El canto de la sirena es seductor. El marinero queda hechizado. El drama de la sirena, sin embargo, es que no puede dejar de cantar, porque entonces el marinero vería la realidad: que se ha dejado hechizar por una pajarraca.
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La cosa no ha mejorado: cuando se me acerca una mujer, no le digo nada y, enfadada, se acaba marchando. Callado estaré más guapo, pero igual de solo.
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Como nos creímos sus mentiras, ya no creemos sus verdades.
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No es que no sepa freír un huevo frito, es que no me gusta cómo me mira en la sartén.
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El dentista está aterrado; el conde, también.
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Godzilla no irá a Rusia nunca más. Todavía recuerda lo que le pasó la vez que estuvo allí: después de devorar a medio centenar de moscovitas, acabó completamente borracho.
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Aspiraba a escribir libros que no se vendieran en las tiendas de los aeropuertos.
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Princesas, que no os engañen: ellos son los que han creado los dragones de los que quieren salvaros.
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Así pues, ¿el hombre es un plagio de Dios?
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Con éste decidí que no cometería el error de contarle todos mis secretos. Pero él cometió el error de contarme todos los suyos.