Microrrelatos de Plácido Romero

jueves, 14 de abril de 2016

El Quijote arrojado a las llamas

El cura y el barbero, cansados de revisar los libros de la biblioteca de Alonso Quijano, comenzaron a arrojar a la hoguera cientos de volúmenes y pliegos sin ni siquiera hojearlos. Uno de los libros que se quemó fue El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, el manuscrito original, que su vecino había comprado en el Alcaná de Toledo a un muchacho, que probablemente se los había robado a algún morisco. La historia de don Quijote acaba en ese momento.