Microrrelatos de Plácido Romero

sábado, 4 de julio de 2015

La Fortaleza Bastiani en estado de alarma

Cuando sonó la alarma, el soldado bajó resollando a la armería. Le costó colocarse el oxidado peto. Mientras corría hacia las murallas, musitó la única oración guerrera que no había logrado olvidar. El sudor le corría por la mejilla. 

La guarnición estaba dispuesta cuando el comandante Drogo ordenó finalizar el simulacro.