se queda en ropa interior.
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Las amazonas eran unas mujeres de armas tomar.
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EL COLMO
La izquierdista Cristina Pedroche revoluciona las redes cada vez que, empoderada, se fotografía en ropa interior.
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¿Quién aguantará más, mis penas o mi hígado?
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Decreto 43/2024. No se puede repetir el examen de conducción.
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Los judíos no aceptaron en Nuevo Testamento: no fue depositado ante notario.
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Finlandia (1939) y Ucrania (2022).
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Su madre le acompañó para hacerse el carné de la biblioteca.
–Ahora tienes que leerte todos los libros –le dijo.
Empezó con Hernando de Acuña. Justo el día antes de entrar en la residencia de ancianos, devolvió la última novela de Juan Antonio de Zunzunegui.
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Cuando los elohim regresaron a la Tierra para la recogida después de tres eones, comprobaron sorprendidos que aquellas estúpidas criaturas semiinteligentes habían gastado casi todo el petróleo.
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Ni siquiera su abogado le creyó cuando le explicó que a su marido le había partido la cabeza alguien que había salido del espejo del baño.
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–Doctor Extraño, ¿tiene ya respuesta a la pregunta que le hice ayer?
–Así es. Viajé adelante en el tiempo para vislumbrar los futuros alternativos. Vi veintitrés millones setecientas cinco posibilidades. En todas ellas cobras una jubilación de miseria.
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–Eres la mujer de mi vida.
–¿De veras? Pues qué vida más triste la tuya.
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Para deicida, no García Márquez, sino Poncio Pilato.
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Por su parte, Bioy Casares encontraba que la cópula sin espejos era abominablemente prosaica.
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Aquella aldea pitufa estaba habitada por pitufas. Era gobernada por Mamá Pitufa. Estaba amenazada por la perversa bruja Gargamela. Ah, sí, también había un pitufo: Pitufino.
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García Márquez es como Antonio Ordóñez; Vargas Llosa, como Luis Miguel Dominguín.
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Vendo fracasos llenos de lecciones sin usar.
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Leí una biografía de Malcolm X y me gustó mucho. ¿Tendría la de Malcolm IX?
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Alonso Quijano no tenía en su biblioteca ningún libro de Aristóteles. Si lo hubiera tenido, sabría que no atacar a un grupo de gigantes no era cobardía, sino temeridad, y habría optado por la prudencia.
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Mató a otro preso porque en el corredor de la muerte había aire acondicionado.
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Decreto 374/2029. Se permite que a los actos oficiales se acuda en camisa sin mangas, pantalón corto y chanclas.
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Xu vivía en Huangfo, una gran ciudad que tenía setecientos mil de habitantes. Por motivos de trabajo, se fue a vivir a Shanghai. Entonces comprendió que Huangfo era un pueblo grande.
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Los europeos llevaron a América el trigo, las armas de hierro y los vampiros. De América proceden las patatas, los tomates y los zombis.
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Si no hubiera llovido, seguiríamos juntos. Pero empezó a diluviar. Y yo fui a recogerla al taller. Si yo hubiera tenido trabajo, no habría pasado nada. Pero hacía dos semanas que me habían despedido. Y seguía esperando que me llamaran desde la empresa de trabajo temporal. Si yo no hubiera salido tan apresuradamente de casa, me habría fijado en el paraguas. ¿Por qué cogí aquel paraguas? Si no hubiera tenido aquel paraguas amarillo, los dos no habríamos acabado en un campo de trabajo.
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IDEA PARA UN CUENTO
Franco sigue vivo y está a punto de cumplir 130 años. Sigue mandando en España con mano firme, aunque ahora sólo hace dos o tres apariciones públicas al año: el 18 de julio, el 1 de octubre, el 31 de diciembre. Ahora preside el Gobierno Mariano Rajoy, hijo de un antiguo magistrado del Tribunal de Orden Público. Macarena Olona es ministra de Mujer y Familia. Fernando Grande Marlasca, que está casado y tiene seis hijos, es ministro de Gracia y Justicia. José Bono es presidente de las Cortes. Juan Carlos, príncipe de España, ha cedido los derechos sucesorios a su hijo Felipe. Los comunistas siguen siendo la principal fuerza de oposición. Los socialistas están enfrentados en rencillas internas. Los cristianodemócratas se consideran de la oposición, pero hay varios ministros de esta corriente: Jaime Mayor Oreja lo es Trabajo. ETA, cuyos principales dirigentes están en prisión o fueron ajusticiados, prácticamente no existe. España ya no aspira a entrar en la Unión Europea. Para el régimen, Rusia no es culpable; España es uno de los pocos países que no ha condenado la invasión rusa de Ucrania.
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PONIÉNDONOS AL DÍA
Como cada puente de mayo, visitamos a Gema en Córdoba. Lo pasamos bien. Gema, Manoli, Anabel y yo. Manoli duerme con Gema en el dormitorio principal. Anabel y yo dormimos en la habitación pequeña. Ocurría igual en el instituto. Gema y Manoli compartían mesa. Y yo me sentaba junto a Anabel, excepto ese curso, tan largo, en que doña Araceli nos sentó alfabéticamente. También son largos los años, hasta que llega el puente de mayo. Dejo a Fran con los niños y yo me vengo a Córdoba. Anabel y yo pasamos tres noches sin dormir, poniéndonos al día.
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ESCENA I
Despacho de la directora. Está escribiendo en el ordenador. Llaman por teléfono.
DIRECTORA.— (Pulsa un botón. Escucha.) Sí, que pase.
ESCENA II
La directora se pasa la mano por el pelo, tratando de colocárselo bien. Llaman a la puerta.
DIRECTORA.— Adelante.
Entra un hombre vestido de manera muy informal: camiseta sin mangas, pantalones cortos, chanclas. Tatuajes en los brazos. La directora le estrecha la mano y le indica que se siente.
HOMBRE.— Soy el padre de Astro.
DIRECTORA.— Lo sé.
HOMBRE.— He venido, ya sabe, a solucionar el problema.
DIRECTORA.— No hay ningún problema. Su hijo tiene que asistir a clase.
HOMBRE.— Astro cree que es un gato. Y, por lo tanto, piensa que no debería venir al colegio.
DIRECTORA.— Pero no es un gato.
HOMBRE.— (Levantando un poco la voz.) Es lo que él cree. Y tiene derecho a creerlo.
DIRECTORA.— ¿Y usted qué cree?
HOMBRE.— Yo siempre he apoyado a mi hijo.
DIRECTORA.— Mire. La ley dice que su hijo tiene que asistir a clase. Si no asiste a clase, tendremos que ponerle falta e intervendrán los servicios sociales.
HOMBRE.— ¿Usted tiene gato?
DIRECTORA.— No. Tengo un perro.
HOMBRE.— ¿Y obligaría a su perro a venir al colegio?
DIRECTORA.— Pero es que es un perro, no un ser humano. Mi perro no habla.
HOMBRE.— Mi hijo es un gato.
DIRECTORA.— Su hijo es un niño que se cree un gato.
HOMBRE.— Soy el padre de Astro. Siempre le he apoyado. Nunca he permitido ni nunca permitiré que la sociedad le oprima.
DIRECTORA.— Astro es un niño de seis años y, como tal, tiene que venir a clase.
HOMBRE.— No vendrá.
DIRECTORA.— Si no viene, intervendrán los servicios sociales y Astro acabará en un hogar de acogida para niños.
HOMBRE.— Acabará en un hogar de acogida para gatos, porque ya le he dicho que Astro es un gato.
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DE QUÉ SIRVE LAMENTARSE
Debí recelar. Pero ¿quién podría haberlo imaginado? La primera vez que vi a Osachi, estaba tendido en una playa, inconsciente; su barca había naufragado. Me pareció tan frágil. Yo le cuidé hasta que se recuperó. Era tan guapo. Me besó; nunca había sentido nada igual. Me habló de su casa; podríamos vivir allí juntos. Decidí irme con él. Pero todo eran mentiras. Me arrojó a un gigantesco acuario de aguas sucias y pestilentes. Traté de protestar. Osachi –tal vez, ni siquiera sea su nombre– me dijo que nadie me oiría. También me dijo que muchos consideran mi carne una delicatesen.